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DIALOGO DE SOMBRAS: STEFAN ZWEIG





                                                       Ediciòn de la editorial El Acantilado


Por

Gabriela Santa Arciniegas

Colaboradora Habitual La Moviola





Estoy en la cama de un hotel

En esa ciudad cuyo nombre nos recuerda la confortable era del Imperio

Me volteo hacia Stefan

Mi amor le digo

– y mastico palabras en una lengua que cruje entre los dientes

como piel de serpiente cocida

que me quiere soplar a la garganta aires de mares tibios –

¿por qué no esperaste un poco más?



Yo la miro mientras nos dormimos

Recuerdo

Cuando sentado en mi banco “con los pantalones y gracias”

Oía a los formales abejorros del Averno

Comer y regurgitar como condena dantesca

una misma lección que duraba cien años cada hora de clase

y salíamos ancianos y seniles a recibir la adolescente bofetada de la ciudad de afuera

una ciudad con teatros, museos, librerías, universidad.

Si nos hubiesen prestado más atención, habrían descubierto que tras el forro de nuestra gramática latina se ocultaban poemas de Rilke

Y columpiados entre las cuadrículas del cuaderno

bajo las ecuaciones

Las poesías más bellas y más ignoradas…

En un café vienés bebíamos en voz alta

En periódicos recién horneados

El río del mundo que transcurría.

Éramos ávidos deportistas, atletas del arte y de las letras.

Eran muchachos libérrimos felices descubriendo un mundo nuevo

Oh, arte hechicero, cuántas horas grises…

En ese tiempo reinaba el amable monstruo de las motas negras.

Esparcía su extasiante imperio de las hermosas letras ¡Ah! De las notas, qué elixir.

En aquel tiempo lo nuevo era un manjar prohibido.

Y nosotros éramos vándalos viciados en los placeres de las más sensuales, las más sabias, las más excitantes, las más hermosas de todas: las musas.

Nos colábamos en los ensayos de la Filarmónica… leíamos todo lo que nos caía en las manos

¡Shh! ¡Silencio! Por la calle pasa Mahler

Tarareando quizá una nueva pieza suya

y Brahms me ha dado un golpecito en el hombro.

Y en la esquina hay un barbero que ha rasurado a Sonnenthal

Oh, arte hechicero, cuántas horas grises…

Sí, recuerdo, mientras ya casi sin fuerzas pones tu cabeza en mi hombro… duerme y no temas…



Éramos entonces cazadores de versos. Hasta de los primeros versos de Valéry.

Los jóvenes descubren a sus poetas porque quieren descubrirlos. Encontrábamos lo nuevo porque lo queríamos.

Y era Nietzsche un atrevido que bombardeó el panteón de los filósofos. De repente quedó destruido el viejo orden cómodo y plácido ¡y éramos anárquicos! Alguien dijo decadentes. ¡Y éramos tan jóvenes!

El arte de los viejos había muerto. Lo recuerdo.

Hauptmann, George, Rilke, Schintzler, Bahr, Beer-Hoffmann, Altenberg… y a la cabeza, Hofmannsthal, el bachiller flaco e imberbe, de pantalón corto con su bigote suave… y su figura elástica… perfil marcado y de tez oscura… ojos aterciopelados, muy miopes; más que ponerse, se diría que se lanzó a hablar, como lo hace un nadador a las aguas que le son familiares…

Cada vez que abría la boca, se volvía fuego. Y sus palabras eran plumas que no conocían la tierra.

Oh, arte hechicero, cuántas horas grises…

Ay, monomanía encantadora del fanatismo por el arte…

Sí, hoy me pregunto cuándo encontrábamos el tiempo necesario para leer todos aquellos libros… veo claro que fue en detrimento de las horas de sueño.

Ese era el mundo de ayer

¡Ay, era el tiempo en que las delicadas líneas de las letras y de las corcheas no habían perdido por knok-out

Ni habían sido pisoteadas por el hediondo pie de un atleta!

Hoy las páginas de deportes de los periódicos, con su lenguaje criptográfico, se me antojan escritas en chino

Ay Viena, cuán poco vi de ti durante mis primeros veinte años

¡Tanto que leí en los diarios de tus cafés!

No conocí el sol del verano

Pero conocí el placer de un café vacío, y de mil diarios listos para engullir.

Sólo aquél que ha aprendido a expandir su alma a los cuatro vientos a tiempo,

es capaz más tarde de abarcar el mundo entero

Sí, recuerdo, mi Beth, mientras me duermo tomando tu mano cada vez más tibia y más quieta.

Oh, arte hechicero, cuántas horas grises…



Y en ese contexto entró el Eros Matutinus

No sólo a mí, al mundo entero

Llegó la respuesta para la histeria:

<<… Charcot lo sabía…>>

Y se oyó detrás del escenario

La verdad sobre la trágica Dama de las Camelias

… No era una dama.

El corsé roto, las crinolinas quebradas,

botón ortopédico de flor, cárcel – que digo cárcel, jaula – para la mujer, bestia tentadora

botón vientre perfumado de cuero y de metal

liberó a la hembra ¿Es Lilith? ¿Es Eva?

Y la hembra, después de un gran esfuerzo… respiró.

Y comenzó a bailar descalza

Isadora Duncan.

Silencio. Todos atentos.

No hay nubes con trompetas, no se vio el gigantesco dedo de uña mordisqueada gritando: ¡Fuera!

Sólo un pervertido sollozando. Habían matado su sueño. El sueño del tobillo desnudo.

¿Recuerdas mi Beth? Y tu mano está fría, y mi mano está quieta.



Y recuerdo entonces cómo en este imperio de musas

Fueron entrando

Sobre patas de acero

primero las máquinas

muy ordenadamente

después las masas

las masas esgrimiendo claveles

- Aún se elegían flores como banderas

Y no botas altas, ni puñales, ni calaveras -

las primeras filas llevaban claveles rojos

las segundas, claveles blancos

y las terceras, la centaura azul

marchan llevando amarrada al brazo la runa infame

marchan sin conocer el abismo tras los ojos del Fürer

sin presentir la diáspora ni los campos donde no se siembra pero sí se entierra

donde se usan filos más profundos que la hoz

donde no se siega trigo pero sí se siega.

Oh, cuántas horas grises…



Recuerdo, mi querida compañera acostada al pie de la estación de trenes

cuando éramos jóvenes y no nos conocíamos

Y otros como yo probaron

La dureza de sus garrotes

Me golpearon a mí y a quienes no descendían de los áureos dioses

para que pareciéramos jamelgos viejos

Para labrarnos la cara y esculpir en ella hocicos de bestias.

Eras un poeta, y no es posible exigir a un poeta que haga ni el payaso, ni el tenor ni el jabalí... No eras hombre del manifiesto, ni del discurso

En Austria ya había estallado la guerra de todos contra todos…

Con el nuevo siglo, simultáneamente había empezado en Europa el ocaso de la libertad…

Y cuántas horas grises…

Ahí se abrieron tus dolorosas alas, se abrieron porque ya no había nido.

Ibas sonámbulo ...con tu patria perdida a las espaldas , errante judío soñador

Tenías que entrar a Sur América por algún puerto, por alguna puerta...

Te tentaba, en la geografía como en la historia, lo interior.

Fuiste amigo, generoso, como la lluvia, inevitable

No te preocupes, dijiste, algún día seré yo quien te agradezca

Y así pude sacar del fango a un amigo tuyo

... Pero no te pude sacar a ti.

Ven, dame la mano, te dije

"estoy cansado" murmuraste

"ya veremos"

Y te dormiste.

Tu madre había muerto sin poder sentarse a ver las palomas

Porque las bancas de los parques le estaban prohibidas.

El calor ha secado mi cerebro , te dije.

Estoy demasiado abatido.

Vivimos en una época

como al final del Imperio Romano

y no veremos renacimiento.

Sólo quedo yo conmigo.

Escribo para demostrarme a mí mismo que

même dans les temps de fanatisme, de la guerre de de l’ideologie féroce

La liberté intérieur est possible…



¿Sí oyes la marcha nupcial de las ruedas sobre los rieles? Vamos, Beth. No llores. Ya viene por nosotros.

Era como si te fueras a encontrar con tu madre. Sencillamente.




ESCRITURA ANDROGINA EN CLARICE LISPECTOR




ENTREGA 2




Por


Gabriela Santa Arciniegas


Especial para La Moviola





Comencemos esta entrega con las palabras de Virginia Woolf, quien medita sobre el tema de la escritura andrógina en su ensayo Una habitación propia:



“Quizá Coleridge se refería a esto cuando dijo que las grandes mentes son andróginas. Cuando se efectúa esta fusión es cuando la mente queda fertilizada por completo y utiliza todas sus facultades. Quizás una mente puramente masculina no pueda crear, pensé, ni tampoco una mente puramente femenina. Pero convenía averiguar qué entendía uno por «hombre con algo de mujer» y por «mujer con algo de hombre» hojeando un par de libros.(...) Coleridge quiso decir quizá que la mente andrógina es sonora y porosa; que transmite la emoción sin obstáculos; que es creadora por naturaleza, incandescente e indivisa” .



Woolf, como dice Francisco Fuster G.:



“No pretende fomentar la dualidad hombre-mujer, sino redefinir la feminidad proclamando a la vez que una mente de altura debe ser andrógina” .



Esto será tomado por Simone de Beauvoir, quien, en su extenso ensayo El segundo sexo, recalca en la escritura andrógina al decirnos que el hombre no es masculino y la mujer no es femenina. Nos preguntamos, después de estas reflexiones, que es la mujer? Que es el hombre? Sobre las polaridades, tanto se nos ha dicho, y se nos sigue diciendo, sobre lo masculino y lo femenino, que hasta lo hemos universalizado. Pero de Beauvoir nos hace pensar que es una costumbre maniquea esta de los occidentales el estigmatizar a los seres humanos como una cosa u otra. Cada vez que ponemos un adjetivo al lado de un sustantivo, estamos tergiversando las cosas, pues como dicen, "la verdad está en los ojos de quien la mira". Ahora que se ha logrado construir una etnografía para casi todas las ciencias humanas, nos damos cuenta que el concepto hombre y el concepto mujer, cambian de acuerdo a las diferentes culturas del mundo. Un habitante de la isla de Papua, un tucano del Vaupés, un esquimal, un angolano, cada uno nos define de forma diferente lo que significa pertenecer a uno u otro genero. Lo que importa no es el adjetivo, lo que tiene sustancia es el sustantivo. Pero no el sustantivo que divide: "mujer", "hombre". El sustantivo que une: humanidad. Precisamente un ejemplo de unión, de fusión, de totalidad, es el sustantivo androgino. Para entrar en materia, en la literatura de Lispector, esta característica de la mente andrógina es la que corresponde con el sustantivo naufragio, como lo dice Elena Bisso en el siguiente fragmento: “Seguir la prosa de Lispector es una experiencia de cierto naufragio. El lector va con la narradora, y se deja llevar en una expedición sin mapas, con la brújula de la búsqueda que ella hace (…) Aunque dicen que se anticipó al monólogo interior joyceano, su escritura no está desmembrada. Ella ha dicho que era una escritura en pura libertad” . Naufragio y libertad son cifras (tomando el término de Borges) de la androginia. Y para conseguir estos dos conceptos, el mayor trabajo esta en el lenguaje.

En la novela Perto do Coraçao Selvagem la androginia se da particularmente en el lenguaje, en la percepción, en la absorción del entorno o como dice Bisso, “la absorción creciente del tu por el yo”. Gracias al uso libre, náufrago, poroso, que Clarice hace del lenguaje, esta novela encarna en un personaje femenino los cuestionamientos acerca de la cultura, de las leyes y creencias existentes, a través de la única ley a la que Joana responde --y aquí agregamos otro concepto--: el deseo. Queremos reproducir un diálogo en que la Joana niña es interpelada por los conceptos de mal y bien:



- Bueno es vivir… --balbució ella--. Malo es…

- …?

- Malo es no vivir…

- Morir? – preguntó él.

- No, no –gimió ella

- Qué es, entonces? Dime.

- Malo es no vivir, solo eso. Morir es otra cosa. Morir es diferente de lo bueno y lo malo. (pg. 48).



A través de esa porosidad de pensamiento y esta libertad de lenguaje, los valores morales del mundo adulto son cuestionados para ser transgredidos. Hay una parte de la novela en que Joana sin dudar decide robarse un libro en un almacén, ante la presencia de la tía, solo porque se le ha dado la gana. Así, ante los ojos adultos de su tía, Joana está encarnando el mal, la víbora, como la llama la propia tía. Pero para Joana es solamente una manifestación del deseo, por una parte, y por otra, una de las formas de cuestionar lo establecido a través de las acciones.



Ni el padre ni los tíos ni la profesora ni la mayoría de los personajes que interactúan con Joana en la novela, logran abarcar la hondura de su psiquis. Esto es porque ella se relaciona y percibe los conceptos de una manera totalmente inusual para el común de los miembros de su sociedad. Como cuando le pregunta a la profesora: “Quería saber: después de ser feliz qué pasa? Qué viene después?“. Tampoco percibe los objetos como le han dicho que los perciba. La relación que establece con éstos es mucho más natural, más despojada de leyes:



“Entre ella y los objetos había alguna cosa, pero cuando agarraba esa cosa en la mano, como a una mosca, y después observaba –aun con cuidado para que nada escapase– sólo encontraba su propia mano, rosada y decepcionada. Sí, yo sé, ¡el aire, el aire! Pero no había caso. No se explicaba”. (pg. 6)



La mayoría de los personajes de la novela se identifican con su concepto cultural y social de género. Joana en cambio no le teme a explorarse a sí misma enfrentándose a todos sus “defectos”, sus temores, sus deseos. En cuanto al cuerpo, el cuerpo no es tomado como el contenedor del alma quizá, ni es tomado por lo que se ve, sino que es tomado de una forma que resulta ser incluso más que metafísica:



“No puedo creer que tengo límites, que soy recortada y definida. Me siento esparcida en el aire, pensando dentro de las criaturas, viviendo en las cosas más allá de mí misma. Cuando me sorprendo en el espejo no me asusto porque me encuentre fea o bonita. Es que me descubro de otra forma. Después de no verme durante mucho tiempo, me olvido de que soy humana...” (pg. 49).



Y así como el cuerpo no es la verdad de ella, y así como ella vive tan al fondo de sí misma como para olvidar su realidad corpórea, así el lenguaje le es ajeno, a veces inconciliable con la verdad que la posee y le da la certeza sobre lo que son las cosas en su más honda esencia: “Nada puedo decir aún dentro de la forma. Todo lo que poseo está muy profundo dentro de mí”. (pg. 50). Entonces, lejana a su humanidad, a su cuerpo, a los otros, es también lejana a su feminidad, y su pensamiento divaga por lo más abstracto, libre, libre de toda atadura, con su mente andrógina: “Es posible ser más allá de lo que se es – mientras tanto yo me sobrepaso aun sin delirio, soy más que yo casi siempre” (pg. 11). Realmente el pensamiento está más adentro de todo: “Sobre todo en eso de pensar, todo era imposible”. (pg. 26) Y así como su pensamiento –El pensamiento— es andrógino, el amor también lo es, en cuanto dualidad, contradicción: “Piedad es mi forma de amor. De odio y de comunicación. Es lo que me sostiene al mundo”. (pg. 12)



Para ver al andrógino en la novela de Lispector, entonces, hay que verlo, no como la unión de opuestos, sino como la ausencia de todo. El andrógino aparece como el habitante de las fronteras, que no pertenecen a nadie, ni a nada, ni tienen nombre, ni edad, ni sexo. Materia indivisible, verdadera, esencial, divina, como el dios del que habla Joseph Campbell antes de la división y diferenciación de los elementos y de los sexos: la materia primordial. A ella quiere llegar Lispector en todo sentido. Entonces, miremos estos cuatro puntos fundamentales de la novela:



1. La androginia en la mente que no es lo mismo que la androginia del cuerpo, sino que se refiere a la porosidad psíquica que permite a la autora percibir el mundo y percibirse a sí misma desde el ser, no desde el constructo que ya existe cuando venimos al mundo y que se confunde con realidad. Esta porosidad se parece un ejercicio de dibujo, que consiste en pintar con la mano con que no se escribe, viendo únicamente el objeto a pintar, sin mirar el papel y sin separar el lápiz del papel. Este ejercicio aparta al dibujante de las leyes de la geometría, la armonía, la perspectiva, y le da la verdadera dimensión de las cosas, re-adaptando su cerebro, y sus ojos, a ver. Así, la androginia a la que se refiere Woolf convierte la mente en un receptor absoluto, totalmente pasivo, vaciado de pre-conceptos, y lo posibilita para percibir las cosas como realmente son. Implica un ritual casi zen que vacía la mente de imágenes, de creencias, de constructos, y deja al cuerpo totalmente pendiente de sí, de lo que es, de lo que sus sentidos perciben.

2. El andrógino, no como una mezcla en uno u otro grado de lo femenino con lo masculino, sino como un tercer género que re-inaugura la humanidad desde la evaporación de los con-ceptos y pre-ceptos culturales y sociales. Aquí lo que hay es multitud y al mismo tiempo ausencia. Por eso es que Joana siempre se mantiene al margen de todo, incomprendida por todos, susceptible de perder el interés por la vida establecida. Joana no es como los personajes de Beauvoir, que a pesar de su inconformidad no son capaces de salir del cubículo en que los han metido. Joana funda su propia realidad y funda la que su deseo le dicta.

3. El andrógino como resultado de la ruptura de todos los preceptos. El andrógino como mundo perfecto e incomunicable. La desaparición del mundo construido y la fusión de todos los opuestos en una materia indisoluble que se encuentra al fondo del pensamiento.

4. El lenguaje andrógino en que se disuelven las palabras mismas, y en que es posible saberlo todo sin poder comunicar nada. Esa laminilla que menciona Lacan, que se desprende del sujeto y de los objetos, y se vuelve inaprensible por el lenguaje establecido.



En conclusión, Joana al llegar a su adolescencia toma una decisión totalmente consciente y racional: enamorarse y buscar un hombre para compartir su vida. Sin embargo, se aburre de esa relación tan inconciliable y tiene que buscar un destino que se le acople como ser complejo, asexuado pero sexual, en encuentros casuales con “el hombre”, sin nombre, sin pasado, sin presente, sin sueños, sin futuro, sin compromiso, sin nada que pertenezca al mundo equívoco en que vive su cuerpo, tan ajeno a ella, a su ser.





BIBLIOGRAFÍA



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Lispector, Clarice; Sobre el arte de escribir en http://nuestrohammam.blogspot.com/2008/03/clarice-lispector.html

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Near to the Wild Heart (Perto do coraçao Selvagem) en The Free Library, en http://www.thefreelibrary.com/Near+to+the+Wild+Heart+(Perto+do+Coracao+Selvagem).-a010412375 visitado el 28 de noviembre de 2009

Lander, Rómulo, Del andrógino al más allá del género, publicado el 02-02-2009 en http://www.elsigma.com/site/detalle.asp?IdContenido=11870 visitado el 28 de noviembre de 2009

Jung Buenos Aires, Glosario, publicado en http://www.jungba.com.ar/glosario/glosario_02.htm, visitado el 28 de noviembre de 2009.

Fridman, Pablo, La verdad del mito, Los mitos del amor, publicado el 2 de julio de 2007, disponible en: http://www.elpsitio.com.ar/Noticias/NoticiaMuestra.asp?Id=1742

Woolf, Virginia, “Una habitación propia” España: Editorial Seix Barral, colección Biblioteca Formentor, 2008, pg. 65

Fuster García, Francisco, “Cerrando la puerta”. Sobre la vigencia de Una habitación propia y el feminismo woolfiano en la revista A Parte Rei No. 48. noviembre de 2006, publicado en http://serbal.pntic.mec.es/AParteRei/fuster48.pdf visitado el 28 de noviembre de 2009

Bisso, Elena, Clarice Lispector y la palabra sensitiva, publicado en la revista Leedor el 20 de agosto de 20008, en http://www.leedor.com/notas/2660---clarice_lispector.html, visitado el 26 de noviembre de 2009

Barreto, Ivana, Clarice Lispector: bem perto do coração selvagem da vida en

http://www.facha.edu.br/publicacoes/comum/comum23/Artigo4.pdf





“CERCA DEL CORAZÓN SALVAJE” en busca del animal perfecto

Portada de la novela Cerca del Corazòn Salvaje.Ediciones Siruela



Por
Gabriela Santa Arciniegas
Especial para La Moviola




“Cerca del corazón salvaje” de la brasilera Clarice Lispector fue su primera novela, escrita cuando ella apenas tenía 17 años; pero ya a esta edad la autora tenía un estilo definido, osado, íntimo, del cual ella misma decía que era un "no-estilo". La verdad la autora no necesitaba tener más de 17 años para ser el monstruo que fue. Pues lo único que precisaba era su infancia. Era donde siempre volvía. Era de donde sacaba el tema de toda su obra narrativa y poética. De su infancia y de su yo inabarcable. Ella decía que: “unos cosen para afuera, yo coso para adentro”.
En todas las obras de Clarice, la trama es secundaria. Las acciones existen para ilustrar características sicológicas de los personajes. Por eso, ella se decía, más que una escritora, una “sentidora”. Muchas veces fue comparada con Virginia Woolf y con James Joyce, con el fluir de conciencia y el monólogo interior; sin embargo, ella misma confesaba no haber leído nunca a estos autores. No le interesaba seguir a nadie. Le interesaba escribir. Desde sí. En la novela que nos ocupa, “Cerca del corazón salvaje”, se ve una indagación constante por el ser mujer, y por el ser, a secas.


El epígrafe de la novela, tomado de Joyce, dice: “él estaba solo. Estaba abandonado, feliz, cerca del salvaje corazón de la vida”. El corazón salvaje es la esencia, es la verdad que somos detrás de toda apariencia, todo paradigma.


El corazón salvaje tiene que ver, en primera instancia, con el lenguaje, que no le es suficiente a Clarice para expresarse ni comunicarse. “Es curioso cómo no sé decir quién soy. Quiero decir, lo sé bien, pero no lo puedo decir”. Esta dicotomía entre el sentir y el lenguaje, sumerge a Clarice en la misma preocupación que aborda a Musil. Claudio Magris dice en su libro “El anillo de Clarisse”: “Musil es un escritor que lo cifra todo en la verdad y que en consecuencia se debate en el dilema entre la necesidad de expresarla y la imposibilidad de hacerlo”. Lispector sufre de una angustia parecida: “Nada puedo decir aún dentro de la forma. Todo lo que poseo está muy profundo dentro de mí”. El sí misma, no posee un lenguaje posible para comunicar-se, y el lenguaje humano es un código limitado.


El lenguaje de la infancia, en cambio, no conoce límites sociales ni morales. El ejemplo más contundente está en un poema que Joana inventa cuando es niña: “Yo y el sol”. Éste es una deconstrucción del lenguaje poético, y usa las estructuras del lenguaje infantil. El poema dice: “Los pollos en el jardín trasero se comieron dos lombrices pero yo no vi". Cuando el papá le pregunta, “¿Qué tienen que ver tu poesía y el sol?”, ella le responde: “El sol está sobre las lombrices, papá, y por hacer la poesía no vi las lombrices”. Es casi un poema zen: las lombrices no están en la escena, el sol tampoco, lo único que aparece es la poesía. La poesía como un caparazón vacío. Ahí, en la desnudez inocente del niño, Joana puede llegar a estas verdades. Y ahí es donde ella se topa con “el animal perfecto”. El ser mujer no aparece marianizado, sino como un ser hembra: Desbocada, egoísta, sexual.


Joana se siente presa: “Presa, presa. Dónde está la imaginación? Ando sobre caminos invisibles. Prisión, libertad. Son esas las palabras que me ocurren. Mientras tanto no son las verdaderas, unicas e insustituibles, lo siento. Libertad es poco. Lo que deseo aún no tiene nombre”. La libertad que tantos pensadores han buscado, responde aún a mecanismos sociales. Ella quiere trascender incluso esos mecanismos, y por eso lo que desea supera dicho concepto, para poder recuperar “la imaginación”, y por ende, la infancia. Lispector quiere devolverse a los orígenes, crear todo de cero. En esa búsqueda Joana está sola. Ante los ojos adultos, por ejemplo, los de su tía, Joana “es una víbora. Es una víbora fria, Alberto, en ella no hay amor ni gratitud. Inútil quererla, inútil hacerle el bien. Yo siento que esa niña es capaz de matar a una persona...”.


A Joana no le interesa ser aceptada e incluida en los roles sociales. En un momento intenta rendirse, y decide, racionalmente, enamorarse y casarse. Pero su búsqueda siempre vuelve a urgirla, y su proyecto fracasa. Se rinde entonces a sí misma, pero con temor: “Sí, ella sentía dentro de sí un animal perfecto. Le repugnaba dejar un día ese animal suelto. Por miedo talvés de la falta de estética […] todavía había en ella el deseo de agradar y de ser amada”. Ella teme a los castigos que la sociedad le impondrá al identificarla subversiva, “delirante” (delirar: “sacar fuera del surco”). Joana tiene miedo de escindirse de lo que se considera “mujer”, y “humano”. Pero quiere saber qué es ser humano: “Buscar la base del egoísmo”. Ella defiende la infancia como fuente de toda verdad: “Dónde estaban las mujeres apenas hembras? Y la continuación de lo que había iniciado cuando niña?”. La infancia, habitáculo de las pulsiones. Sin culpa, sin remordimiento, sin necesidad de aceptación. Escuchando los latidos del salvaje corazón de la vida, en el interior vasto: “es posible ser más allá de lo que se es […] soy más que yo casi siempre”. El egoísmo infantil, fuente de todo conocimiento, es la clave para llegar a lo vital. Pero éste no es fácilmente reconocible: “Es posible que esté pisando sobre lo vital sin saber”.


Joana no sólo cuestiona una sociedad hipotética; cuestiona la realidad de su autora: nordeste Brasileño, años 40. Agricultores y campesinos, machismo, cristianismo, patriarcado, donde la mujer cumplía roles específicos y de-limitados. Donde la mujer es, más que en otros casos, un constructo social.


Al volver a las últimas líneas del libro: “de cualquier lucha o descanso me levantaré fuerte y bella como un caballo joven”, la realización interior se ve como una esperanza a futuro: En ese momento lejanísimo y nebuloso ella dejará de temer, estallará, terminará la gestación de la infancia, semilla de su fuerza vital, de su “capacidad tan roja y afirmativa cuanto clara y suave”. La novela termina en la imposibilidad presente de completar la búsqueda. Por eso el título del libro es “Cerca del corazón salvaje” y no “En el corazón salvaje”, porque la limitación del lenguaje y el miedo a ser, lo único que logra es acercarse a ese ideal, y soñar con alcanzarlo algún día.




Gabriela Santa Arciniegas
Escritora, gestora cultural, traductora
Bogotá, abril de 1975
Contacto: yurupary@gmail.com

Hizo su pregrado en Literatura, en la Pontificia Universidad Javeriana (1994-1999). Se especializó en Docencia Universitaria en la Universidad El Bosque (2006-2007). Actualmente cursa Maestría en Literatura en la Pontificia Universidad Javeriana.
Es cuentista, novelista, poetisa y ensayista. En poesía tiene dos libros publicados: Sol Menguante, lanzado el año 1995 con el proyecto editorial Famas & Cronopios, y Awaré, publicado por Ediciones Embalaje del Museo Rayo en 2009. Participó en dos antologías de poesía: “Oscuro es el Canto de la Lluvia” de Editorial Alianza Colombo-Francesa, 1997, y “Granos de Arena” de Epsilon Editores, 1999. En los encuentros de poesía femenina del Museo Rayo en Roldanillo ha ganado 3 menciones de honor, en 1994, 1997 y 2000, y un primer premio en 2009 con su libro Awaré. Está en el Quién es Quién en la poesía colombiana. En cuento participó en la antología “Señales de Ruta” de Arango Editores, 2008. Fue mención de honor en el concurso “El Brasil de los Sueños” 2008, organizado por IBRACO (Instituto Brasil-Colombia) y la Embajada del Brasil. Fue finalista en el concurso de cuento de El Tiempo de 2001 del cual se publicó la antología “Cuentos Cortos” de El Tiempo y Editorial Panamericana. Participó en la antología de minicuento “Ellas cuentan menos” publicada por Ediciones Pluma de Mompox S.A. En 2011.
En ensayo, participó en JALLA 2008 (congreso de lingüística y literatura latinoamericana) realizado en Santiago de Chile, en LILISE 2008 (Congreso de Literatura, Lingüística y Semiología) realizado en Medellín, y en el IV y V Coloquios Internacionales de Literatura y sus Valores de la Universidad de la Sabana, 2008, realizados en Bogotá. También realizó conferencias en la Casa Lleras, en dos ciclos de conferencias: “La Transgresión en el Arte” y “El Viaje del Héroe, un Camino Iniciático”, entre el año 2006 y el 2007. Participó como conferencista en el Diplomado Asia-Pacífico de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia en 2011 con el título “influencia de India, China y Corea en la cultura japonesa”.
Desde 2009 organiza los Festivales Poéticos de Tenjo, Cundinamarca.
Directora Ejecutiva de la Fundación Cultural Germán Arciniegas.
Es docente de lengua y literatura. Trabajó en la Universidad Jorge Tadeo Lozano con seminarios sobre literatura japonesa (haiku) y creación literaria, y en la Universidad de la Sabana, con cursos de Expresión y Comunicación I y II (oralidad, escritura, redacción argumentativa) para estudiantes y cuerpo administrativo, y en los cursos de literatura colombiana del Instituto de Humanidades.También ha dictado talleres de creación literaria en el Hospital Base Osorno, y de creación de Manga (cómic japonés) en el Instituto Santo Tomás, Osorno, Chile (2002-2005), así como de Ciencia Ficción en Bogotá (2006).
Traductora del francés, inglés y portugués al español.