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RICHARD SERRA O DE COMO EL HIERRO LLORA DENTRO DE UNA CIUDAD






Por
Andrès Romero Baltodano.




Las personas viven en habitaciones, en casas, pasan mucho de su tiempo como seres vivos en edificios y construcciones y por ello es matemáticamente absurdo que los arquitectos sean como seres de otro planeta individuos desconocidos y prácticamente no valorados por las personas del común. Las historias del arte hasta hace muy poco solo hablaban de artes plásticas y sólo para algunos conocedores, fanáticos o implicados en el tema, se han publicado libros que resumen y hacen visible la historia de la arquitectura y los hombres y mujeres que han diseñado desde viviendas, hasta mega obras elefantiásicas dignas de un Gulliver hambriento.

Si esto ocurre con la arquitectura, la escultura es una disciplina que es visible de la manera mas errada posible, asociada a una labor prácticamente artesanal o peor aún, obligada a ser la portadora de la supervivencia en piedra de “grandes personajes”, que en gran medida, son muchas veces hitos de la historia, que están en la punta de una avenida o al doblar una esquina y que en muchas ocasiones, si se examinara un poco más allá, sus actos no serían dignos ni de una plastilinita mal hecha en un taller de un mini mercado de barrio (recuerdan la “tumbada” famosa –por una masa colérica- de las estatuas de Somoza o de Hussein?).

La escultura que por años ha tenido el privilegio de volver al volumen como forma de expresión (desde Rodin hasta Tinguely) ha estado categorizada en la mente de muchos -que son poco curiosos ante las expresiones artísticas en profundidad- como un simple traslado de seres de carne y hueso que determinan que hay que eternizar a otros en una piedra, casi siempre en actitudes bélicas o patrioteras (de esas que tanto gustan a muchos).

La estatuaria es lo que mucha gente conoce como escultura, teniendo muy claro que se han perdido (en la memoria, en los entresijos de Internet) verdaderos hitos de la volumetría como los Tótem de los indígenas de Norteamérica, el llamado “cabecismo”Olmeca, los ganchos gigantes de Claes Oldenburg, los hierros retorcidos de amor por el mar de Eduardo Chillida, los orificios secretos de Henry Moore, la realidad detenida de Louise Nevelson, las arañas filosóficas de Louise Bourgeois o la fiesta incansable de Nikki de Saint Phalle.

Hace unos pocos días la escultura tomó protagonismo, por la selección de uno de los más arriesgados escultores del siglo XX como Premio Príncipe de Asturias de las Artes y aunque este premio ha sido “protector” de los escultores (lo habían recibido antes Jorge Oteiza, Eduardo Chillida, Eusebio Sempere, Pablo Serrano) esta vez volvió a recaer en otro escultor: Richard Serra.




Serra nació en 1939 en la ciudad “tobogán” de San Francisco, ciudad donde se han filmado emblemas del cine industrial como “Dirty Harry” Don Siegel (1971), “Vertigo” Alfred Hitchcock (1956), cuando la segunda guerra amenazaba con dejar en los alpes millones muertos, más de los que sembrarían años después en Vietnam.

Sus series Prop, Belts y Live animal habitat, han hecho que el asunto de la intervención no solo sea de gobiernos con pueblos inermes, sino de escultores con hierros que atraviesan calles o plazas… y que decir de “Snake” o esa masa de hierro que efectivamente serpenteaba en el Gugenheim de Ghery?
Serra será un escultor de lo monstruoso a partir del minimalismo, un hombre que le devolvió a la superficie plana un lugar como vía para hacer escultura, sus volúmenes son más que volúmenes, extensiones interminables, donde el pensamiento se pierde y la falta total de ornamentación hace pensar en que su trabajo es simple y no sencillo.

Gerry Schum aquel pionero de la tv art (concepto que solo se ha podido desarrollar en efímeras emisiones y que es satanizado por los productores que ven este magnifico medio como un asesor de seguros o un vendedor de cepillos de dientes) y obviamente el video art también se ocupó de Serra realizando una peli sobre él. Su dimensión de ser escultórico y político ha ido de la mano, no en vano la administración Reagan derribó su Arco Inclinado y cuando habló de Bush le recortaron también el mensaje.

Serra es una criatura escultórica feliz y siempre al acecho, sus formas ya no caben en los museos ni en las calles, su talento crece como una planta carnívora y si en Berlín le hizo un homenaje a Chaplin con un cubo ligeramente deformado cómo se imaginaría a Balzac o a Nureyev?

Serra junto a Mueck (quien también ya no cabe en las salas con sus humanos hiperrealistas) o Jake y Dinos Chapman o el piloto del aire Theo Jansen que hace esculturas en movimiento que atraviesan playas sin un solo tornillito, hacen que el milagro del volùmen nos haga volver una y otra vez a deslizar una gota de sangre que comienza en verano y llega al otro extremo en invierno en cualquiera de las fantásticas esculturas del señor don Richard Serra.

EL AMOR SE DISFRAZA DE ARCO IRIS !!!!!

Por Andrés Romero Baltodano

Las mujeres son de colores.

A veces blancas con las pupilas verdes, con los brazos negros y de tamaños que hacen que Liliput sea una idea o una degeneración de un siglo.

Mujeres que hablan paradas sobre una base de madera.

Sombreros que flotan entre el agua.

La escultura tiene tantos caminos que tal vez se comenzó haciendo en tres dimensiones, figuras que eran antropomorfas o zoomorfas por estas tierras surrealistas desde siempre.

En Oaxaca se hablaba de "cabecismo" grandísimas cabezas caidas. Lo monumental en el arte.

Lo monumental en la arquitectura ( ha probado pararse cerca a la piramide de la la luna y sentirse muy pero muy pequeño??).

La escultura ha tenido variantes de todos los tamaños y materiales desde los serios señores de "a caballo" que coronan plazas de Europa y América hasta los Totem de los indigenas americanos.

Desde la miniescultura que podría ser la llamada orfebrería de los quimbayas y los zenues hasta las exentricidades de Paul McCarthy.

Catherine Marie-Agnes Fal de Saint Phalle se queda mirando un cuerpo y en su cerebro lo ve

bailando en la oscuridad.

Los cuerpos en la escultura juguetona y tropical de de Saint Phalle toman equilibrios y posturas a veces comparadas con coreografias de Maurice Bejart...

En 1964 inició sus "nanas" ( recuerdan el trio dinámico de Flaubert-Daudet y Zola???)

Zola tambien sabia de nanas.

"Hon" fue un total escándalo. Courbet ya habia vuelto público lo púbico en su inquietante óleo

" L´origine du monde" pintado en 1866, de ahi en adelante comenzó un oscuro viaje que paso de mano en mano: barítonos, gobernadores libidinosos, habitantes de Budapest, los nazis... como en una película de Indiana Jones un cuadro considerado inmoral por el simple hecho de ser un pubis

hiperealista.

El cuadro duro escondido de la mirada del público 130 años hasta que el Musee d´Orsay lo exhibió en 1995 y el escritor frances Bernard Teyss-Edre posó sus ojos sobre el cuadro y escribió la novela "Le roman de L´origine".

"Hon" era una gigante escultura realizada por Nikki de Saint Phalle a la que había que entrar justamente por el mismo lugar que habia pintado Courbet. Grande. Colorida.Escandalosa.

Despúes "El jardíndel tarot" lo planeo junto al tambien artista plástico Jean Tinguely ( su marido)

Siguio haciendo esculturas muy coloridas,muy grandes...

En San Diego en el 2002 cerro los ojos en colores.

Su memoria está en los parques del mundo, en un eterno carnaval que salta en el jardín del amor

o en una patiecito de Buenos Aires donde una mujer aérea suspira, se eleva , se desvanece leyendo poemas de amor y recuerda a sus antepasados Vasquez ( tal vez los pintores como Vasquez Ceballos).

Nikki frente a la memoria.

Una mas por conocer aunque su cuerpo hace seis años se apago como si un oscuro enano hiciera "off" en una de su coloridas esculturas.

(pinchen en el titulo del articulo y entren en un jardín...el jardin del tarot...)

GIGANTE ES AQUELLO QUE ES TAN GRANDE COMO SILVIA PLATH



Por Andrés Romero Baltodano.


"Eureka Stockade" fue una rebelión mientras una bandera azul con cinco estrellas ( no de cine)
ondeaba bajo la mirada asombrada de un koala.
Los Koalas se popularizaron en el mundo mas en su versión peluche que en su version real ( han estado muchas veces en el horroroso y oprobioso abismo de la extinción).
En Melbourne en 1956 hicieron las Olimpiadas y eso nos hace recordar "Chariots of Fire" (1981) dirigida por Hugh Hudson...en sepia como aseguran en aviones o barcos con rayas rojas , que son los recuerdos.
Australia paso y vivió muchos procesos politicos y algún día a Jorn Utzon le dío por diseñar unas cáscaras de naranja blancas que serían la sede de la ópera de Sidney.
Las nadadoras australianas nos dejaron perplejos por su facilidad de ganar medallas y nadar hasta "el infinito y mas alla" en Pekin 2008.
En Australia hablan varias lenguas como por ejemplo el Koori, Murri o Yamatji y sus aborigenes son prueba de mágia y profunda sabiduría.
En 1958 nace allí un niño que años mas tarde va a sorprender al mundo.
Cuando vimos en una cinemateca la extraordinaria película "El increible hombre menguante" de Jack Arnold (1957) donde un hombre se va "menguando" va cambiando de estatura angustiosamente nos dio por acordarnos de su obra.
El protagonista de la peli se va reduciendo tanto que su esposa (antes de abandonarlo y causarle una mini conmoción - dado su tamaño-) le consigue una casita de muñecas ( muy diferente a la de Ibsen).
No sabemos si Ron Mueck vio alguna vez este film, pero si lo vio, podriamos decir que lo inspiro y si no lo vio , son aquellas coincidencias que hacen que un hombre pinte una manzana sobre un sombrero en Berlin y al otro lado del mundo, otro ser humano hace lo mismo y nunca se conocen.
Mueck es uno de los exponentes de la escultura contemporanea mas interesante.
Sus figuras se alzan insolentes ante ojos asombrados de miles de personas.
Sus ventanas no dejan pasar el aire, sino el asombro.
Sus manos estan talladas sobre desgracias presentidas.
Hay planos cinematograficos de "El increible hombre menguante" que podrian ser "calcadas" por Mueck.
Inició su carrera haciendo efectos especiales para el cine.
Y su primer grito de gigantismo se llamo "Dead dad" ( 1996) dentro de la polémica exposición "Sensation".
Su "Boy" ( 1999) de cinco metros elaboró metaforas escondidas y reflexiones acerca de la posición de la niñez en el mundo.
Hombres con cara de Ibis sin plumas.
Mujeres caidas sobre un colchón que huele a formol.
Parejas heridas entre sus propias espinas.
Humanos , simplemente humanos.
Ron Mueck un escultor contemporaneo que volvio al cuerpo humano como célula de trasnmisión de su arte.
Pinchen el título de este artículo y veran su obra hiperrealmente durmiente.
Grande.
Pequeña.
Pero siempre insondable y llena de preguntas.