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¡La Bogotá que aún no conocemos!






Por
Amalìn Yineth Martinez Torres
Estudiante
Comunicaciòn Social
Especial para La Moviola




A pesar de que son muchas las personas que en el presente habitan la ciudad de Bogotá, muy pocas son las que conocen la historia que hay detrás de la capital cosmópolita de hoy, y quienes a su vez admiran el legado cultural y las huellas de un pasado que se encuentra oculto a la mirada de todos aquellos individuos que no se percatan de su presencia. ¡Lo invitamos a usted señor lector, a que conozca las maravillas urbanísticas que lo rodean!






Adiós al jean y las camisas formales e informales, a los suéteres y las botas de cuero y de gamuza; despedida a las rumbas y a los bares y la “libertad de pensamiento”. A partir de este momento, usted señor lector podrá conocer aspectos de la vida santafereña del siglo XIX, de nuestro pasado capitalino.

El PERIODO COLONIAL Y LAS TRADICIONES DE LA SOCIEDAD SANTEFEREÑA.

Bien, vale recordar que en el siglo XIX nos encontrábamos en el periodo de la colonia, transcurso del tiempo en el que todavía nos hallábamos bajo el dominio español y, por ende el ambiente urbano y social se relacionaba con la respectiva condición mencionada. Sin embargo, en principio o inicio se originaron las revoluciones en contra de los regímenes europeos en América, lo cual dio paso a los procesos de independencia en los países centro y suramericanos. No obstante, no es momento para detenernos en los aspectos políticos de nuestra nación en aquel tiempo, sino de adentrarnos en el campo de las tradiciones y las costumbres capitalinas, recordando que pese a que ya existía un proceso de emancipación de las fuerzas europeas, seguía conservándose el estilo de vida del continente antiguo en aspectos como la vestimenta, las relaciones sociales y, las diferencias en hábitos y/o patrones de comportamientos entre hombres y mujeres en la sociedad.

I. El VESTIR EN EL SIGLO XIX

El vestir en la primera mitad del siglo XIX santafereña estuvo marcada por la influencia de las reinas, los reyes, los príncipes y princesas europeas (en especial de Inglaterra y Francia), mediante el cual se justificaba el uso de ornamentaciones como el corsé, miriñaque , polisones que acentuaban la figura de la mujer de aquella época. En los hombres se utilizó hasta los primeros años del siglo XIX la casaca, calzon ceñido hasta la rodilla, medias, zapatos de hebilla y pelucas, las cuales serían reemplazadas posteriormente. No obstante, hay quienes señalan el uso del Frac, la Levita y pantalón en este siglo.

Además de lo antes mencionado en el caso de la mujer, era imprescindible el cambio de vestido ocho veces al día, puesto que debía existir un traje para los diferentes momentos del diario vivir, entre los que se encontraban vestido de mañana, vestido de tarde, vestido de visita, vestido de noche (para el teatro- eventos culturales-) vestido de baile, vestido de etiqueta, vestido de casa, y por último, ropa de dormir. No obstante, la moda presento un cambio radical en mitad este siglo, puesto que se apostó y se creo el ideal de la sencillez de la indumentaria basada en diversos fundamentos, entre los que se describen la protesta y apoyo a la independencia y el abandono del desmesurada y exorbitante legado del rococó reflejado en la indumentaria. Entendido de esta manera, podremos encontrar información que nos menciona algunas diferencias de en el vestuario, las cuales quedan especificadas de la siguiente manera:
Santafereña: Dícese del habitante y nativo de Santa fé de Bogotá. Esta ciudad fue llamada de esta manera al constituirse jurídicamente, recordando que su anterior nombre era Nuestra Señora de la Esperanza.
http://es.wikipedia.org/wiki/Bogot%C3%A1


Las mujeres abandonaron el miriñaque y el corsé, y empezaron a usar atuendos y telas muy livianas, lo cual le concedía un estilo neoclásico que exponía y manifestaba el retorno a la naturaleza y la simplicidad de la existencia. En los hombres el vestido adquirió una connotación política, puesto que las batallas de independencia permitieron una división de pensamiento y por ende de la manera de manifestarse. Es por ello, que los hombres comenzaron que apoyaban la noble causa de la libertad americana, empezaron a usar pantalón largo y botas altas, mientras que los que apoyaban el dominio europeo en tierras americanas, usaban pantalón corto, zapatos de juglar con tacón alto y cabello empolvado (atuendo finales siglo XVIII y primeros años siglo XIX). El pantalón y los sombreros de copas demarcaron el cambio en la sociedad y la aproximación al siglo XX.

El corsé y las demás prendas femeninas utilizadas en la primera parte del siglo XIX, era un símbolo de disciplina, puesto que las damas que no lo portaran, eran consideradas inmorales y/o ligeras. Mientras tanto el prócer de independencia y lucha social quien se caracterizaba por su uniforme y/o atuendo militar, se resistía a dejar su indumentaria, puesto que ello lo dejaba en el olvido de la gente y, por ende le restaba valor.

Los mestizos, indios y personas pertenecientes al sector popular vestían prendas de confección local, es decir, hechas en casa con materiales de bajo costo y corte y diseño sencillo.





En lo que se refiere a aspectos de aseo, las personas del siglo XIX sólo se bañaban cuatro veces por semana y usaban letrinas al momento de realizar sus necesidades, ya que en ese entonces no había sistema de acueducto y las aguas sucias recorrían las calles de la ciudad, situación que causó enfermedades en la población. Teniendo en cuenta las circunstancias difíciles en materia de higiene que se presentaba en la capital, muchas personas (en especial las damas), eran victima de los piojos, los cuales eran exterminados por medio de pinzas (las planchas para peinar el cabello ahora), cuyo propósito radicaba en la elaboración de determinados peinados. Frente a ello, vale recordar que existían los tocados en forma de rizos, bucles y trenzas que se decoraban y se ataviaban con una serie de cintas, alfileres de plata, flores frescas y mantillas; peinados que le atribuian elegancia y concordancia al atuendo utilizado en la ocasión determinada. Posteriormente, se emplearon los sombreros como nueva acompañante de los vestidos femeninos
.



III.RELACIONES SOCIALES, ENTORNO Y MODO DE VIDA EN EL SIGLO XIX

Las relaciones sociales del siglo XIX, estuvieron marcadas por la ideología conservadora, puesto que la sociedad de antes estaba constituida por normas que hoy en día serían absurdas. En un principio, la mujer joven se hallaba bajo el control absoluto de sus padres, quienes reglamentaban su comportamiento en medidas tales como: el novio y la novia se sentaban en el sofá de la sala de los novios, pero en mitad de ellos se ubicaba el padre o la madre de la joven y, era mediante este personaje que se transmitían los mensajes de la pareja. Así mismo, los enamorados deberían situarse en unas sillas (coloquialmente conocidas en algunos países como tú y yo, aunque ese no era su verdadero nombre) las cuales se hallaban en diferente dirección, posición desde el novio no veía gran cosa en comparación de la mujer, quien veía su futuro (el convento a donde posiblemente iba ir) y, mediante las cuales se ejercía un estricto control sobre los enamorados, prohibiendo que estos se miraran y se tocaran, de lo contrario sufrirían el castigo por sus actos, el cual era enviar a la dama a la casa de las monjas y, al caballero despedirlo del hogar de la familia de sus novia para siempre.





La casa presentaba dos salas y dos comedores, los cuales eran destinados a diferentes propósitos: el primero de ellos se centraba en la sala verde, sitio donde por excelencia se reunían las personas de la familia y se conversaban temas relacionados con esta. Mientras que en la segunda sala se podía hallar el ambiente del circulo social, puesto que en esta zona se recibían a los amigos y/o conocidos de la familia y hablar de cuestiones culturales o realizar fiestas y/o celebraciones. Similar función cumplía el comedor.

Las tertulias organizadas por la alta sociedad capitalina eran con un propósito cultural e intelectual, a las cuales eran invitados hombres de gran conocimiento que no sólo poseían gran sabiduría por los textos y/o libros de la época consultados, sino por sus experiencias y visitas al antiguo continente; viajes que poseían como objetivo primordial formar y educar íntegramente al sujeto aristócrata. A estas reuniones tan fructíferas asistían muchos europeos que contribuían al aprendizaje mediante lecciones de historia (batallas y/o guerras) acerca del viejo continente europeo.

En la educación primaban las lecciones de historia, idiomas, ciencia y religión, esta última atribuidas por un fuerte legado europeo que procuraba alejar a los jóvenes de lo que se consideraba como una sociedad depravada y corrupta.




Ya en la segunda mitad del siglo XIX las cosas cambiaron y, con ello todo lo relacionado con el discurso de la sociedad, la manera de vestir y las costumbres de las personas. La iluminación de la ciudad fue todo un hecho, las familias y el entorno no era tan conservador y, las mujeres ya poseían la opción de acudir a escuelas, de culturizarse y en cierta manera igualar un poco a la labor de los hombres. Sin embargo, hay que recordar que algunas de las reformas más importantes que se llevaron a cabo en este siglo, fueron a partir de la independencia, puesto que gran cantidad de las edificaciones estaban bajo el dominio de la iglesia, hasta que ya en 1861se produjo la desamortización de los bienes de la sociedad católica, los cuales pasaron a ser parte del estado y se adecuaron para constituirse como hospitales, entidades públicas, cárceles, cuárteles, escuelas y universidades.

No obstante, servicios como el agua aún no habían hecho su aparición y, por ende la ciudad seguía viviendo problemas de higiene y salubridad, las aguas aún continuaban siendo tóxicas para la comunidad. Fue hasta 1872 el año en el que se construyó el primer alcantarillado subterráneo, a lo largo de lo que hoy conocemos como la calle décima entre la plaza de Bolívar y del Mercado.







BIBLIOGRAFÍA


http://www.museonacional.gov.co/inbox/files/docs/Modaylibertad.pdf

http://www.elabedul.net/Documentos/Temas/Otros/Trajes.pdf

http://www.pedagogica.edu.co/storage/rce/articulos/rce30_03ensa.pdf

http://www.slideshare.net/presentaslide/historia-de-la-moda

http://www.slideshare.net/media1boulogne/peinados-de-1810

http://www.slideshare.net/LauraSnchezPozuelo/cuerpovestido-y-moda

http://www.virtual.unal.edu.co/cursos/sedes/manizales/4050041/lecciones/Capitulo%203/discursos.htm

http://www.slideshare.net/amarcos/vestimenta-del-siglo-xviii-presentation-917626

http://www.slideshare.net/168401124/monumentalidad-en-el-vestuario-femenino

http://historiacritica.uniandes.edu.co/view.php/140/index.php?id=140

EXPOSICIÓN MUSEO DEL SIGLO XIX

LIBRO EXPOSICIÓN ESPACIO PÚBLICO POR LA CIUDAD: ALCALDIA MAYOR DE BOGOTÁ





















SI LA NIEVE SE TRANSFORMA EN LENTEJUELAS ( acerca del diseño de vestuario en el cine italiano) SEGUNDA PARTE






SEGUNDA ENTREGA


Por
Diana Ovalle
Corresponsal La Moviola
Roma (Italia)




De un àrbol semejante cayò el pintor y vestuarista Danilo Donati, que como un rayo en medio de la floresta envuelve de lùz la piel y ojos de sus personajes; iniciando su trabajo con Franco Zeffirelli, en 1959 viene llamado por Mario Monicelli para realizar el vestuario del film “La grande guerra”, y aquellos personajes: Jacovacci y Busacca (Sordi y Gassman) hèroes involuntarios de una guerra , en uniforme militar improvisado, botas con suelas de cartòn, y un casco de batalla que gira como un rombo en la insensatez de la guerra.

Danilo Donati despuès de este trabajo tendria una fila inmensa de rostros, cuerpos, personajes frente a èl, buscando sus ojos para llegar a cada uno. En el 1962 realiza el vestuario para el episodio “La Ricotta” de P.P.Pasolini del film Ro.Go.Pa.g, recostruyendo los hàbitos de las pinturas de Pontormo y Rosso Fiorentino; y establece su colaboraciòn con Pasolini en el film “Il Vangelo secondo Matteo” (El Evangelio segùn Mateo) y de alli en adelante Danilo Donati, exprimiò a travès de su pasiòn por la pintura y su oficio como vestuarista aquella sensibilidad que toca los abismos de la historia, el caràcter de los personajes que no son maniquis en escena, sino la voz de èsta misma; entre sus demàs creaciones, estàn : “Francesco” (1989) de Liliana Cavani, “Uccellacci, uccellini”, “Edipo Re” (1967), “Teorema” (1968) y “Porcile” (1969) de Pier Paolo Pasolini .

Zeffirelli una vez màs encuentra su amigo de escuela, Donati y lo invita a trabajar en “Romeo y Julieta” (1968),con el cual recibirà el Oscar por mejor vestuario. Serà el 1969, cuando Donati encontrarà a Federico Fellini, y las paginas no seràn suficientes, ni necesarias para contar cuanto pudo suceder en los film “Roma”(1972), “Amarcord” (1973), “Il Casanova” (1976), con el cual recibio su segundo Oscar como mejor vestuario. Vestuarista insostituible de Pasolini, realizo la trilogia del poeta (“Il decameròn” 1970, “I racconti di Canterbury” 1971, y “Il fiore delle mille e una notte” 1973). Entre demàs trabajos que completan su filmografia, el arte de Danilo Donati, rasga a la tradiciòn el ingenio de un nuevo mundo, Yocasta en “Edipo re”viste un manto de conchas, tùnicas con fibras de costal, pastillas charms reconstruyen mosaicos, las luces elèctricas en el mundo surreal e irònico de Fellini completan las tùnicas de los sacerdotes y Donati de un experiemtno a otro dio a la vida del vestuario el ingenio de un poeta que como quizo expresar Benigni, mientras duerme “El poeta trabaja”.


A su lado y defrente como amigo y colega Piero Tosi, siguiò una ruta mas hacia la escena y sus personajes, vestuarista predilecto de Luchino Visconti, Piero Tosi comenzò su carrera con “Bellissima” 1951, del mismo autor, obra densa de poetica neorealista, el vestuario recoge por las calles sus mismos vestidos, cargados de vida para recitar dentro una Anna Magnani que espira fuerza y palabra mientras la imagen se abre; de esta experiencia Piero Tosi acogiò la realidad del vestido, (en cuanto usado y vivido) como valor para representar, como sucedia igualmente con la nueva estetica filmica del neorealismo.


La construcciòn de la escena teatral o filmica, se ocupa de abrir un espacio al cuerpo de los personajes, a las palabras y musica que cuelgan consigo instantes de la obra y en su totalidad como arte de la visiòn proyecta la “imagen” de la misma historia. De la misma manera, el vestuario como forma de representaciòn visible, se construye siguiendo los pasos de sus personajes, dando a cada uno de ellos los colores y formas que guian sus movimientos, leen sus pensamientos, modelando mas que un cuerpo, el caracter de un personaje.


Piero Tosi junto a Luchino Visconti, creo la imagen de una obra que calca sobre los cuerpos el olor de telas, metales y pieles recuperados en baules de algun pirata distraido .
Entre ellos se encuentran
“Le notti bianche”(1957), “Rocco e i suoi fratelli”(1960), “Il Gattopardo”(1963), con el cual recibe la nominaciòn al Oscar como mejor vestuario, “Lo straniero” (1967), “La caduta degli dei” (1969), y igualmente con “Morte a Venezia”(1971), y “Ludwig”(1972) recibe la nominaciòn a los Oscares como mejor vestuario. Con Liliana Cavani, Piero Tosi dibuja el cuerpo de Charlotte Rampling sorda dentro la ciudad ausente, gris, decadente de Viena en el 1975 en “Il portiere di notte” (1974), con Pasolini reconstruira “Medea” (1969), con los ojos de Maria Callas como una ave del amazonas.


Asistente y futura colega de Piero Tosi, Gabriella Pescucci se darà al oficio del vestuario desde pequeña en la Accademia de Bellas Artes de Florencia, como una aprendiz con ojos de aguila, Gabriella Pescucci tomarà de la mano la lecciòn de Piero Tosi abriendo un propio camino bajo las luces de la escena. Entre sus primeras creaciones colabora con el director Giuseppe Patroni Griffi en “Addio, fratello crudele”(1971), “Identikit”(1974), “Divina creatura”(1975); mientras que Fellini pasa nuevamente caminando por la calles romanas con la idea de imaginar una ciudad de mujeres, pues alli adentro en esta ciudad de mujeres “La città delle donne”(1980) caerà la Pescucci con sus vestidos ornando entre garzas y velos los cuerpos de aquellas mujeres que Fellini soño mientras la nieve se deshacia, entre otros, siguiendo con algunos pasos las manos de la vestuarista, se descubre “C’era una volta in America” (1984) de Sergio Leone, “El nombre de la rosa”(1986) de Jean-Jacques Annaud, y sucesivamente se verà atravesar el ocèano para encontrar Martin Scorsese con “La edad de la inocencia” (1993), con el cual recibirà el Oscar como mejor vestuario. Màs adelante un tal Willy Wonka, reclamarà a la Pescucci aquel sombrero a tubo, proveniente de la China y readaptado a la sociedad inglesa y francesa del 800’ en “ Charlie y la fàbrica de chocolate”(2005) de Tim Burton, cuando acababa de despertar detràs de “Las aventuras del Baròn de Munchausen” (1990) de Terry Gilliam.

Estas manos, semejantes a las de un carpintero y estos ojos, semejantes a las de un ave en vuelo, son parte esencial de la representaciòn visible dentro el arte de la filmografia, del teatro y esperando tambien de la televisiòn. Estando al servicio de la historia y del director los hilos de esta arte se sumergen en la corriente de un rio donde pescar la ilusiòn entre la materia de la tierra.

Finalmente dejando en el camino algunos nombres, Milena Canonero representa un camino de hadas y duendes para el mundo del vestuario gracias a sus magnificas creaciones con Stanley Kubrik en “Naranja Mecanica”(1971), “Barry Lyndon”(1975) y “Shining”(1980). Recordando a su vez “El padrino III” (1990) de Francis Ford Coppola y “Maria Antonieta”(2006) de la misma hija Sofia Coppola, con la cual recibe el Oscar como mejor vestuario.

Y si la nieve se transforma en lentejuelas? (una mirada a los diseñadores de vestuario del cine italiano)

Bocetos de Diseños de Danilo Donati







Por
Diana Ovalle
Corresponsal La Moviola
Roma (Italia)





PRIMERA PARTE


La historia del vestido tiene origenes remotos como las del mismo hombre, su cuerpo como medio de existencia dentro de la naturaleza se modificò con las mismas trasformaciones de la vida, y desde que el vestido dejo de ser solo una indumentarìa necesaria para proteger las propia piel de la intemperie, el hombre empezo a tocar un nuevo lenguaje para ser. Las pieles de animales no fueron màs un pedazo de uniforme con el que seguir la batalla y empezaron a ser una segunda piel

Con la apariciòn de conceptos como formas, colores, texturas y cortes el hombre empezò a manipular su forma de vestir , dandole la posibilidad de crear un lenguaje exterior al cuerpo mismo ,que liberaria el pensamiento y los sentimientos. A travès del vestido el hombre suplantaba una imagen carganda de ecos o que lo dejaba suspendido en medio de una tierra ardiente.

El vestido cubre la transparencia de un cuerpo desnudo, superpone un hàbito como antifàz para mirar el mundo, descubre la imagen proyectada del hombre y su ser como un telescoscopio y se acerca a las formas del deseo, revelando los olores y las esencias que en cada uno nacen mientras se inspecciona la textura de la tierra. Asì el hàbito, crece sobre el cuerpo y se instala en los momentos historicos de la vida del hombre.


2.
Cuando el hombre empezo a imitar o inventarse una realidad:


Cuando el hombre comenzò a estudiar la realidad circundante a travès del rito tribal experimentò este estudio como forma de subsistencia. La caza era ,entre ellas, el primer ejercicio de sobrevivencia y para cazar, el hombre comenzò a estudiar el animal depredador (imitàndolo) invocando la fuerza, el coraje, la astucia, que le darian la posibilidad a su vez de predar. En estas representaciones de caza los interpretes-cazadores, usaron la gestualidad, la mimica, la vocalidad, las màscaras, los travestimientos de pieles, plumas, coloraciones y tatuajes, para obtener el resultado mimetico y sobretodo simbòlico de aquel animal predador.

En estos ritos de imitaciòn hay ya una superficial articulaciòn de interpretaciòn y procesos de identificaciòn y de creencia que permaneceràn en juego en los siglos y a travès las civilizaciones, en cualquier forma de espectàculo.

Con el origen de la -tragedia- que proviene de los coros ditirambicos (himnos en honor al dios Dionisio) en la antigua Grecia, aparecerà en esa cultura lo que hoy el mundo occidental conoce como teatro. Fue un canto ceremonial, cantado por los secuaces del dios y dirigidos por un guia. en En el siglo VI A d C naciò el drama y con la introducciòn de un segundo actor y despues de un tercer actor, maduro por mano de Esquilo (525-456 a.C), Sòfocles (495-406 a.C) y Euripides (480-406 a.C), como maestros de la tragedia griega.

El termino –teatro- que deriva del verbo –ver- se referia no a un lugar, sino simplemente al grupo de los espectadores y el espacio que reunia la ceremonia se recogia a los pies de una colina desde el alba hasta el ocaso.
Dentro de este espacio que el hombre marcò sobre la tierra se viviò una identificaciòn con el canto, la danza y los gestos por medio del cuerpo y la màscara. (Roland Barthes la define en su libro “La Càmara Lùcida ” a travès de una fotografia de Richard Avedon “William Casby, nacido esclavo”, 1963 “La màscara es el sentido, en cuanto es absolutamento puro”. )


De estas màscaras y de estos atuendos escenicos existen innumerables trenes y juegos de artificio por el mundo, entre ellos, la tradiciòn italiana del vestuario escenico es un puerto que se abre en el mas incosciente de los suenos.
Para recordar como un diario de memorias seguidito por un atardecer de otono, se desliza entre tintas coloradas y hojas secas el nombre de Lila de Nobili, pintora, escenografa y vestuarista, que con sus lineas y colores (que sobreviven por medio de los propios bocetos) dio a las escenas
y personajes la voz de la historia, desde la “Aida” de Giuseppe Verdi, representada en el teatro La Scala de Milàn con la direcciòn de Franco Zeffirelli, al “Mercante de Venecia” de Shakespeare en Roma, al “Manon Lescaut” de Puccini con la direcciòn del “Conte” Luchino Visconti en el 1973, Lila de Nobili se ocupo de abrir las puertas a aquel mundo imaginario donde la “ficciòn” se presenta como un instrumento para llegar talvez a alguna verdad.




continuara en la próxima edición...

Alexander McQueen o un vagón que se desbarranca en una película de John Ford.





Por
Andrés Romero Baltodano


Un venado en el año 5000 A d C corre por una arena amarilla y trescientos minutos después es cazado y su carne engullida con goloso placer por la boca de un hombre bosquimano en algún rincón de Tsumeb, horas después su piel café con manchitas blancas es puesta al sol y secada con diferentes sustancias -incluida la orina-, para convertirse en un vestido cortado para ser puesto sobre la piel.

Habría habitantes que se pondrían este vestido de manera particular, tal vez acompañados de un accesorio como un hueso de mirla pulido y pintado con cáscaras de cebolla y hojas de eucalipto, que tomara una coloratura rojo salmón o azul añil.

Los esquimales descubrieron a partir del intestino de foca lo impermeable y cosían sus abrigos con los tendones de las focas casadas (o divorciadas diría alguien).

El vestido se impuso en la vida de los seres humanos una vez el pelo que nos cubría fue desapareciendo, cuando pasamos de australopithecus afarensis (hace 4 crones) a homo erectus (hace 1,5 crones) y después a neanthersalensis ( hace 300.000 años).

Hordas de hombres hambrientos y friolentos se dedicaban a buscar alimento y abrigo sin mas pretensión (se supone) que la de cubrir estas necesidades básicas. Los animales fueron los primeros objetivos (por ejemplo en el 11.500 A d C los habitantes de América desarrollaron el Silex con forma de hoja fina para cazar mamuts) y los colores, las esencias vegetales, ayudaron a darles tonos a las vestimentas y cada uno de nosotros se dedicó a portar cada prenda como bien le vino en gana.

Dicen los libros de historia del vestido, que el primer asomo de un vestido que llevara una marca lo confeccionó un tal Charles Worth en 1859 y entonces, desde allí, es que ingenuamente hablan de diseño de modas, donde también aparecen Paul Poiret y la “inventora” de los “mannequin” (que posteriormente se llamarían modelos) Lady Lucile Duff Gordon.


El diseño de modas no nació en esa fecha, porque sería ingenuo pensar que en toda la historia del mundo, las personas no jugaron con sus prendas y sus diseños en los cuatro puntos cardinales del planeta. Las personas DISEÑARON su ropa desde que el mundo es mundo y Santos Discepolo dijo que “el mundo fue y será una porquería ya lo sé…”

Si vemos por ejemplo lo trajes usados en la bulliciosa Constantinopla (que tanto muestra en su cine Nury Bilge Ceylan) en el año 395, vemos túnicas con brocado de seda, aprovechando la jugarreta de dos monjes traviesos que llevaron los gusanos de seda en sus vestimentas, para evitarse la engorrosa y poética ruta de la seda (tan hermosamente contada por Alesssandro Baricco en “Silk”).

Son muchos los que creen que la moda nace en Francia (OH La la que equivocados están) es más, existen aún un grupo más grande, que cree que los diseños de París son lo único valido, obviando las poéticas y bellas creaciones de los vestuarios aztecas, hindúes, vietnamitas, húngaros, polacos etc.…

Si es verdad que el mercado de la moda tenía como capital a Paíis ( mas por un referente romántico que una realidad), el eco de lo que ocurre en esta tibia ciudad llena de perros callejeros y poetas en decadencia (donde nunca pondría un pie un verdadero “real visceralista” según Bolaño en sus “Detectives Salvajes”), es solo un gramo de lo que es la moda como costumbre social y no como imposición de las grandes revistas y las pasarelas llenas de comercio e intereses alejados de la estética y el gusto por vestirnos como nos da la real gana.

Dentro de este circo mediático que es la moda (recuerdan el “Imperio de lo Efimero” de Lipovetski?), en el siglo XX hemos tenido tantas tendencias como diseñadores que tallan en el cielo de sus temporadas otoño- invierno o verano-primavera etc. Miles de creaciones que son vistas una vez en el rito post moderno de los denominados “desfiles de modas” (que aparecen en los 1800 en los denominados Fashion Parades con té y galletitas para los asistentes).

Nombres como Halston (impecable), Bill Blass (sobrio y sin arandelas), Coco Chanel (la reina del aburrimiento estético), Carolina Herrera (así ya se habían visto en el siglo XVII), Valentino (de negro hasta en sus últimas consecuencias) Armani (“el discreto encanto de la burguesía”), han poblado el universo de las prendas para toda ocasión y para todo tipo de cuerpo, estos diseñadores han cumplido con la misión de mostrar talento y estética que agrade a una buena parte de la población, pero no se sabe en que momento el surrealismo y la exageración entraron de puntillas en este mundo de la moda.

Lo teatral, lo orgánico, lo hiperbólico se comenzó a dar cita en las pasarelas y en las casas de moda… si el cine se llenaba de fantasmas cyberpunk (hasta llegar al “The Imaginarium del Dr. Parnassus” de Gilliam) y la música llegaba a los límites de Matmos y el comic mutaba a la “Roman Grafica” con Neil Gaiman, pues la moda no podría quedarse quieta y la aparición de diseñadores como Galliano y Alexander Mcqueen no podría demorarse mas.

Lee (como lo llamaban sus amigos) estudio en la “fábrica de ideas “Saint Martin’s College (fundada en 1845 y dirigida por mucho tiempo por el artista minimalista Anthony Caro), había nacido un año después que en conmemoración a La Comuna de París (efimero gobierno popular y federativo que instalo su poder en París del 18 de Marzo al 28 de Mayo de 1871), los estudiantes se alzaran de la mano de Danny “el rojo”. Mientras en París, Michelle se besaba con Pierre y al fondo se alzaba el humo de un gas lacrimógeno; McQueen gritaba en un hospital molesto por el pésimo diseño de los guantes quirúrgicos (años después, él mismo arreglaría este asunto). McQueen comenzó a asombrar en las pasarelas por su arte Fellinesco y Rabelesiano, la post modernidad de Lyotard había tocado la puerta del mundo y Mcqueen alargaba las faldas, estiraba los ojos, inflaba las mangas hasta el delirio, apretaba las cinturas con hilos que hacían que los senos engulleran la carne y asfixiaran a las modelos. Imaginaba Moebius en un bar de canguros adolescentes sin prisa, dibujaba eternos Bacon que se asomaban entre las faldas, visitaba a Buck Rogers, pero recordaba a los guiños espaciales de Modesty Blaise en una aventura intergaláctica y podría haberle diseñado a “fea Cristina” -aquel hermoso y entrañable personaje de Chester Gould- en una aventura del impenetrable Dick Tracy.

Cómo hubieran sido los diseños de McQueen si los hubiera hecho para Lemmy Caution en “Alphaville “de Godard?... su imaginación no tuvo limites y su teatralidad, así como su inmensa capacidad de imaginar un ser humano envuelto en gasas o hilos de acero, harían de él un diseñador que no hacia ropa para ser usada una tardecita de oficina en un “elegante“ Juan Valdez (elegancia simulada para aprendices de snob), sino como extensiones de la ciencia ficción de Giraud, de los abismos insondables de Dalí (no hay que olvidar que ya otro se aventuraba por las mezclas de ideas hurgando en la fantasía).

A McQueen no se le puede clasificar como un diseñador de modas, sino como un artista que usó la ropa como oleo o como arcilla, un ser humano creador de formas adaptadas al cuerpo humano para decir lo que creía del amarillo o del malva, un artista plástico que podría exhibir sus obras (vestidos?) en el MOMA en el MALBA… su torrente sanguíneo lleno de puntadas oscuras o góticas prevalecen como otro camino para la creación artística, así muchos crean que arte es solo si lleva la etiqueta de literatura o fotografía, el arte se bifurca como los caminos del jardín de Borges (entrañable Ficciones se reeditara?).

Su colección “Crucero” (llena de tejidos sintéticos y pop art) con vestidos tipo “sirena” y estampados orientales (se nota que la Uma Thurman de Tarantino en “Kill Bill” lo visitó en sueños), su última “la Atlantida de Platón”, fotografiada por el sublime fotógrafo de moda ingles Nick Knigth (recuerdan su fabuloso libro “Skinheads” de 1982?) ya desbordaba los límites de la ficción y la hipermetafora.

McQueen había entrado en un túnel donde su propio horror y su propia poesía igualaba los versos de Villon o las tergiversaciones de los diálogos de “Caligula” de Camus, se había asomado a una ventana inmensa donde el mar era tan pequeño, como una palabra que nos cae del cielo.

Este jueves 11 de febrero el acudió a la cita de un tercer vagón que se cae por un barranco en una película de John Ford: primero se suicido su madre, después su manager y entrañable amiga (exmodelo) Isabella Blow y por último él. Lo encontraron sin vida con cuarenta años, un matrimonio con el documentalista George Forsyth y sus manos ateridas y apagadas.

Ha muerto Lee McQueen.
La pasarela de París de este 9 de marzo se cumplirá sin su respiración rondando el “sitting” y el “backstage”.
Moss, Campbell y siete danesas postadolescentes lloran antes de que se apague la luz.

Bjork usó sus vestidos en “Who is it”,” Pagan Poetry” y “Alarm Call”.
Nos hará falta ver como una tela es un oso que llora, un broche un cohete que no vuela, un cuello una carretera llena de musulmanes en calma.
Adiós Lee.

DUENDES VERDES ASOMBRAN LA LUZ EN BEIJIN


Por
Andrés Romero Baltodano

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Nos vestimos porque tal vez lo necesitamos.
Nos vestimos desde tiempos inmemoriales con pieles, con pieles muertas, con telas, con metales.
En todas las culturas el vestido comenzó como una necesidad, pero la traviesa vanidad se cruzó en su camino y miles de hombres y mujeres comenzaron a "adornar" su propio vestuario.
Lentamente fueron apareciendo las herramientas que posibilitaban los cierres, los "amarres",
los pliegues, los brocados...
El botón apareció en 1350.
Las mujeres romanas escondÍan su cuerpo entre túnicas letales a la imaginación de los hombres.
La corbata nació desde los trajes militares.
Las plumas de pajaros multicolores adornaron los gigantescos tocados de los Mayas.
La falda comenzo corta con los legionarios romanos y Mary Quant la hizo mas corta, para que las piernas largas de holandesas y nicaraguenses brillaran magnificamente.
El primer diseñador de modas en algunos libros apareció como tal, a partir de que se le ocurrió marcar sus prendas con su nombre en una etiqueta: Charles Frederick Worth en el siglo XIX.
Evidentemente no fue el primero.
Cuántas mujeres esquimales habrán diseñado ropajes para saludar a las focas ?
Cuantos hombres Zulues habran innovado en la manera de llevar su leve prenda corta que mas tarde llamarían "minifalda"???
En la historia moderna el diseño de modas se convirtió en una industria, un negocio desde la llamada "alta costura" hasta el Pret-a-Porter.
Uno de los mayores asombros de la ceremonía de inauguración de los juegos olímpicos fue el vestuario que por momentos aludia a una escena de "Turandot" y por momentos a extractos de una peli de ciencia ficción.
Los colores.
Las telas.
Los zapatos.
Los brillos.
la uniformidad cromática.
La "culpable" : Eiko Ishioka.
Nacida en 1939 ( diez años antes de la revolución cultural) Ishioka estudió en la Universidad de bellas artes y Música de Tokyo, comenzó su trabajo en publicidad y su carrera comenzó cuando se encuentra con el director Paul Schrader ( aquel que fue guionista de Scorsese en "Taxi Driver") y realiza el diseño de vestuario de "Mishima" aquella hermosa y helada peli ,donde el
atribulado y arrogante escritor de "caballos desbocados" y "la corrupción de un ángel" quien desde adolescente se habia cambiado su nombre de Kimikate Hiraoka , termina suicidándose frente a su tropa.
En "Mishima" la sencillez y la busqueda de la desnudez, combinada con colores y texturas hicieron ver al novelista suicida mas dramático y lleno de sombras azules.
Ishioka también diseñó basada en Klimt y en el hondo teatro Kabuki el vestuario de esa "tenebrista" (para recordar a Caravaggio) versión del conde de transilvania: Dracula (1992) dirigida por Francis Ford Coppola.
Allí sus trajes acompañados de los formidables diseños de peinados de Stuart Artinstall llenaron la noche de dorado, de alientos a lobos muertos y describieron el miedo como una tela que se rasga cuando se piensa en un amor platónico.
Siguieron "The Cell" (2000) donde acompañada de Jean Paul Gaultier ( un Doré contemporaneo de la moda) incrustó tubos y alas en los cuerpos de aquellas criaturas.
Diseñó todo el vestuario del espectaculo del Cirque du Soleil " Varekai".Aérea fantasía donde el averno está en verde.
Trabajó en la escenografía de la gira de Bjork "Vespertine" ( donde ésta incluye una canción a partir de un poema del inmenspo E.E. Cummins) y dirigío el video de "Cocoon"
Su estilo es recuperar los tonos como en un cuadro de Murillo.
Escarbar entre los tenues e hirientes trazos de El Greco.
"Adornar" las mangas como una pared de Frank Ghery.
Eisho Ishioka, para mi, fue lo más profundo y felíz de la inauguración de estos juegos de Beijing...
En su memoria un conde adicto a la sangre.
En su memoria una mujer que canta conectada a sus recuerdos.
En nuestra memoria su hermosa propuesta de vestir miles de hombres y mujeres que se desvanecían y aparecían en el monumental estadio del "nido de pajaro"...