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ADRIANA CALCANHOTTO: ANTROPOFAGIA Y CARNAVAL EN “VAMOS COMER CAETANO”














Por
Gabriela Santa Arciniegas
Especial para La Moviola






PRIMERA ENTREGA: INTRODUCCIÓN




La canción “Vamos comer Caetano”, de la brasilera Adriana Calcanhotto, pertenece a la MPB (Música Popular Brasilera) y es un homenaje a un monstruo de la música brasilera: Caetano Veloso. Gran cantante además de ensayista, crítico de cine, poeta, y compositor del país lusófono, activo desde los años sesenta del siglo XX hasta hoy.
Esta canción ha sido elegida por varias razones: la antropofagia, el tropicalismo y el concretismo brasileros, una trinomia que resulta fundamental para comprender el proceso evolutivo de las artes de nuestro país hermano en el siglo XX y XXI, y el carnaval, descrito por Bajtin en su libro sobre Rabelais (Bajtin, 1974). El carnaval que contiene la antropofagia y la orgía. La canción “Vamos comer Caetano” pertenece a un disco de Adriana Calcanhotto lanzado en 2001 y llamado “Maritmo”: Parte de la palabra marítimo pero hace un acrónimo uniendo dos palabras: mar y ritmo. Leamos pues la canción:
Vamos Comer Caetano
1. Vamos comer Caetano
Vamos desfrutá-lo
Vamos comer Caetano
Vamos começá-lo
2. Vamos comer Caetano
Vamos devorá-lo
Degluti-lo, mastigá-lo
Vamos lamber a língua
3. Nós queremos bacalhau
A gente quer sardinha
O homem do Pau-brasil
O homem da Paulinha
Pelado por bacantes
Num espetáculo
Banquete-ê-mo-nos
Ordem e orgia
Na super bacanal
Carne e carnaval
4. Pelo óbvio
Pelo incesto
Vamos comer Caetano
Pela frente
Pelo verso
Vamos comê-lo cru
5. Vamos comer Caetano
Vamos começá-lo
Vamos comer Caetano
Vamos revelarmo-nus
Pero, ¿qué es MPB? La sigla significa música popular brasilera. Hagamos primero una diferenciación entre música pop y música popular. La primera se caracteriza por tener una predominancia en las sociedades actuales de todo el mundo; nació del blues y del gospel, es decir, sus orígenes son africanos, pero se le fueron incorporando sonidos electrónicos. Sin embargo, al irse volviendo cada vez más al servicio del mercado masivo, las letras han tenido cada vez menos calidad poética. Incluso, si hablamos de Estados Unidos donde el pop es mayormente producido para ser consumido en todo el mundo, lo que vemos es grupos fabricados en serie, sin más talento que ser afinados y tener una cara bonita; además, quienes componen música y letra trabajan con base en fórmulas rítmicas y melódicas con pequeñas variaciones entre canción y canción, preocupados por lo que vende y no por hacer arte. Ahora, si hablamos de música popular, estamos refiriéndonos al terreno del folklore. En América, la ranchera, el vallenato, el merengue, la salsa, la carrilera, etc., son géneros de música popular, que pueden tener composiciones a veces artísticas, como en el caso de La Fania en salsa, cuyas composiciones musicales fusionan la música clásica, el jazz y los ritmos tropicales, y cuyas letras son a veces muy poéticas; en Brasil podemos hablar de el samba (en masculino), el forró, el frevo. Dicha música tiene dos características: su objetivo es entretener, y llega a un público popular, es decir, se asocia más con bares, discotecas, plazas, cantinas, estadios, etc., pero comúnmente no se toca en teatros, como la música de cámara, la ópera, la zarzuela, los musicales, géneros enfocados hacia públicos más intelectuales, y por tanto, más reducidos. Ahora, en los orígenes de la MPB se encuentran fusionados el pop con la bossa nova y el samba. Entonces, la MPB, es pop por sus elementos afro-norteamericanos, pero es popular porque toma elementos del folklore brasilero; sin embargo, tiene una diferencia, hay que decir, tanto con el pop como con la música popular: sus letras no son a veces comprensibles por todo el mundo, sino que están arraigadas en la poesía brasilera, y se necesita tener un cierto grado de conocimiento sobre ésta para poder acceder a ellas. La misma Adriana Calcanhotto ha tomado poemas de autores como Ferreira Gullar, uno de los más complejos poetas brasileros contemporáneos, para componer sus canciones. Incluso la canción que hemos elegido, posee elementos sumamente antropológicos, por un lado, y por otro, artísticos, que la hacen formar parte de un género distinto a lo pop y a lo popular.
En Brasil, como hemos visto, lo popular se re-significa, para fundar géneros ricos en símbolos, en imágenes poéticas, en posturas ideológicas como nos disponemos a ver. Es una lástima que la cultura de este país sea tan poco conocida y estudiada en Hispanoamérica, teniendo tanto qué ofrecer, a los estudiosos y a los creadores literarios.




CONTINUARA.....

EL REGRESO DE POE ( 2 )


Segunda parte del articulo sobre Edgar A. Poe.


Por
Gabriela Santa Arciniegas
Especial para La Moviola


Ahora, mencionábamos el vínculo filosofía – matemática – poesía. En el texto de Poe, la condición única e invariable para la voluntad de lograr una obra universalmente apreciable como él quería, era la belleza. “Lo bello es el único ámbito legítimo de la poesía”, dice al respecto, y continúa, “El placer a la vez más intenso, más elevado y más puro no se encuentra -según creo- más que en la contemplación de lo bello”. Aquí hace una distinción conceptual: mientras que la verdad da satisfacción al intelecto, y la pasión es “excitación del corazón”, y en tanto que verdad y pasión son conceptos más propios de la prosa - “aunque –hace la salvedad-, en cierta medida, queden también al alcance de la poesía”, la belleza se diferencia de éstas por ser “violenta y pura elevación del alma (…) que resulta de la contemplación de lo bello. Es excitación, embriagador arrobamiento del alma. La belleza es entonces el verdadero ámbito de la poesía. Verdad y pasión pueden existir en este género literario, siempre y cuando se encuentren sujetas a la “nube de belleza que es atmósfera y esencia de la poesía”. La forma en que la belleza, en su forma más elevada y más pura, se manifiesta en la poesía, es cuando logra producir en el lector tristeza y melancolía. “la belleza –dice Poe-, en su desarrollo supremo, induce a las lágrimas, inevitablemente, a las almas sensibles”. Por otro lado, para producir estos sentimientos en el lector, Poe nos habla de un tema también tratado en El Principio Poético: la belleza, para que ocurra como suceso triste y melancólico, resulta de unir tres elementos: la muerte, la mujer y la belleza. Él dice que no hay nada más triste y a la vez más bello, que la muerte de una mujer bella. Es por esto que este tema es tan común en su obra. Pero esta conclusión no es sacada de manera gratuita, o meramente racional, por este escritor norteamericano. Lo es, en parte, fruto de su observación, de su experiencia como lector crítico y minucioso, y como escritor. Pero también es resultado de su propia experiencia como ser humano. Las mujeres que él más quiso murieron todas de enfermedades entonces incurables: su madre lo dejó huérfano en su muy temprana infancia, más concretamente a los dos años de haber nacido, al morir de una tuberculosis; su madrastra, Frances Allan, a quien Poe quiso como a una madre, a diferencia de lo que sentía por su padrastro, también murió de tuberculosis cuando él tenía 20 años, luego Virginia Clemm, su esposa, a quien amó profundamente, también murió de tuberculosis, en 1847. Y muchas otras mujeres que él conoció durante su vida, también murieron de esa enfermedad. Era muy común en ese entonces contagiarse de TB y morir por falta de una cura. Muchas mujeres hermosas y jóvenes murieron a causa de ella. Así que no era un invento traído de los cabellos escribir sobre estos eventos desafortunados. Más aún si, como hemos visto, tantas mujeres en el entorno de este autor, padecieron y murieron por este mal.

En el proceso de creación del poema, nos dice Poe que la primera palabra ideada para dicho texto, fue “nevermore”, que nos habla de lo irremediable de la muerte, de lo que se va para no volver, de lo que no se puede revertir. Y la elige no sólo por esta razón sino por el sonido melancólico. Decide ponerla, no en los labios de un ser humano, sino entre el pico de un oscuro cuervo. Decide entonces crear el conocido diálogo entre ese cuervo y un hombre que ha perdido a su amada. Ahí comienza a crear la escenografía y la atmósfera, en que interactúa la tormenta de afuera en contraste con la habitación en que se encuentra, las brasas que proyectan fantasmagorías en el suelo, los volúmenes “de saberes olvidados”, y el famoso Busto de Palas Atenea. Como nos lo describe en el Método de Composición, Poe se está centrando en los contrastes visuales, táctiles, auditivos, pero no nos habla de lo que yace debajo de lo meramente sensorial y funcional. Funcional en el sentido del efecto que el autor quiere lograr en el lector. Sin embargo, es imposible que el mismo autor de Ligeia, que colocó los sarcófagos egipcios, los incensarios y las tapicerías en lugares tan precisos de la abadía, para preparar secretamente el ritual de regreso de su amada, y el mismo que dice que la cifra exacta para una sesión es de 108 versos, no podía descuidar todo el sustrato esotérico – mítico que sustenta la escena que ha creado en El Cuervo. Lo hermoso de la poesía, es que en ella la matemática se desdobla, y contempla no sólo lo estructural, ni lo fonico-fonológico. La armonía debe trascender hacia lo filosófico y hacia lo semántico. Así que Poe en el Método… nos dice que ha elegido el cuervo por ser “ave de mal agüero”, “sólo esto y nada más”. Pero si escudriñamos muy hondo bajo las capas de lenguaje que forman el poema, si rastreamos los orígenes de ese lenguaje con que está edificando la pirámide perfecta de 108 versos que son 9 que son 3+3+3 (por eso la analogía con la pirámide), nos damos cuenta de que el protagonismo del cuervo tiene una razón más de peso.


EL LENGUAJE DE LA FATALIDAD EN “EL CUERVO” DE EDGAR ALLAN POE


Nos envia este articulo la escritora Gabriela Santa a quien le damos la bienvenida a nuestra Moviola......



Gabriela Santa Arciniegas

Escribe desde que tiene memoria. Comenzó Artes Plásticas en Los Andes pero terminó estudiando Literatura en la Universidad Javeriana. Se especializó en Docencia Universitaria en la Universidad El Bosque. Actualmente cursa Maestría en Literatura, de regreso en su alma mater. Escribe cuento, poesía y novela. Tiene un libro publicado llamado Sol Menguante, de poesía, y ha participado en varias antologías. Tiene 3 menciones de honor y un primer premio de los concursos del Museo Rayo. Es organizadora de los festivales poéticos de Tenjo, Cundinamarca, desde este año. Tiene un cuento publicado en la antología “Señales de Ruta” de Arango Editores, y otro en la antología “Cuentos Cortos” de El Tiempo y Editorial Panamericana; fue mención de honor en el concurso “El Brasil de los Sueños” 2008, de IBRACO. Tiene dos novelas inéditas. Desde 1999 se dedica a investigar sobre la leyenda del Yurupary y ha llevado el tema a varios congresos. La apasiona la cultura y la poesía japonesas, y en general las culturas orientales. Ha dictado cursos y conferencias sobre la relación entre el tarot y el viaje del héroe, otro de los temas que la apasionan. En general las mitologías y las religiones antiguas constituyen una fascinación inagotable. La relación de Poe con el ocultismo, las mitologías y las religiones antiguas, fue uno de los motivos para investigar sobre su obra. Docente, trabajó en la Universidad Jorge Tadeo Lozano y en la Universidad de la Sabana pero actualmente se dedica a escribir mientras adelanta su maestría, mientras trabaja como autora de textos escolares en Santillana.



EL LENGUAJE DE LA FATALIDAD EN “EL CUERVO” DE EDGAR ALLAN POE ( 1)
CONFERENCIA QUE SE DICTARÁ EN LA TADEO EL 30 DE OCT. DE 2009



Por

Gabriela Santa Arciniegas

Especial para La Moviola

Es raro encontrar que un autor se dirija al estudioso de su obra para explicarle el proceso seguido para componer un texto en particular. Este es precisamente el caso de Poe. Lúcido y sucinto como pocos, no sólo encontramos de él ensayos minuciosos y profundísimos sobre matemáticas y astronomía, como en el caso de Eureka, o textos que nos hablan en general sobre la poesía, como en el Principio Poético, sino que podemos encontrar sus ideas sobre la poesía ejemplificadas en su poema más famoso y quizá el más complejo: El Cuervo. Estamos hablando de Método de composición. El lector desprevenido, cuya intención haya sido meramente lúdica, quizá vea en Poe un autor sensible, vulnerable ante lo irremediable de la muerte, voluble ante los fenómenos de la naturaleza. Esto sin duda es cierto, porque de lo contrario Poe no habría sido el maestro que fue. Ningún autor puede escribir poesía si no parte de esa sensibilidad y compenetración con las cosas y con las situaciones humanas. Sin embargo, en Método de Composición vemos a un Poe matemático, músico, experto en poesía griega y anglosajona, que, como dice él, parte de la exactitud métrica de técnicas ya conocidas, y hace lo que se podría llamar en términos de hoy un “estudio de mercadeo” para saber cuál será el tema, el tono, los recursos estilísticos, la voz narrativa, más universales para los lectores. Dicho en palabras del autor “consiste mi propósito en demostrar que ningún punto de la composición puede atribuirse a la intuición ni al azar; y que aquélla avanzó hacia su terminación, paso a paso, con la misma exactitud y la lógica rigurosa propias de un problema matemático”. Un problema matemático, eso es la composición poética para él. Matemático sí, pero teniendo en cuenta que los orígenes de esta ciencia son los mismos de la filosofía. Con esto queremos decir que no sólo es importante para él la simetría morfosintáctica en un poema, sino la armonía fonico-fonológica. No olvidemos otro de los vínculos de la matemática con las artes: la música. En una obra musical, los conceptos de ritmo, armonía, escala, compás, son conceptos ligados íntimamente con la matemática. Los números y la relación simétrica entre secuencias numéricas, son correspondientes con la armonía que produce al oído una obra musical.
Por eso no es una coincidencia que el poema El Cuervo de Poe, tenga la cifra de 108 versos, repartido en 18 estrofas y 18 repeticiones del estribillo con sus diferentes variaciones. En Método de composición, el escritor dice: “…cuando son necesarias dos sesiones se interponen entre ellas los asuntos del mundo, y todo lo que denominamos el conjunto o la totalidad queda destruido automáticamente”. Para él un poema debe leerse en una sola sesión. Más adelante complementa: “Es inútil sostener que un poema no es tal sino en cuanto eleva el alma y te reporta una excitación intensa: por una necesidad psíquica, todas las excitaciones intensas son de corta duración”. ¿Y qué es una sesión para él? ¿Cuál es su duración máxima? El responde: “concebí ante todo una idea sobre la extensión idónea para el poema proyectado: unos cien versos aproximadamente. En realidad cuenta exactamente ciento ocho”. ¿Por qué exactamente ciento ocho versos? Si vemos el rosario cristiano, tiene cincuenta y cuatro cuentas. Es la mitad de ciento ocho. Y los rosarios hindúes y budistas, llamados en sánscrito “malas” se pueden conseguir tanto de 54 como de 108 cuentas. 108 es el número máximo en que se puede cantar un mantra diariamente. Los mantras son palabras sagradas, así como son sagradas las oraciones que hacen parte de los misterios del rosario cristiano. Por otro lado, ciento ocho es un número cabalístico. De la suma de los dígitos que lo componen, queda como resultado el número 9, que es un número perfecto. En la multiplicación, en la tabla del 9, si en cada número resultante sumamos los dígitos que lo componen, el resultado siempre será 9. Y en astrología el número 9 es el número de Saturno, el número de la introspección, de la sabiduría, de la meditación. La carta IX del tarot es El Eremita, el anciano que busca con su lamparita la sabiduría en la oscuridad de sí mismo. Poe, que era conocedor de estas líneas esotéricas, no podía ignorar la importancia de esta cifra.



Espere en la próxima edición de La MOVIOLA la segunda entrega de este artículo