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FARENHEIT 451 François Truffaut


Por
Juliana Ramirez Plazas
Estudiante Medios Audiovisuales


“Fahrenheit 451. La temperatura a la que el papel se enciende y arde. Como 1984 de George Orwell, como Un mundo feliz de Aldous Huxley, Fahrenheit 451 describe una civilización occidental esclavizada por los media, los tranquilizantes y el conformismo. La visión de Bradbury es asombrosamente profética: las pantallas de TV ocupan paredes y exhiben folletines interactivos, unos auriculares transmiten a todas horas una insípida corriente de música y noticias, en las avenidas los coches corren a 150 kilómetros por hora persiguiendo a peatones; y el cuerpo de bomberos auxiliados por el Sabueso Mecánico, rastrea y elimina a los disidentes que conservan y leen libros. Fahrenheit 451 es el más convincente de todos los infiernos conformistas.”
F A R E N H E I T 4 5 1

Primera Parte: Era Estupendo Quemar
Desde la ciencia ficción, hablando de libros, simulando con hologramas mentales nuevas ideas del mundo y lo que termina acá comienza en otro lado, fugaz, instantáneo, casi imperceptible. De mundo feliz de Aldous Huxley volvemos a Shakespeare con la “Tempestad” en el acto V, cuando Miranda…..
«¡Oh qué maravilla!
¡Cuántas criaturas bellas hay aquí!
¡Cuán bella es la humanidad!
¡Oh mundo feliz,
en el que vive gente así!»
Retomando esta idea, sin remitirnos a Mundo Feliz, pero teniéndolo en cuenta, en Farenheit se plantea que leer impide que los hombres sean felices, los llena de angustia y oscuridad, los hombres empiezan actuar diferente y se plantean como individuos dejan de seguir la masa y ya no se consideran iguales, el objetivo del poder, el gobierno que vela por la seguridad de la felicidad de los ciudadanos demanda que deben ser quemados todos los libros.
¡Reducirlos a cenizas y hacer volar las cenizas!
(ése es el eslogan)
Desde la novela de ciencia ficción, escrita por Ray Bradbury en 1953 y llevada al cine por François Truffaut en 1966. Cabe señalar que libro era una critica directa a la censura de los libros en Estados Unidos, por ende la temática tenia un foco de interés, el resultado de la "Macarthismo" del senador Joseph McCarthy, al igual que la quema de libros en la Alemania Nazi en 1933 y el lanzamiento de las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki, de hecho el libro termina: “cuando alcancemos la oscuridad”.
El libro es un obra, que en gran medida, el film no puede ser comparado, por ser lenguajes diferentes, pero si se determina desde el libro, quedaría corta la película en imágenes sensoriales y capaces de transmitir el estado directo y franco del libro. Bradbury se considera así mismo como "un narrador de cuentos con propósitos morales". La angustia producida por sus letras, es casi desmesurada, palpable, y queda como foco de transmisión sensorial en el film, ya que uno un punto de vista: el gobierno acoge esa premisa: al leer el hombre se llena de angustia. En el relato cinematográfico se captura de manera inmediata: "recorrer espacios infinitos y padecer sufrimientos agobiadores para concluir vencido, contemplando el fin de la eternidad.", por los espacios del micromundo citadino envuelto en un pasmo monumental, rígido, congelado por el fuego, atónito, sin musitar palabra alguna, para no recurrir a citas de libros.
Constituía un placer especial ver las cosas consumidas, ver los objetos ennegrecidos y cambiados. Con la punta de bronce del soplete en sus puños, con aquella gigantesca serpiente escupiendo su petróleo venenoso sobre el mundo, la sangre le latía en la cabeza y sus manos eran las de un fantástico director tocando todas las sinfonías del fuego y de las llamas para destruir los guiñapos y ruinas de la Historia. Con su casco simbólico en que aparecía grabado el número 451 bien plantado sobre su impasible cabeza y sus ojos convertidos en una llama anaranjada ante el pensamiento de lo que iba a ocurrir, encendió el deflagrador y la casa quedó rodeada por un fuego devorador que inflamó el cielo del atardecer con colores rojos, amarillos y negros. El hombre avanzó entre un enjambre de luciérnagas. Quería, por encima de todo, como en el antiguo juego, empujar a un malvavisco hacia la hoguera, en tanto que los libros, semejantes a palomas aleteantes, morían en el porche y el jardín de la casa; en tanto que los libros se elevaban convertidos en torbellinos incandescentes y eran aventados por un aire que el incendio ennegrecía. (Fragmento de la primera parte del libro)
El placer consume la esencia, sin esencia, ¿qué se consume?, el fuego dejó de encenderse vivo, apagando millones de paginas que se volvían cenizas, un ritmo frenético, repetitivo, como un loop, es la primera secuencia que abre la película, representan los personajes, Montag, indudablemente con el sarcasmo de su pisar será ascendido, claramente su mente glorificará cualquier arma mental que debiese o quisiera leer un libro. Montag, en el transcurso melódico se encuentra con Clarisse, y las derivaciones sintéticas de su relación lo llevan a querer poseer el entendimientos de un conocimiento casi exonerado de la faz de la tierra, ese casi palpable convierte a Clarisse en la guíade pelo corto, que pregunta tras pregunta se vuelve la clave, la salida, Montag se convierte en el amante riguroso de su morral donde persigue palmo a palmo las letras de los libros que esconde, curiosidad, el hombre es curioso por naturaleza, susurran las paredes que sostienen esos televisores que inundan de invertebrados mentales la ciudad.
Segunda Parte: La Criba y la Arena
Ambos leyeron durante toda la larga tarde, mientras la fría lluvia de noviembre caía sobre la silenciosa casa. Permanecieron sentados en el vestíbulo, porque la 68 sala de estar aparecía vacía y poco acogedora en sus paredes iluminadas de confeti naranja y amarillo, y cohetes, y mujeres en trajes de lamé dorado, y hombres de frac sacando conejos de sombreros plateados. La sala de estar resultaba muerta, y Mildred le lanzaba continuas e inexpresivas miradas, en tanto que Montag andaba de un lado al otro del vestíbulo para agacharse y leer una página en voz alta. No podemos determinar el momento concreto en que nace la amistad. Como al llenar un recipiente gota a gota, hay una gota final que lo hace desbordarse, del mismo modo, en una serie de gentilezas hay una final que acelera los latidos del corazón. Montag se quedó escuchando el ruido de la lluvia. (Fragmento inicio de la segunda parte del libro)
Siguiendo a Montage, Clarisse necesitaba un aliado, que llevara a casa un libro que nunca leyese, según ella. 451 grados Fahrenheit, es la temperatura en la que el papel de un libro empieza a arder, el olor a keroseno es como el perfume de la cotidianidad de los bomberos que queman el saber. Aunque ocurre al inicio de la película, es el momento de ruptura, donde el cuestionamiento se inicia, Montag, ya no es una mimesis de lo que le dictan, quiere avanzar, cuando la mujer decide morir con sus libros, se mantiene firme pero se mueve en sí mismo para corromper sus ideales, la fuerza de pensar es más fuerte que quedar callado, debe renunciar y huir.
De cierta manera el personaje empieza a desdibujar ese sarcasmo aludido a través de la transformación del personaje frente a lo que se le vendrá encima:
Lunes de Miller, Martes de Tolstoi, Miércoles de Walt Whitman…. El viernes Faulkner, sábados y domingos Schopenhauer y Sartre.
Beatty, con el olor del viento a través del cual se había precipitado, se acercó a Montag.
-¿Todo va bien, Montag?
Los hombres se movieron como lisiados con sus embarazosas botas, tan silenciosos como arañas. Montag acabó por levantar la mirada y volverse. Beatty estaba observando su rostro.
-¿Sucede algo, Montag?
-Caramba -dijo éste, con lentitud-. Nos hemos detenido delante de mi casa.
Es momento de escapar, dejar de deambular, concentrarse en un propósito, los bomberos cesan el fuego no lo provocan.
Tercera Parte: Fuego Vivo

Tartamudeo de planos es excitante, la escenografìa parece muerta, entre el rojo el blanco y el negro suavizada con el contraste de los dos personajes femeninos, los polos opuestos de una mujer interpretada por la misma actriz, una de pelo corto que trata de comprender, cuestiona desde algo tan simple como preguntar: ¿Es cierto que hace mucho tiempo los bomberos se dedicaban a sofocar incendios en vez de quemar libros?; la otra mujer de cabello largo, muy de casa que sólo sigue las normas establecidas por la sociedad se manifiesta prácticamente como un zombie de panfletos televisivos.
Ahora, de la contradicción cronológica, conviene agregar, que aunque el libro es una obra sorprendente, la película es un buen intento para quien no ha leído el libro, hay valores de percepción hermosos, como el cierre de la película cuando todos en el bosque recitan el libro que s han aprendido de memoria, en varios idiomas, si solo se abriera un libro para sumergirse dentro de la memoria y el recuerdo de otro para crear uno nuevo, seria tan clara como la corriente de los involucrados en poseer el “saber”, la gente libro destinada a deambular tendrá la victoria al fin y al cabo, salvo que siempre el arma de la guerra se pondrá de costado como un obstáculo tangible, superable pero a ras siempre entre la vida, las maquinaria de manejar la mente humana con los medios especula y se mete de lleno, no deja victimas sino que las traspasa, así los bomberos con sus sirenas y alboroto montan teatros para no saber nada de los libros.
Y, a cada lado del río, había un árbol de la vida,,,, con doce clases distintas de frutas, y cada mes entregaban su cosecha; y las hojas de los árboles servían para curar a las naciones.
«Sí -pensó Montag-, eso es lo que guardaré para mediodía. Para mediodía ..
«Cuando alcancemos la ciudad.»
FIN


Ficha Técnica:
Dirección: Francois Truffaut.
Año: 1966. Color.
Duración: 112 min.
Título original: «Fahrenheit 451». USA.
Intérpretes: Oskar Werner (Montag), Julie Christie (Linda/Clarisse), Cyril Cusack (El capitán), Anton Diffring (Fabian), Jeremy Spenser , Bee Duffell, Alex Scott (I) (Persona del libro "La vida de Henry Brulard"), Michael Balfour (Personadel libro "Maquiavelo"), Anna Palk (Jackie), Ann Bell (I) (Doris), Caroline Hunt (Helen), David Glover (Persona del libro "Pickwick Papers"), Gillian Lewis (Anunciante de TV), Roma Milne (Personalidad de TV).
Guión: Jean-Louis Richard. Basada en la novela homónima de Ray Bradbury.