Gracias Jairo Aníbal


Por
Giovanna Faccini
Docente Medios Audiovisuales



A veces no sabemos lo cerca que podemos llegar a estar de las personas cuando estas se van y nos dejan ese acento en el espíritu de nunca haber hecho el intento de buscarlos siquiera para decirles gracias. Esto me ha sucedido con Jairo Anibal Niño, no sólo fue parte del grupo La Mancha al cual perteneció mi padre, sino que ahora sucede que muchas de las personas que conozco resultaron ser amigos y hasta jugaron con sus hijos. A mí me quedaron sus hijas las letras y el pájaro Tente.
Siempre que pienso en el Gimnasio Campestre de Ibagué, colegio donde tuve la suerte de estudiar, no puedo dejar de pensar en Teresita, mi profesora de tercero y las tardes bajo los árboles cuando nos leía las aventuras de Zoro. La lectura, junto a su acento chileno, salía con tanta gracia y desparpajo, que nos llevaba a ser parte de los personajes que acompañaron a Zoro en las peripecias para regresar a casa; casi podía sentir el frio del Águila de hielo y la fragilidad del tigre de cristal, tigre que volví a ver en los escaparates de la vitrina de la mamá de uno de mis amigos de adolescencia. Cuando llegué a tener miedo y me escondía detrás de la puerta del closet deseaba con fuerza tener un pájaro Tente que me acompañara y protegiera de todos esos monstruos que habitaban mi cabeza, envidiaba entonces a Zoro por el abuelito que tenía y el pájaro que le había regalado. Mi primer contacto con la selva fue a través del libro, Teresita describía esos paisajes con tanta claridad que cuando visité la selva por primera vez sentí un Déjà vu, ese sentimiento certero de antes haber estado ahí. De Jairo Aníbal también me quedan algunos poemas de la alegría de querer, poesías que dediqué en silencio a un niño de mi clase porque en él vi por primera vez a la persona que quise guardara mis avioncitos de papel. A mi madre y a Teresita les debo el amor por las letras y ese cariño especial que siento por los libros infantiles.
Por ese tiempo, contando fácil 5 lustros , los libros infantiles carecían de la importancia que se les da ahora, era difícil encontrar lectura para niños que no fueran los sempiternos relatos de Perrault, Anderson y los hermanos Grimm; si se contaba con suerte , suerte que tuve yo, se encontraban tomos de mitología griega, los cuales contenían bellísimas ilustraciones, ilustraciones que pasaba sin detallar cuando se acercaban las historias de Pan y Dionisio pues sus ilustraciones me daban mucho miedo. En alguna ocasión alcancé a ver las ilustraciones de Doré en un libro de la Divina comedia que me daba horror abrir, no fuera a salirse el mismísimo Belcebú. Mi hermana y yo también tuvimos acceso al libro del milagro de la vida y nunca supimos en que momento aprendimos tantas cosas que los demás niños ni por equivocación se podían llegar a imaginar, sabíamos cómo entraban y por donde salían y nunca fue para nosotras ningún misterio, la vida tal cual es al alcance del estante más alto. Esos fueron mis libros de la niñez. Unos años más tarde, mi hermana recibió una colección de libros con nombres muy sugestivos, historias de terror para niños latinos, mitos y leyendas de Latinoamérica, cuentos de animales asombrosos para niños de Latinoamérica, no recuerdo cuantos más pero eran bastantes y variados, además ilustrados! Leía con avidez todas esas historias recreándolas una y otra vez con la ayuda de sus dibujos intermitentes. Luego llegaron a mis manos, las historias de Ami, el milagro más grande del mundo y un largo etcétera del cual he perdido la cuenta.
Pero son los libros de mi más tierna infancia los que recuerdo con más cariño. Los mundos a los cuales me trasporté no he vuelto a visitarlos nunca más. Pareciera que con la llegada de los diez años hubiera tenido que entregar las llaves de esos universos y el acceso ahora no es tan fácil ni claro. El pájaro Tente, aquella ave rutilante de colores, guión de aventuras y desventuras se perdió en el horizonte de la memoria. Sólo con la partida de Jairo Aníbal ha sido avistada una vez más, como una forma de despedirse, para recordarme que siempre estará ahí, que en el estante descansa Zoro presto a salir y ser parte de la memoria literaria de mi hijo.

LA SOCIEDAD DEL SEMAFORO : UNA DEFENSA DEL CINE DE AUTOR


Por
Andrés Romero Baltodano





Parar. Seguir. Seguir. Parar… ese es el dilema…


“Estaba a punto de tirarme a la coja
cuando se me presentó de súbito
la imagen de Neruda,
esbelto, pálido de perfil,
como si acabara de tragarse
una paloma herida,
y entonces me sacudió
un extraño temblor de aguas antiguas…”
José Luis Díaz Granados


Temblores los que dan cuando estamos fuera de casa o fuera de los ojos de quien amamos, temblores los que dan cuando se lee un periódico y uno ve como el camino del futuro está cerrado y negro, temblores de ver tanta violencia aplaudida por muchos, sin pensar que cada acto que comprometa la muerte huele a azufre y a inquisidor sentado en una silla mullidita y con vista a sus vasallos.
En Colombia se vive una “cine manía” que tiene saltando a los exhibidores y que tiene esperanzados a quienes propenden por una industria cinematográfica que se instale en el punto en que hay que producir toneladas de cine porque eso es trabajo, progerso “libertad y orden”.
Los oficios vistos por los ojos de los teóricos de la economía y por aquellos quienes gustan de las acciones de la bolsa y de “negociar” todo lo que se mueva (y lo que no también “todo tiene mercado” diría alguno) son dispositivos de empleo y de actividad económica que es innegable su función dentro del país económico.
Dentro de las innumerables actividades del ser humano, el arte es una de las que no debería depender de estos juegos de mercado, ya que su función no es mercadear productos, sino convertirse en “historia emocional del mundo”, puntos de vista de diversos artistas que ven lo real o lo surreal desde su óptica particular y no pensando en términos publicitarios, en aquellas palabras como “marketing”, “target”, etc.
Lastimosamente en este siglo XXI la confusión entre los términos entretenimiento y arte es aterradora ya que los “vendedores” de entretenimiento se disfrazan de artistas (recuerdan aquel hermoso y cruel cuento de Perrault “Piel de Asno”? donde por temor al incesto a la princesa le toca “esconderse” en una piel de asno?) para salir a vender sus cuadros ,sus fotos sus películas adornadas como burritos de feria de violencia, efectos especiales, ”actores” que proceden de las telenovelas y cuanta baratija que brille sea de su agrado.
Y en esas condiciones sumar y sumar (como un hipotético personaje de Alicia que sumara y sumara hasta morir) pues todo suma (y casi todo resta) el cine colombiano vive una fiesta de porcentajes y de tortas adobadas por acuciosos estadísticos, que están esperando como un malvado conejo a que salga una abeja del panal para numerarla y presentarle a l rey un reporte de cuatro millones quinientas mil trescientas doce abejas en la última hora!!!
Y mientras la fiesta estadística y de sumatorias (cuatrocientos cortos, mil largos, doce mil medios!!!! gritan desde la parte más alta del bergantín) aquellos productos no resisten el mas leve examen de propuestas estéticas o de creación real.
Un arte como el cine se nutre de propuestas, de maneras de hacer un cine de autor, que pueda ser exhibido para lograr en sus espectadores temblores mentales, reflexiones y lúdicas que vayan a sus profundidades no a sus superficies pasajeras de la reacción fácil a la risa o al temor (de cartón) inducido por clichés de Hollywood.
En medio de este mar de productos de todas las facturas, algunos de los nóveles directores están sacando la cabecita con sus propuestas y aunque pocos son, por lo menos una dulce y grata esperanza para quienes confiamos que en este país, el talento se desborda en todas las artes y prueba de ello son Barba Jacob, León de Greiff, Juan Manuel Roca, Carlos Santa, Álvaro Restrepo, Leo Matiz y muchos más.
Rubén Mendoza ya había hecho “La Cerca” (2004) en un tono pausado y lento
(curiosamente en esta línea de directores latinoamericanos que han escogido la lentitud para hacer sus obras como Lucrecia Martel, Lisandro Alonso, Carlos Reygadas) su tono rural y su relato contenido hacia presagiar un nombre con propuestas.
Un día Rubén alzó los ojos –según cuenta el mismo- y tuvo la visión de un chico ahorcado en un semáforo y de esta Baconiana visión comenzó a gestarse “La Sociedad del Semáforo” (2010) una narrativa que asume como forma los desvaríos de la mente humana cuando alguien se recarga en un balcón que da al mar y su mente salta de un recuerdo a una obligación y de un beso antiguo a un beso deseado.


La sociedad del semáforo crea su propia estructura narrativa desde la óptica del guionista sin concesiones a un relato en tres actos, ni congraciándose con aquel publico que sigue creyendo que todas las películas DEBEN contener historias sin echarles una miradita a relatos poderosos como “Number 10 and 11:Mirror Animations” de Harry Smith(1957-1962), The Way de Francis Bruguiere (1929), The Four Watch de Janie Geiser (2000) y muchos más, que toman el cine como un territorio donde es la imagen y no la “cárcel” de la historia para seguir “hiladita” mientras se acaban de comer su superperro caliente.
“La sociedad del Semáforo” es potente justamente porque crea micromundos emocionales, de acción y poéticas encontradas y tanto sus escenarios como sus personajes son pretexto para alimentar lo que para mi es el eje de la película como hecho del pensamiento y desde el territorio contundentemente metafórico. La sociedad del semáforo es una mirada sobre la Anarquía no vista como un puñado de “desadaptados” que rompen cosas, sino en su mas pura esencia, que se instala sobre experiencias como la ciudad de Chistiania en Dinamarca o las reuniones de Solentiname en Nicaragua o nuestro territorio de libertad llamado San Basilio de Palenque.
El “Colectivismo” de Bakunin, Los disparos desde la academia de Foucault y las miradas certeras de Lucy Parson son el eje de este relato, que avanza sobre los espectadores como un monstruo maloliente y atrevido, que a través de estos personajes de carne y hueso van tejiendo este canto a la idea de lo autónomo y lo real, recuerdo en este momento un texto hermoso acompañado de una acción de amor cuando un personaje le dice al otro que se “vayan de copas…de los arboles”.
Lirismo en la cámara, dureza en el discurso, posición y criterio humanos es lo que encuentra el espectador en “La Sociedad del Semáforo”, no es un relato fácil ni complaciente, no busca la estética de lo bello en atardeceres tramposos con musiquita llena de arequipe, enfrenta al espectador, lo reta, juega con él y finalmente logra un relato que es subterráneo, lleno de claves de país herido, cuestionador sobre la no existencia de los llamados sub mundos, que el sólo hecho de llamarlos así, crea una discriminación igual a la odiosa selección cielo o infierno.
“La Sociedad del Semáforo” una película colombiana que por fin asume a un autor y propone una manera de contar, si no la ha visto vaya y pruebe que el semáforo con esta clase de películas se queda no en rojo como en la ficción, sino en un verde eterno para quienes seguimos creyendo en el cine como un arte y no como una baratija de almacén de ofertas.

EN DICIEMBRE LLEGABAN LAS BRISAS: (tercera entrega)


Por
Yuri de Jesús Ferrer Franco
Profesor Universidad Distrital




Moreno, Marvel (1987). En diciembre llegaban las brisas. Barcelona: Plaza & Janés.

En las entregas primera y segunda se situó la obra de Marvel Moreno en el contexto de la narrativa colombiana contemporánea y se presentó su primer volumen de cuentos, Algo tan feo en la vida de una señora bien (Bogotá: Pluma, 1980); ahora, los lectores de La Moviola tienen la posibilidad de acercarse a la novela que consagró a la escritora y la situó en el notorio espacio que ocupa en la literatura nacional.

Después de Algo tan feo en la vida de una señora bien, Marvel Moreno vuelve al trabajo silencioso, a la minuciosa elaboración de su universo inspirado en Barranquilla, una ciudad cuyo nombre nada dice a muchas de las personas que la rodean en París, pero constituye el microcosmos que ofrece a la autora todos los elementos para construir un gran retablo, el de la novela que aparecería siete años más tarde, bajo el título de En diciembre llegaban las brisas, fruto de un proyecto en que la escritora se había comprometido desde mediados de 1977, cuando dio por finalizado su libro anterior.

La novela, traducida al francés y al italiano , ganadora del afamado premio “Grinzame-Cavour” y al Premio de la crítica para la mejor novela extranjera publicada en Italia durante 1989, reconstruye la vida de una ciudad, Barranquilla, cuya presencia es definitiva en la constitución del universo y los personajes de la obra literaria de Marvel Moreno.

En diciembre llegaban las brisas, es una novela compleja e intrincada: tres historias independientes que se rozan en momentos determinados, pero no llegan a afectarse entre sí, integran el cuerpo del relato; en cada una de ellas se narra la vida de una mujer, se extravía la voz de la narradora por los vericuetos del pasado y el presente, se penetra la mente del personaje-víctima y se le consume, al reconstruirlo para el lector.

Cada capítulo de esta trilogía se subdivide en cinco partes, dotando a la historia de una simetría rota y clausurada por el “Epílogo de Lina” que redondea las tres historias principales, suministrando datos sobre el destino de los personajes y aportando, la propia Lina Insignares, personaje articulador, información sobre su destino final individual. El punto de confluencia entre Dora, Catalina y Beatriz, protagonistas de la novela es, precisamente Lina: personaje amorfo, no exento de misterio, quien recoge los pasos de sus tres amigas, al igual que los de Jimena, su abuela y de Eloísa e Irene, sus tías, para analizarlos y entregarlos a una narradora que llega a confundirse con ella misma.


Lina se pasea por las historias sin ser el personaje central, pues este papel corresponde al ser humano, un ser humano sin apellidos ni nombres en el que pretenden desmontarse todos los prejuicios a fuerza de mostrarlos, de recalcarlos, de hacerlos protuberantes mediante la encarnación de figuras con aparente historia propia.

Cada capítulo de la novela parte de una cita bíblica que es desvirtuada por unos personajes y confirmada por otros, según la visión de mundo defendida por ellos. Todo el relato está plagado de alusiones que traen al relato diferentes perspectivas filosóficas, sociológicas, psicológicas o políticas y llevan al lector a confrontar distintas corrientes del pensamiento, cuestionándolas o asumiendo, en ocasiones una posición definida frente a ellas.

La sociedad-base recreada por la novela es la patriarcal hispánica en la que la mujer y las clases menos favorecidas son marginales y es desde esta marginalidad que está narrada: son las voces de las minorías las que se escuchan, son los ruidos de la rebelión los que invaden las viejas mansiones, las haciendas extensas, las calles y recovecos de las ciudades y pueblos, las mentes de los dueños y los cimientos mismos del sistema impuesto por ellos, para conducirlos a la ruina.

La novela está narrada en tercera persona por una voz omnisciente que se desdobla en tres discursos: el de la realidad, el de la leyenda y el autoconsciente de la narradora que focaliza y conduce las múltiples anécdotas y es clausurada por el “Epílogo de Lina” que, en primera persona, cierra el ciclo de las tres historias centrales del relato.

En el plano de la narración se presentan dos instancias: una inicial –que prima en la novela– corresponde al aspecto puramente discursivo: a través de ella se exponen ideas y se emiten juicios; la segunda corresponde a la representación, vehículo de la anécdota y de la descripción de circunstancias espacio-temporales que marcan la historia.

La insistencia en lo discursivo tiene como consecuencia el develamiento constante de la existencia de la autora, cuya presencia se filtra en el texto, superponiéndose a la narradora y actuando ante el lector como puente que influye su lectura. Esta tendencia determina el tratamiento que da a sus personajes y el carácter que éstos adquieren dentro del relato. En diciembre llegaban las brisas, marcada por lo discursivo, a través de las voces y arquetipos femeninos que estructuran la polifonía novelesca, infiltra al lector –a través de sus miradas múltiples– en el mundo íntimo de la sociedad provincial en la que se desenvuelven sus protagonistas.

El tiempo de la narración es básicamente un pasado reconstruido desde el presente de la evocación y su conducción dispar está en manos de una, aparentemente, desconocida narradora omnisciente. Sólo el “Epílogo de Lina”, al que ya se aludió, está en presente y en primera persona, revelando al final a Lina Insignares como focalizadora del relato.

El mecanismo articulador de las historias superpuestas y de las múltiples voces que se cristalizan en la unidad de toda una época, se apoya en el manejo particular de la temporalidad desarrollado por la autora: la narradora retrocede y avanza a su antojo alucinada por la fascinación del querer contar, mirando desde la madurez de su vida, el recuerdo de un pasado que pretende reorganizar, y comprender, pero que resulta imposible cambiar, pues es ya tiempo cumplido.

En cuanto a la estructura formal que delinea a En diciembre llegaban las brisas, puede decirse que la presencia ordenadora de un focalizador intenta dar sentido externo a unos hechos cuya ocurrencia ha sido presentada a través de la disparidad, de los constantes giros en círculos concéntricos, cuya convergencia no puede deducirse de inmediato por cuanto va construyéndose a medida en que se avanza en la lectura.

La unidad que el tiempo no tiene en la novela, está organizada en tres capítulos que a su vez se subdividen en cinco apartes. En cada uno de esos segmentos están esparcidas las historias superpuestas que, como espejismos, signan la experiencia del lector que se adentra en el mundo narrado, un universo cuya simetría es sólo aparente.

En diciembre llegaban las brisas establece un parangón, sin precedentes en la literatura nacional, entre las tortuosas existencias de los personajes que recrea y la intrincada y confusa historia local de Barranquilla que, a pesar de ser ámbito de acción de varias novelas importantes , no alcanzó en ellas el carácter de epopeya contemporánea que se desprende de la novela de Marvel Moreno, de la que emerge una ciudad clara en la dispersión e inconsistencia de su historia y en la orfandad de su pasado, cuya más remota noticia escrita se sitúa en el período republicano del país.

La obra de Marvel Moreno (Barranquilla, 1939 - París, 1995), al igual que la de muchos escritores colombianos contemporáneos, es un terreno poco explorado, casi virgen, puesto que la crítica oficial poco se ha ocupado por estudiarla a fondo.

Adentrarse en sus textos y tratar de explicar los misterios e intencionalidades que encierran, se convierte en un proceso sorprendente que, poco a poco, va dando forma a la intuición: móvil inicial de este escrito, y devela la importancia de una autora que es huella y memoria en la cultura de la segunda mitad del siglo XX en Colombia.

EL AMOR ES EL DEMONIO (1998) DE JOHN MAYBURY (REINO UNIDO)

Lunes 4 de Octubre
12 m
Aud. Pequeño Bloque K

ENTRADA LIBRE!!


Sinopsis

La historia comienza en 1971, cuando Francis Bacon es recibido en el Grand Palais de París como una "leyenda viva de la pintura" para la inauguración de una exposición retrospectiva. George Dyer, su modelo y amante, recuerda entre tragos y pastillas cómo se conocieron. Cada momento de esta trágica historia es pleno en imágenes arrolladoras y todos los roles son espectaculares, sobre todo si se tiene en cuenta el denso edificio de teoría, historia y representación cinematográfica que hay detrás.



Ficha Técnica

Dirección: John Maybury.

País: Reino Unido.

Año: 1998.

Duración: 91 min.

Género: Drama.

Guión: John Maybury.

Música: Ryushi Sakamoto.

Fotografía: John Mathieson.

Intérpretes: Sir Derek Jacobi, Tilda Swinton, Annabel Brooks, Daniel Craigh, Adrian Scarborough, Anne Lambton, Karl Johnson.


El Director

Pintor, escritor y director, el estilo exótico y deliberadamente provocativo de Maybury se inspira en Fassbinder, Pasolini, Cocteau, Warhol y Kenneth Anger. Empezó a rodar películas a finales de los años setenta, cuando el punk estaba en su punto álgido en Londres. Es considerado pionero del arte contemporáneo británico y ha expuesto en el Institute of Contemporary Art (Londres) y en el Palazzo dell Espezzione (Roma). Ha participado en exposiciones colectivas en las galerías más importantes del mundo - el Centro Georges Pompidou (París), Tate Britain y Tate Modern (Londres) y se han visto retrospectivas de su obra en Europa, Japón y Estados Unidos.


Filmografía

En el límite del amor (2010)

The Jacket (2006)

El amor es el demonio (1998)



EDICION 57

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Sept 14 a Sept 28
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2 0 1 0

SATOSHI KON SE FUE LENTAMENTE SIN QUE NOS DIERAMOS CUENTA...


Por
Andrés Romero Baltodano








Solo la mudez reta al destino .





120 personas perdieron la vida cuando a un humano ( inhumano?) le dio por desde el Enola gay (un bombardero B29 ) lanzarles una bomba de la cual la sociedad japonesa aun no se repone.
De solo imaginar que uno este mirando al cielo y ve bajar a toda velocidad esta masa de destrucción y muerte se eriza la piel.
En 1945 ya Seitaro Kitayama hacia mas de treinta años había realizado la “batalla de la mano y el canguro” uno de los primeros films de animación japonesa. Al otro extremo del mundo Quirino Critiani estaba en Buenos Aires también finalizando su largometraje de animación “”Sin dejar rastros” .
Seria Muybridge quien puso a mover las imágenes o una niña rusa que soñaba mirando en un charco la batalla de Waterloo sin napoleón?.
La animación es lo mas cercano al surrealismo ( así últimamente los grandes estudios estén empeñados en tratar de hacerla lo mas real posible) los animadores y las animadoras se han sacado de la punta de un lapicito millones de historias y trazos que movidos a 24 cuadros por segundo es lo que se conoce como animación y muchas personas llaman “de muñequitos”.
La animación no es un imperio infantil sino la posibilidad de hacer que las líneas y los trazos se muevan y nos dejen raspando tierra roja en una carretera absurda del Tíbet.
Los que se crea en animación es imposible de verlo en “acción viva” ya que cuando un caballito eructa submarinos o rayas rojas la mirada de quien esta al otro lado toma diversas formas un rectángulo puede ser un circulo y las orejas de un alce por arte de la animación flotan entre un mar de arvejas.
Walt Disney es la marca mas conocida por su aterrador marketing ( como sacarle el filo a un ratón y volverlo amable e inteligente) Aquellos cortos desde 1928 comenzaron a posicionarse como productos y no como películas de animación donde lo importante fuera los logros de la línea y de las ideas.
La animación se sitúa en dos campos o busca lo comercial o explora entre la línea develar la sangre o la lluvia ( depende donde se pare uno).
Satoshi Kon comenzó dibujando por ahí recostado en un rinconcito de su casa.
Sus dibujos tomaron forma en una revista para adultos “Young Magazine” .después fue director artístico de la hermosa “Memories” de Katsuhiro Otomo hasta que pudo hacer su opera prima “Perfect Blue” (1997).
Ilusión.Memoria.Locura.Destrucción.Ficcion comenzaba la carrera de un hombre visionario que establecería sus linderos entre lo absurdo y lo inteligente.
Si a Ruan Lingyu en su corta y loca carrera cinematográfica la acompañaron ojos para llorar y estremecer a Satoshi Kon le alcanzo el aliento para hacer su “Milenium Actress” (2001) que parecía un seguimiento a la vida de actriz china que casi nadie conoce y que fue una especie de Rodolfo Valentino o una enamorada y destrozada Marilyn ( te olemos tu sombra Norma Jean) .
Se escuchaban pasos de vagabundo que no era precisamente Charlot, en las calles de Tokyo nevaba, una niña rebelde y un travesti triste cruzan las fronteras de lo imposible y se estrellan contra un mar dibujado en una pared. El motivo: un bebe abandonado del cual se aferra Kon para mostrarnos los bordes humanos tan imperfectos y tan tenebrosos como tiernos. La peli: Tokyo Godfathers (2003).

En el cine de Kon se mezclan el Shonen,el Seinen,el kodomo,el shojo el soiei formas de Anime que aducen públicos o temáticas y que en una sola secuencia se instalan en cualquiera de las pelis de Satoishi Kon.
En el 2006 y basada en la novela de Yasutaka Tsutsui le abre la puerta a los sueños desde Freud ( si desde esa ventana con diván) filma Paprika un film delirante ,lleno de sombras que de deshacen en la mano,con referencias a Strange Days (1996) de la misma directora de “The hurt Locker”(2008) Katrhin Bigelow y con golpazos colaterales con Memento (2000) y la muy reciente “Inception” (2009) de Christopher Nolan.

Lo erotico,los sueños escritos imaginados o lloviendo sobre nuestros ojos hasta lograr empaparnos hacen de Paprika una delicia un viaje al interior noche del alma de Rimbaud.
En el 2010 comienza el rodaje de una “road –movie” con Robots denominada “The Dream Machine” hasta que el día 24 de agosto su corazón decidió pararse a ver si la constelación de Escorpión todavía caminaba despacio por el cielo.
Corta obra para un director que nos abrió el corazón con una hoja de helecho y la sangre se hizo rio.El Cine japonés ha perdido a uno de sus maestros y nosotros los espectadores a alguien que nos golpeaba la puerta con un hacha tan despacio y en silencio que dolía debajo del alma.

A LAS PUERTAS DE UN MAR ABIERTO









Por
Diana Ovalle
Corresponsal La Moviola
Roma (Italia)







La necesidad de mirar la historia, es la posibilidad de encontrar las huellas de un trasegar que se funde con el nuestro y describe la memoria del ser humano.

Entre antiguo y moderno, la discrimaciòn se sienta sobre nuestros anteojos deshechando las cualidades y la memoria que ha construido lo que somos ahora, por èsto, reanimar el viento que soplò los cielos del ayer, es traer pegados a una cometa la “memorabilia” que somos desde el principio hasta el infinito.

Siguiendo a unos cuantos metros de distancia los muros del Museo Abatellis de Palermo- http://www.regione.sicilia.it/beniculturali/palazzoabatellis/- , me pregunte si lo podria ver, si estarìa ahì y como se encontrarìa . Era un azùl imposible de olvidar, imposible no amar y devorar al infinito. Era tanta èsta persistencia que los pasos recrearon un vaiven de frenesì , siguiendo los pasillos, escaleras, tuneles y salas del mismo museo.

El fresco “Il trionfo della morte” (El triunfo de la muerte) de autor anònimo terminado en 1412 es una figuraciòn iconografica del medioevo que describe –al parecer- la peste negra (bubònica, neumònica o septisemica) del 1348, (atribuida por algunos a vapores subterraneos y por otros a animales de los barcos que atracaban constantemente y que venìan del paìs de Sherezade ) describe el encuentro del hombre con la historia del juicio universal y desprendiendonos del contexto religioso al cual se asocia, tratarìa sobre la muerte religiosa o laica.

De 600x642 cm, èste fresco se abre defrente a nuestra mirada como un collage de imàgenes descubriendo en cada fragmento que la compone, color, linea y forma, un evento absoluto que desgarra la mirada. Cercano a Pisanello el pintor en el mismo plano bidimensional (como es el dibujo o la pintura), dispone la escena dividiendo cada espacio para un acciòn que contemporaneamente crea el complejo del conjunto. “Il trionfo della morte” rompe y domina el mismo eje central que delinea la figura de la muerte; un esqueleto humano que monta un esqueleto de a caballo, el cual galopa con toda su vitalidad sobre la escena que ve el sacrificio y dolor de la muerte de estos hombres. Como una fàbula, el fresco cuenta la historia de un evento y a travès de su simbologia (macabra y expresivamente cruel), éste explica al hombre el proprio pensamiento y sentimiento que se deshace dentro la experiencia que vive el ser humano.

Rodeado por distintos personajes, son las expresiones y su composiciòn una sìntesis que enuncia entre trazos del gòtico, una alegorìa de la guerra y de la miseria humana, que siglos desùes construiria Pablo Picasso en el “Guernica”(1937) .

Estos pasillos del ahora Museo Abatellis de Palermo , que una vez hicieron parte de la residencia del rico mercader Francesco Abatellis en 1490 y que en 1526 se “convierten” en convento de las monjas dominicas (quienes se agruparon por primera vez en el sur de Francia en 1206) y en 1943 sobreviven con dificultad a la bombas de la segunda guerra mundial, toman el nombre de la Galeria Nacional de Sicilia “Palazzo Abatellis” en 1954; la cual conserva hasta el dia de hoy la gran colecciòn de obras de arte (pinturas, esculturas y artes decorativas) de la misma regiòn desde el siglo XII hasta el XVII .

Siguiendo las luces y movimientos de la misma estructura se descubre la mano del arquitecto Carlo Scarpa, (premio Olivetti de arquitectura 1956 y creador del inolvidable cementerio de Brion) el cual participò directamente en la organizaciòn del edificio, disponiendo la edificaciòn y las obras como un ùnico cuerpo, porque son las luces y los espacios mismos, quienes llevan a el camino que se abre para llegar a las obras; como un narrador , el mismo arquitecto, debìa entender la razòn de la construcciòn y dar la posibilidad de encontrar el espacio que la acoge.

Las salas se abren y las obras se presentan en medio a esta tierra contaminada de culturas greca, arabe y española donde el color del mar inunda el reflejo de un sol ardiente y sereno, que detràs de la noche se lleva consigo los rastros de un historia llena de arte y recuerdos..

Marcando el tiempo con los pasos por un encuentro, me detengo frente a algunas obras: el Busto de Dama noble (Eleonora de Aragona) de Francesco Laurana ( 1490-1495) , descubriendo en la piedra centellas de làgrimas en pos al sol, Retrato del jovencito de Antonello Gagini ( 1498-1507), donde el rostro se divide entre cantos y una sonrisa envuelta en el oro; el Triptico Malvagna del 1511 de Jean Gossaert nombrado Mabuse ( como el personaje del novelista Norbert Jacques de quien Thea Von Harbour adaptara su novela al cine y Jesus Franco el director español dirgiera otra versiòn fìlmica) , pintor flamenco que descubre con la miniatura la tinta de un color saturo marcando el detalle con un palpitar feròz .

L'Annunziata (La Anunciaciòn) de Antonello da Messina (1474-1477) que en el 2006 habia capturado la ciudad de Roma con la exposiciòn “Antonello da Messina”en las salas de – Le Scuderie del Quirinale-; un evento que dejo en cada persona el perfume de un sueño y el viento persiguiendo los labios.
Nos encontramos ahora al pintor siciliano Antonello de Messina ( siguiendo la costumbre de los italianos de seguir su nombre con el lugar de nacimiento ) quien ha sido la punta de una estrella que hoy seguimos como el firmamento del cielo.

L'Annunziata es una de las obras magnas del pintor por su factura y madurèz, Antonello a travès de esta obra, crea la imagen de un cuerpo absoluto, no en cuanto al sujeto, sino a la totalidad de la pintura.Como imagen ideal, colma de significados y matices acercàndonos a una oraciòn que se desprende de la predica para ser acciòn. Vive en los años de la cultura humanista florentina contemporanea a su vez la flamenca y desde Sicilia, se traslada a Nàpoles bajo la corte de los Aragon donde podrà conocer las obras que vienen desde Flandes las cuales influiran para siempre su misma pintura; alli verà los originales de su mayores exponentes como Roger Van der Weyden (1400-1464) y Jan Van Eyck(1390-1441) , el cual serà uno de los puntos cardinales del pintor.

En este mismo ambiente seguirà el taller de Colantonio, artista reconocido del lugar y de la corte hasta el 1455 donde de regreso a Messina, Antonello seguirà su busqueda: la correlaciòn de la luz, la perspectiva y la figura; de estos años se descubre Salvator Mundi(1465) y mas adelante se reconocerà su acercamiento hacia Piero della Francesca, contemporaneo al pintor que dà al concepto de espacio y volumen-perspectiva y figura, un valor conjunto donde la luz que en della Francesca se reconstruye como divino-teorica, en Antonello serà tambien natural, siguiendo a su vez las influencias flamencas que capturan la atenciòn por el detalle y la misma naturalidad del conjunto o sujeto que sea.

El ultimo paso que complementarà las bases de Antonello sucederà en Venecia donde realizarà en el 1475 la Pala di San Cassiano, y donde encontrarà a Giovanni Bellini, el cuàl a su vez se alejaba de la catedra de Andrea Mantegna para acercarse al problema espacial de Piero della Francesca.

De Messina no solo se ocupa del espacio, las formas, la luz o el color, estos elementos entran como razòn y fruto del pensamiento, dentro de la cultura humanista donde relaciona profundamente el mismo mensaje y lleva consigo una raiz que parte del intelecto para dar credito a la fè y al mismo credo.


El pintor o artista comienza a ser un hombre liberalis, es decir libre de actuar, escoger y pensar el sujeto que desea, reconocerse y expresar no solo su acto mecanico sino su intelecto y la pintura como la escultura (en el mayor de los casos), son el lugar donde descubrir el mundo con todos sus matices, porque haciendo arte ,en este caso, se descubre.mas que con la ciencia o la misma religiòn. Por esto los valores que se encarnan en el desarrollo de las artes visuales son la fuente de una explicaciòn del hombre y su pensar, junto a la tècnica, hacen una unidad indisoluble que se da a la creaciòn.

La Vergine Annunziata (La virgen de la anunciaciòn) del 1475, es un retrato que se presenta a medio busto sin un espacio/ambiente, como el punto de un lugar invisible que parte de una zona oscura para salir y delinearse, a travès de la luz que cae desde lo alto sobre toda su figura; envuelta en un manto azùl (color que Antonello trae de Venecia). La virgen/mujer cierra con su mano izquierda el manto que llega al pecho creando una geometrìa que se concluye con el vèrtice de un triàngulo, el cual a su vez ,encierra su rostro donde se refleja la luz .

La figura de medio lado, juega con los rayos de la luz y la perspectiva del cuerpo y su gesto. Aquì es donde el artista atraviesa un nuevo hemisferio en la representacion; èste cuerpo avanza y sale con el gesto de la mano derecha que detiene o calla la llegada del àngel y su noticia y asi mismo el conjunto del evento, se detiene y èsta mano se prolonga hacia el extrerno del cuadro acercàndose contemporaneamente a nuestro cuerpo (como espectadores que somos).

Divido en dos hemisferios, el cuadro a travès de la simplificacion de elementos captura el sentido de un mensaje divino en funcion del sujeto y natural en funciòn de un lenguaje que se acerca al hombre de carne y hueso. L'Annuziata, primero que ser virgen, es mujer y su rostro es el rostro de una mujer cualquiera que viviò en la època del pintor o en cualquier otra; la naturalidad (que el pintor aprendio a travès la pintura flamenca de Van Eyck) se envuelve en el minimo detalle que caracteriza este rostro y gesto, desde la caida de algun cabello que sale del manto, al rastro de una mirada que no solo sigue el evento (como muy frecuente viene caracterizada- como un maniqui-), èsta mujer habla, piensa y su intenciòn se prolonga en armonìa con su cuerpo. La lectura feminista se ha aficionado a este sujeto porque traduce en este cuadro, -la posicion de la virgen como aquella mujer que no se da muy facil- .De frente a esta obra queda para cada persona su propio encuentro que caiga como un sueño suspendido en el mismo punto donde la virgen cierra su manto, al lado del corazòn.

Antonello da Messina sucesivamente realizarà la Crocefissione (la Crucifixiòn)(1475) que hoy se encuentra en Anversa y con esta abrirà con las proporciones y composiciòn un espacio al paisaje abierto y profundo, dando al cielo mitad del espacio y a los cuerpos en primer plano la luz y la atmosfera que los envuelve dentro el calor del color.

Suspendidos por las sombras que persiguen y rodean cada movimiento, como dentro de una sala de danza los cuerpos se atraviesan y los espacios se confunden, mientras los colores se amalgaman con la luz que al final nos llama dentro el San Sebastiano (San Sebastian) (1476), donde Antonello da Messina enunciarà detràs de cada detalle la lirica de un sentimiento. Giulio Carlo Argan, historiador del arte italiano termina su lectura en este modo: “para Antonello que vive profundamente la experiencia pierfrancescana, la comunicaciòn se convierte en identidad, el mito en revelaciòn, el sentimiento de la naturaleza en conocimiento.. y lo que de ahora en adelante se buscarà en el mundo clàsico no serà mas la filosofia, sino la poesia de la naturaleza”.

MARVEL MORENO: UNA “ESCRITORA BIEN” SALTA A LA PALESTRA (ENTREGA DOS)



Por
Yury de J. Ferrer Franco
Universidad Distrital Francisco José de Caldas







Moreno, Marvel (1980). Algo tan feo en la vida de una señora bien. Bogotá: Pluma.


Publicado como volumen de cuentos en 1980 después de la aparición desperdigada en la prensa y revistas especializadas del país de algunos de sus relatos, este libro presenta el desarrollo de tres elementos recurrentes en la narrativa de la escritora, con énfasis en el primero de ellos: el cuestionamiento y juicio a la sociedad patriarcal y a la clase burguesa de la que la autora proviene; el análisis y rescate de la sensualidad y el erotismo femeninos en su pugna por emerger e imponerse y finalmente el develamiento de la bajeza de la condición humana.

Los cinco títulos que lo integran (“Oriane, tía Oriane”; “El muñeco”; “Ciruelas para Tomasa”; “La muerte de la acacia”; “La eterna virgen”; “La sala del Niño Jesús”; “Algo tan feo en la vida de una señora bien” –que presta su título a la colección completa– y “La noche feliz de madame Yvonne”), protagonizados todos por personajes femeninos, están dirigidos a reivindicar, en un medio adverso e injusto, la posición de la mujer, víctima de circunstancias que la colocaron en desventaja en una sociedad de tajante corte patriarcal. Los cuentos están narrados en tercera persona por una voz omnisciente y certera que estructura las tramas, constituyendo la única excepción del conjunto “Ciruelas para Tomasa”, en el que una polifonía de primeras personas, que al tiempo son protagonistas de los hechos reconstruidos, emerge como forma distinta de focalizar y de contar.

Se destaca por su extensión y tratamiento de la temática “La noche feliz de madame Yvonne”, relato catalogado por algunos como novela corta y preludio de En diciembre llegaban las brisas –segunda obra publicada por Marvel Moreno– en tanto perfila algunos de los personajes protagónicos de la novela.

Los cinco cuentos ponen en relieve los mecanismos que las mujeres-protagonistas asumen como forma de vida, como sostén de una existencia cuyo fin se reduce a sobrevivir en la adversidad de un medio dominado por hombres y pensado en función de éstos: así, la frustración y resistencia, una resistencia feroz, pero guiada por la mesura y el cálculo alimentados por el odio hacia un padre autoritario y cruel, se convierten en las protagonistas de “Oriane, tía Oriane”, el primero de los cuentos del libro. Aquí, el incesto aparece como un fantasma que vaga por los corredores y habitaciones de la vieja casa solariega, situada muy cerca del mar, ocupada por Oriane y Fidelia, la criada que lo ha presenciado todo, que todo lo sabe y por eso ve con recelo la visita de María, vivo retrato de su tía-abuela, quien llega a pasar vacaciones al lugar.

Si la frustración y el rencor marcaron la vida de tía Oriane, la amargura y el dolor son el lastre de la existencia de doña Julia, protagonista de “El muñeco”, quien dedicara su vida precaria y gris al cuidado de un niño enfermizo que se aferra de modo increíble a un juguete cuya pérdida le ocasiona la muerte. El misterio envuelve las continuas apariciones y desapariciones del muñeco, grotesco amasijo de trapo y relleno que por ironía se convierte en el único nexo del niño con la vida, una vida que se escapa del cuerpo débil cuando parecía que la esperanza se asomaba, cuando una niña del vecindario, María, había comenzado a llenar ese espacio que el juguete ocupaba hasta el momento.

También en “Ciruelas para Tomasa”, al igual que en el primero de los relatos, la figura omnipresente de un padre déspota e insensible define, no sólo el destino de su mujer e hija, sino el de su dama de compañía, la infortunada Tomasa, que había sido rescatada por la dueña de la hacienda en el mercado público cuando, puesta en venta, era ofrecida al mejor postor, siendo tan sólo una niña a quien le acababan de venir las primeras reglas. La muerte de su patrona (quien destinara a Tomasa, no al servicio doméstico sino a acompañar en toda circunstancia a su única hija, situándola en un lugar ambiguo, intermedio, que no la nivelaba con las criadas, pero tampoco la igualaba a las señoritas) ocasiona el retorno de Eduardo a la ciudad.

A nadie escapaban los orígenes oscuros de Tomasa a pesar de la blancura de su piel: provenía del pueblo y la suerte la había desviado momentáneamente del destino oprobioso, del envilecimiento de una puta, que fue en lo que intentó convertirla el patrón en cuanto Eduardo, después de haber sostenido relaciones con ella, se marchó prometiéndole que regresaría, sumiéndola en el desespero de sentirse abandonada, sucia, y haciéndole revelar su secreto, conocido solamente por la niña que los acompañaba. Después de la múltiple e inmisericorde violación, siguió el asilo de alienados: Tomasa fue confinada y condenada a la locura y no tuvo, a pesar de sus veinte años, la fortaleza suficiente para oponerse a su destino. La niña a quien había servido de compañía no la olvidó nunca, en cuanto pudo, en cuanto tuvo la edad que se lo permitía, la visitó en el manicomio y le contó cuál había sido la suerte de su verdugo, un destello iluminó la mirada perdida, pero nada podía ya restituirle su vida.
Las voces narrativas hacen que en “Ciruelas para Tomasa”, el lector salte del presente al pasado, sin aviso previo, debiendo identificar quién es el focalizador en un momento dado a partir del tono que se emplea y la situación espacio-temporal de los hechos narrados. Este modo de presentar la historia hace que el cuento se destaque entre el conjunto que conforma “Algo tan feo en la vida de una señora bien”, donde predomina la voz de un narrador omnisciente que recrea en tercera persona el universo literario que Marvel Moreno inaugura en este libro.

La venganza, ejercida por una niña de tan sólo diez años en el cuento anterior, es también el móvil que conduce a doña Genoveva Insignares a matar a su marido, Federico Caicedo en “La muerte de la acacia”, el tercero de los cuentos del volumen. Los hechos que rodean este crimen no se ponen nunca abiertamente al descubierto, ya que su autora cuenta con la solidaridad y complicidad de toda la ciudad, que intuye lo sucedido el día que un rayo fulmina la acacia en el patio de su residencia y todo un misterioso operativo se pone en marcha para desenterrar las raíces y deshacerse de los restos del árbol, que después sería reemplazado por uno parecido.

Por su parte, a Margot, “La eterna virgen”, secretaria en la empresa de aluminios del señor Gómez, importante hombre de industria de Barranquilla, el amor vivido en la soledad de su fantasía la conduce a imaginar un episodio erótico en el que ella se revela ante él como una verdadera mujer que, en principio se resiste a sus pretensiones sexuales, pero termina al final accediendo apasionada a las urgencias de su jefe y a las exigencias de su propio cuerpo, todavía virgen.

Una narradora burlesca e incluso mal intencionada, pícara, nos hace creer en un comienzo que la secretaria, requerida por el señor Gómez para asuntos de trabajo en un viaje a la cercana ciudad de Santa Marta, es pretendida y asediada por él y en el fondo correspondido por ella, ansiosa de mostrarse ante su jefe como una mujer atractiva y sensual. La fantasía de Margot, que termina en sus sueños perdiendo la virginidad a manos del señor Gómez, no pasa de ser una ilusión que la frustrada y eficiente secretaria abriga en lo más íntimo de su ser, pero no se atreverá jamás a manifestar.

Tampoco la hermana Elisa, encargada de “La sala del niño Jesús” en el hospital infantil de Barranquilla, había podido ni podría superar la frustración, la impotencia ante la muerte de los niños a su cargo en la unidad de hidratación. Un incidente revestido por la superiora de una exagerada gravedad: el robo de una prenda íntima por parte de la novicia a la que la hermana Elisa entrenaba para dejar en su reemplazo -a quien salva durante el interrogatorio al que fuera sometida- conduce a la monja a una serie de reflexiones que la narradora de este cuento entreteje en forma de descarnada denuncia social.

Muriendo de una manera lenta, dolorosa, solitaria, agenciando la propia destrucción, escuchando a lo lejos el ruido de los tambores del Carnaval de Barranquilla confundido con el murmullo del acondicionador de aire de su estudio, en la inmensa casa que para ella es prisión y tumba, encontramos a Laura de Urueta, la desdichada protagonista de “Algo tan feo en la vida de una señora bien”, relato que presta su título a todo el volumen de cuentos. Proveniente de una estirpe de abolengos venida a menos a causa de la ruina económica, Laura vive una juventud de ambivalencias y fachada: al tiempo que frecuenta los sitios que están todavía abiertos para ella merced a los apellidos que ostenta, indiscutible carta de presentación de su familia ante la burguesía local, conoce las limitaciones que el no tener dinero ocasionan, manifiestas en la estrechez de la vida que lleva y la ausencia de lujos, seguridad y comodidades añorados, sobre todo por su madre, quien durante mucho tiempo disfrutó de la opulencia y beneficios de una vida mundana que terminó cuando el marido falleció dejándolas sin respaldo ni herencia.

Este es un cuento más implacable e irónico que cualquiera de los que conforman el volumen y también más hiriente: a través de él, la autora sacude con especial violencia a las mujeres de su medio, en las que ya no se reconoce, con quienes tal vez nunca se identificó a pesar de haber sido partícipe de su mismo juego. Aquellas Lauras de Urueta permanecen estáticas como plantas reproductoras de una vida idéntica e infructuosa, ornamental; son seres que a pesar de vivir no existen porque no han tenido la suerte o el valor para intentar trasgredir su destino, trazado por otros, prefiriendo muchas veces renunciar a la lucidez y a la vida antes que enfrentar la realidad, tal como lo hace la protagonista del relato, "deshonrada" en su juventud y empujada por su propia madre a un matrimonio "conveniente", que la hace desgraciada porque, al final es relegada por su esposo y por Lilian, su único nexo con la vida -su hija única y su última esperanza, también perdida- al lugar de un mueble más, de un ente embrutecido por los somníferos, mientras los fantasmas del pasado martirizan un presente sin perspectivas

Si la ironía y la dureza con la que Marvel Moreno narra la anterior historia, hacen de ella una de las mejor logradas de este volumen de cuentos, en “La noche feliz de madame Yvonne” se muestra reveladora, madura y, al cerrar el libro, abre e instala definitivamente su universo narrativo, cuyo primer panorama está ya trazado en este texto a través del artificio que configura la carnavalesca puesta en escena de Yvonne, personaje bizarro, dotado de poderes paranormales que, en primera instancia, suponen una mascarada, un modus vivendi no muy honesto de la francesa, para al final manifestarse existentes, reales: fruto de una práctica constante, de unas influencias y unas capacidades misteriosas e inexplicables pero, más que nada, del conocimiento profundo del ser humano, en especial de aquellas personas agobiadas por la realidad de sus vidas cotidianas, que buscan en lo esotérico, lo fantástico, lo sobrenatural o lo sencillamente alienante, las soluciones a los conflictos que no son capaces de resolver por sus propios medios.

La noche feliz de madame Yvonne deja en claro la capacidad narrativa de Marvel Moreno, quien rompe definitivamente con la tradición y los principios morales que la marcaron durante su infancia y juventud, al desdoblarse y observarse a sí misma y a su medio, desde afuera, utilizando el carnaval (festejo al que alude constantemente en sus escritos, que propicia y justifica la presencia de la bruja de Siape -barrio de la periferia- en El Patio Andaluz, un lugar que en otras circunstancias le estaría vedado) para mostrar sin máscaras a sus disfrazados personajes.

Marvel Moreno murió en París el 12 de junio de 1995. Sólo hasta el año 2001, Editorial Norma reeditó en Colombia, bajo el título de Cuentos completos, una compilación de sus relatos, cuya escasa circulación mantenían en el letargo una narrativa poderosa que, para muchos ojos, aún está por descubrir.

“HABITAMOS”




Nos envia la profesora María José Casasbuenas este texto alrededor de la expo que se abre el día de hoy en el Museo de Arte de la Universidad Nacional por considerarlo de gran interes para nuestros lectores lo reproducimos en su totalidad.





por Administrador de fotografia colombiana • Agosto 18, 2010

La exposición se llevará a cabo en el museo de Arquitectura Leopoldo Rother desde el 13 de septiembre al 8 de octubre de 2010, en el marco del Congreso Iberoamericano de Teoría del Hábitat

“Habitamos” es un proyecto de exposición artística que pretende visualizar

proyectos de creación que involucran procesos de investigación tanto a

nivel colectivo como individual. El argumento curatorial central gira en torno

a la mirada de los artistas a problemas referentes al habitar. La base de la

exposición está constituido por proyectos realizados a través de las instancias

de investigación que ofrece la universidad, y fueron realizados y dirigidos por

profesores de la facultad de artes de la Universidad Nacional. También serán

incluidas obras de artistas externos cuya obra es congruente con el concepto

curatorial. El alcance del proyecto reside en la visualización argumentada

de proyectos de creación frente a problemas de relevancia social dentro del

marco de la creación artística.

La exposición plantea la paradoja de las prácticas contemporáneas del arte

en cuanto al lugar donde se sitúa la obra, sobre cuál es su constituyente

objetual, su función representativa y operativa. De hecho la mayoría de los

proyectos presentados se argumentan desde la participación activa del artista

en el ámbito de lo social como un agente catalizador, que a través de su

mirada y acción estimula procesos tangibles propios de su praxis extendida.

De esta manera el proyecto visualiza procesos creativos que son hoy parte

del léxico internacional que en su mayoría se concretan en proyectos

participativos, que ponen en juego estrategias de acción estética localizadas

en contextos y lugares específicos.

Mediante las obras presentadas se argumenta una narración curatorial que

se fundamenta en el contrapunto entre aquellas obras que se constituyen

en proyectos colectivos, cuyo resultados surgen de intensas actividades

de trabajo de campo y acciones directas en contexto; y aquellos proyectos

que surgen de las miradas individuales del artista que se interroga ante

problemas similares, donde no se excluye sus aspiraciones personales,

incluso subjetivas.

Habitamos” es una exposición que desde la universidad hace eco al gran

interés que los artistas hemos tenido, en el ámbito nacional e internacional,

en problemas relacionados con localidades, barrios, vivienda, espacio público,

memorias colectivas, desplazamientos y emplazamientos, etc. Lugares donde

las consideraciones de orden histórico, económico y social son cruciales para

dar peso y sustancia a nuestra elaboración de sentido.

La exposición se llevará a cabo en el museo de Arquitectura Leopoldo Rother

dese el 14 de septiembre al 8 de octubre de 2010, en el marco del Congreso

Iberoamericano de Teoría del Hábitat

ARTISTAS PARTICIPANTES.

COLECTIVO “C’ UNDUA. Director: ROLF ABDERHALDEM,

COLECTIVO “CIUDAD KENNEDY: MEMORIA Y REALIDAD” Director: RAÚL CRISTANCHO,

COLECTIVO “MINGA”. VIVIANA ÁNGEL, ALVARO HOYOS, JHON W. OSPINA,

COLECTIVO “DESPLAZAMIENTOS”. Directora: AMPARO VEGA,

COLECTIVO MARÍA CONSUELO GARCÍA CERÓN-RAÚL CRISTANCHO,

COLECTIVO CLARA EUGENIA SANCHEZ, RODRIGO ORRANTIA,

COLECTIVO CRISTANCHO-CRUZ, RAUL CRISTANCHO, FERNANDO CRUZ,

GUSTAVO ZALAMEA,

MARÍA CONSUELO GARCÍA CERÓN,

ROSELL MESEGUER,

FERNANDO RUBIO AHUMADA,

MARGARITA MONSALVE,

ELIZABETH MEJÍA,

GLORIA POSADA,

MARTA COMBARIZA,

JAIDY DIAZ,

MIGUEL TORRES,

FERNANDO CRUZ,

CURADURÍA: RAÚL CRISTANCHO

Profesor

Escuela de Artes Plásticas

Universidad Nacional

Vertigo (1958) de Alfred Hitchcock (USA)

lunes 13 de septiembre

Aud. Pequeño Bloque K

12 m

ENTRADA LIBRE





Sinopsis

Scottie Ferguson, inspector de policía, tras haber tenido una experiencia traumática persiguiendo a un delincuente por los tejados de San Francisco, descubre que sufre un irremediable temor a las alturas. A partir de entonces, tiene que dejar el Cuerpo de Policía. Un amigo de la infancia le encarga, ante el extraño comportamiento de su mujer, Madelaine, que la vigile.


Ficha Técnica

Dirección: Alfred Hitchcock.

País: Estados Unidos.

Año: 1958.

Duración: 128 min.

Género: Suspenso.

Guión: Alec Coppel y Samuel A. Taylor.

Música: Bernard Herrmann.

Fotografia: Robert Burks.


(La información de Bio-filmografía del director, se encuentran en la reseña de la película pasada (Psicosis))