'Los guionistas somos invisibles': Andrés Romero Baltodano




                        Portada del Libro Palabras fantasmas pantallas voraces diseño Sara Patiño 



El siguiente articulo se publicó en el periódico El Tiempo editado por considerar de interés para los lectores de La Moviola lo publicamos en su versión original con autorización de la autora.






Por
Sofía Gómez G.
Redactora de El Tiempo



 “El cine experimental no existe”. Para Andrés Romero Baltodano , el arte no tiene lógica, no es una demostración científica y no comprueba nada. Y así lo plasma en su libro 'Palabras fantasmas, pantallas voraces', que acaba de presentar al mercado.
“El arte siempre será desconocido, por eso cuando se presenta algo nuevo que no encaja en los modelos convencionales, muchas veces se rechaza porque no es comprensible. Hay millones de productos invisibilizados por ese motivo, han sido encasillados con esa etiqueta de lo experimental”, asegura el guionista y realizador, profesor en la universidad Politécnico Grancolombiano de Bogotá.


En su libro, Romero Baltodano recopiló lo que por años les ha enseñado a varias generaciones de alumnos, a través de un método en el que intenta aterrizar a lo colombiano los conceptos y las teorías internacionales para escribir un guion.
“Los guionistas somos invisibles en el proceso, casi anónimos, cuando la historia es lo más importante de una película. Para mí, el guion es un asunto literario; de hecho, considero que debería llamarse más bien libro cinematográfico. Esto del guion es como hacer una partitura, que se completa cuando un realizador la interpreta”, asegura el autor, que se gradúo de la cátedra de Cine y Televisión en la Universidad Nacional y que trabajó en el departamento cinematográfico del Museo de Arte Moderno de Bogotá.


En su libro, que cuenta con ilustraciones de Sara Patiño Sierra , Romero analiza por qué en el país hay excelentes temas, materializados en guiones flojos.
“Esto viene desde las escuelas de cine, primero, porque no todos los alumnos que entran a estudiar pueden ser guionistas. Y segundo, otros parecen no darse cuenta de la complejidad del tema, pues para escribir un guion hay que tener una formación literaria, fotográfica y hasta histórica”, asegura.


'Palabras fantasmas, pantallas voraces' puede conseguirse en las librerías Lerner, la Nacional y la del y Fondo de Cultura Económica, por un valor de $ 45.000. Aunque es un texto dirigido a quienes estudian cine, también puede leerlo cualquier persona interesada en el tema, pues está escrito con un lenguaje sencillo.


“Quien quiera hacer un guion debe tener niveles de detalle muy amplios, no puede escribir en una escena ‘calle’. Tiene que pensar dónde es, a qué hora, su entorno, a qué huele, si hay negocios, cómo se llaman (…) Hoy, el autor de la historia no es la columna vertebral de la misma, sino que se convirtió un elemento más de ese engranaje llamado cine”.


DESTACADO MULTIMEDIA
Encuentre más del trabajo en cine, televisión y fotografía de Andrés Romero, en Internet, en lamoviolacineclub.blogspot.com.




                         Fotografía Andrés Romero Baltodano

EDICIòN 86
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Noviembre 7 - Noviembre 20
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ENTREVISTA A MARTHA BIANCHI : Una mujer parada en una flor de hierro


 

 


 
 
Por
Andrès Romero Baltodano

 

 

La historia de esta entrevista parece extraída del baúl de un Jules Verne nigromante .

El encuentro se dio a partir de una gentil invitación que le hizo el evento de Cine en Femenino para su festival a la legendaria actriz Martha Bianchi egresada de la Escuela de Arte Dramàtico esposa del gran Luis Brandoni con un impresionante recorrido escénico tanto en teatro destacándose la participación en la obra sobre Alejandra Pizarnik y Silvina Ocampo “Mujeres Terribles” ,televisión en cine “Asesinato en el senado de la nación” de Juan Josè Jusid (1984)      o “Made in Argentina” (1987)  de Jusid también   . Martha estuvo en Bogotà y por amable invitación del festival quisimos conversar con ella.la entrevista se hizo y fue extensa e interesante ,Era como estar conversando con un pedazo de la historia del arte dramático argentino ,era escuchar las voces de aquellos que en murieron en el baúl de un Falcon o de aquellos que eran lanzados desde un avión con sus cuerpos torturados y sus sueños despedazados por sujetos que hemos visto ficcionados en películas como Garaje Olimpo (1999) de Marco Bechis  o Infancia  Clandestina (2012) de Benjamìn Àvila .

 

Martha además ha sido defensora de los derechos humanos hecho que le costó abandonar Argentina (como tantos otros) en épocas aciagas y oscuras.

La entrevista  una vez se realizo paso a su etapa  de  transcripción y por aquellos avatares del destino y de aquellos escritos viajeros involuntarios  o ,por aquellos caprichos como el hallazgo hace pocos días de una pinacoteca completa (1500 cuadros)  en el apartamento de la ciudad de Munich del señor Cornelius Gurlitt  el archivo desapareció de mi computador y ante tal tristeza no pude  mas que sentarme a llorar. Hace un mes explorando en mis archivos de una USB y como un milagro patente y real vi un documento que tenia las iniciales MB sin mucha alegría o ansiedad lo abrí pensando en que era otra cosa y eureka! Era parte de la transcripción de la entrevista que ustedes leerán a continuación.

Textos salvados de las aguas negras de lo digital, textos salvados de mapaches con dedos finos

Aquí están por fin las palabras de una mujer recia que mira el futuro como Blas de Leso el horizonte, que sigue vigente enfrentado retos y abriéndole los brazos a las nuevas generaciones.

 

 

Andrès Romero : Martha Bianchi actriz argentina de un largo recorrido en el teatro, en el cine y en todas las artes escénicas de la movida argentina.                                                                                                                                                                                                                                                      

Martha comencemos, inicialmente tengo entendido que tu naces en caballito o tu vida y tus primeros caminos son en caballito?

Martha Bianchi : No, nací en barrio norte pero a los nueve años me fui a caballito si, si.

A: A ok, empecemos entonces, digamos cual es tu primera aproximación a las artes escénicas, al teatro, es desde la lectura, es desde tu casa, es desde tu curiosidad.

M: no, es desde que vi,  siempre me ha gustado el teatro desde chiquita, que me llevaban a ver teatro para niños, este, venia y los representaba en mi casa pero así eso ocurre con cualquier niño, una vez en el cine de mi barrio cuando vivía en Caballito, vi una película protagonizada por niños, una película de terror, y  yo me metí en la pantalla me sentí la niña, y fui la protagonista y me enamore del chico, cuando termino la película, no sé si tendría 8 años o algo así, le dije a mi madre que yo quería ser actriz y trabajar con ese chico, desde ese día todos los días de mi vida pensé que iba a ser actriz y que iba a trabajar con ese chico, a los trece años fui a dar examen en la Escuela Nacional de Arte Dramático pero había que tener quince , no me dejaron, volví el año siguiente ya media un metro setenta y dos  y entre los que estamos esperando porque el examen para entrar al eliminatorio  estaba ese chico, ese chico que había sido un niño prodigio venezolano, y que no sé qué pasaba en Venezuela en esa época y se quedó exiliado en Argentina y entro a la escuela junto conmigo, solo que, yo ya no estaba enamorada de él, fuimos grandes amigos, pero eso en mi vida sirvió para que, darme cuenta del poder del deseo, no? de mi deseo cuando, cuando era capaz de concentrarme absolutamente en mi deseo enfocarme a eso, todas las cosas se me dieron , después a uno le cuesta mucho de eso porque uno se diversifica en la vida tiene muchas responsabilidades, muchas cosas y entonces es un esfuerzo enfocarse porque todo el tiempo uno se está desviando porque tiene otras responsabilidades, pero siempre que me enfoque fuertemente detrás de mis deseos para cumplirlos lo logre.

A: siempre me ha llamado la atención que  los fenómenos históricos se ven desde los adultos, pero toda la época del peronismo, como la ve la niña Martha Bianchi ?

M:si, bueno en mi caso era muy antiperonista, el país estaba dividido un poco como ahora y, en mi casa se hablaba muy despacito porque, este, había temor de que hubiera gente que escuchara y delatara o sea que yo tuve una idea del peronismo, y de Eva Perón muy influida por lo negativo, después de muy adulta revise eso y sentí que yo no era tan antiperonista, si bien no era peronista, porque el peronismo es un sentimiento y yo no lo tengo, y si mas bien tuve una formación, fui de familia radical pero ya no me pareció lo que sentía mi familia también revise un poco la historia y tengo una postura diferente donde veo porque el peronismo se convirtió en un sentimiento en mi país y sigue perdurando, claro que, es un tema muy amplio porque el peronismo no es un partido sino un movimiento que abarca de la izquierda a la derecha y cada uno lo interpreta como quiere, quiero decirte que y si no soy gorila, (risas)no soy antiperonista  quiero decir porque se llama gorila a los antiperonistas, soy una persona racional que veo lo que se hizo de bueno y lo que se hizo de malo, yo era chica en esa época no tenía opinión propia, ahora si la tengo.

A: ok, el anarquismo argentino de los años, de los 20s, 30s aquel que dibujo de manera desgarradora Osvaldo Bayer  en La Patagonia Rebelde . Tomo III : humillados y Ofendidos (adaptado al cine por Horacio Olivera en su película Patagonia Rebelde -1974-) de alguna manera, persiste o sea a un paralelo a este asunto del peronismo ese anarquismo influencia sobre todo en las artes?

 

 

M: Nunca me lo plantee si el anarquismo, si sobre la vida, si sobre la formación sindical que luego se concretó en la época de Juan Domingo  Perón la posibilidad de armar sindicato y todo esto viene del ejemplo de los de los anarquistas y yo no se si directamente , sobre el arte pero si sin duda porque los anarquistas eran, formaban parte de las grandes corrientes migratorias, trajeron ideas nuevas . Hay un género argentino que se llama el “sainete” que es de esas épocas donde aparecen arquetipos de los personajes de la época de la inmigración y aparecen poco los anarquistas pero , no demasiado yo creo que más bien influyeron en la formación, en la conciencia de la necesidad he de sindicarse no?, y bueno  además creo que tuvieron ideas en el anarquismo donde las  mujeres tuvieron un papel que era  el único espacio que tenían un papel  diferente del rol tradicional de estar detrás de los hombres así que me parece que fue un movimiento que aporto mucho sin duda.

A: cual es digamos tu primer encuentro con la literatura, no solamente argentina sino con la literatura y que hace eso en ti como ser humano?

M: he, siempre fui lectora, no soy lectora últimamente porque no me ha dado tiempos entonces leo solamente cosas del trabajo pero desde chica disfrutaba mucho con la literatura con las novelas infantiles , Papaíto Piernas Largas de Jean Webster (1912), Tom Sawyer,  todas estas cosas, después entre en la novela romántica a eso de los doce  de los trece, pero leía una por día quiero decirte y cuando entre a la escuela entre en esa época a la escuela de arte estaba haciendo el secundario paralelamente, porque en esa época podía centrarse en haber terminado el secundario ahora es  universitario en esa época no, entonces yo hice el secundario y la escuela paralela, tenía trece materias en la mañana y catorce a la tarde pero estaba muy apasionada, y, tenía una pasión muy grande digo (risas)  y me toco un curso como no estaba nivelado que todos entraran después del secundario y gente muy grande que venían del teatro independiente del instituto de la radio  que en esa época parece que era una escuela importante y había gente hasta de treinta  años y yo tenía catorce  entonces el profesor de teatro le llamo a mi Mamá y le dijo que yo tendría que haber estado en un curso de adolescentes porque no tenía las experiencias mínimas del medio grupo que me había tocado, yo no lo entendí, llore mucho y me dijo que volviera el año siguiente y yo le pedí de seguir aunque fuera como oyente sentí que había repetido, me acompleje mucho me sentí la peor de todas y no me dejaban seguir pero en esa época yendo en el conservatorio y haciendo la escuela secundaria  leía una obra de teatro por día, ya deje la novela romántica y leía una obra de teatro  por día, al año siguiente cuando hice el primer año seguía siendo la menor en ese momento pero ya había ido mucho al cine  que era un cine donde veíamos, este, cine francés  y había madurado , bastante, y la literatura me gusto siempre muchísimo pero últimamente  no tengo demasiado tiempo, quiero decirte que por ejemplo con que me gustaría volver a leer En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust  este,  el alma encantada de Romain Rolland  ,  El siglo de las luces de  Alejo Carpentier, me gustaría leer tantas cosas que me apasionaron pero no me  acuerdo bien de que se trataban  volver a leer a Simóne de  Beauvoir que cuando me cayó en  las manos El Segundo Sexo (1949) descubrí que todo lo que yo sentía lo sentían muchas otras mujeres y  que además tenía palabra.

A ella  la admire mucho como mujer, como mujer, y  fue como mi primer maestro de teatro, me hizo ver que me tenía que acercar a otras mujeres para crecer porque me tenía que abrir porque habíamos muchas que sentíamos lo mismo.

A:  y en términos teatrales paralelos digamos si ya nos situamos en Simóne de Beauvoir  digamos en este asunto años  setenta  y digamos  y en todos los cambios en Argentina, en todas las artes como te impacta eso a ti desde la música, desde el rock nacional,  desde Miguel Abuelo.

M: paralelamente a eso que hablamos  siempre estuve conciencia de mi rol social como actriz, y estuve casada con un compañero del conservatorio que también tenia las mismas ideas, los dos pensábamos que teníamos que  trabajar primero para desentronizar la cultura de Buenos Aires y para hacer una, promover una cultura nacional y popular así entonces decidimos ir a conocer sobre todo yo que era una etapa de revistas, que era una chica jovencita y bonita, aprovechar todo eso para producir obras nacionales y así fue durante quince  años hasta que un día me dije hace muchos años que hago de tonta y de puta, yo no soy ni tonta ni puta y ninguna mis amigas no son ni tontas ni putas, todas nos rompemos el alma, cumpliendo múltiples roles, trabajando criando hijos, ganándonos la vida, somos independientes, generamos proyectos y dije basta, de este teatro nacional de muy buenos autores pero  que son unos machistas insoportables dije basta y empecé a revelarme (risas) y no te creas que es fácil, en ese momento que yo decidí eso este había una falta de dramaturgas muy grande y de directoras y ahí fue cuando tan poquitas compañeras que teníamos conciencia de genero formamos un grupo que se llamó mujer y teatro que era para promover el rol de la dramaturgia y la dirección lo hicimos durante varios años así como un momento da un poquito de como mas o menos en la misma época en los ochenta   fundamos siete  mujeres que estamos en las topes de nuestras profesiones como Marìa Luisa Bemberg, Sara Facio, Lita Stantic  y otras la asociación la mujer y el cine que sigue con una tarea ininterrumpida de veintitrés  años.

A: Sara Facio recobra el asunto fotográfico en Argentina y es todo un movimiento muy interesante y eso dentro de tu carrera como actriz de alguna manera no te llevo a pensar en ser dramaturga y en dirigir?

M:no,fijate que curioso no? que tuve la oportunidad de dirigir películas que me ofrecieron y dije que no, mis amigos me querían matar porque hace años que soñaba con tener la oportunidad es que a mí no me gusta dirigir a mí solo me gusta ser actriz yo todo este que hago que es la promoción cultural de obras de mujeres de fomentar una producción creativa para que se note la presencia nueva de mujeres es porque soy feminista es porque nada mas que por feminista y porque pienso que esa es mi contribución a la democracia en lograr la equidad de género para que las mujeres y los hombres conformemos  el poder sumando nuestras diferencias complementarias.

A: yo siempre he pensado que los personajes de William Shakespeare precisamente tienen  un feminismo muy fuerte y una psicología inclusive mucho mas interesante que los personajes masculinos. Dentro de tus montajes de Shakespeare cuales roles interpretas y cual fue como ese hilo entre lo feminista y lo psicológico de los personajes del dramaturgo inglés?

 

M: si, no en eso solamente no tuve oportunidad  de hacer un Shakespeare salvo que trabajes en el teatro oficial los teatros privados difícilmente producen  una obra de Shakespeare con tantos personajes ahora se hacen adaptaciones donde comen  los personajes pero en general mi carrera yo la desarrolle dentro del teatro comercial donde había un espacio para un teatro con compromiso donde por ahí no ganábamos tanto como una revista no se podía comparar, pero ganamos muchísimo dinero también en ese espacio del teatro comercial del cual yo en algún momento por alguna razón de mi vida me aleje este entonces yo tuve muy pocas oportunidades de hacer Shakespeare hice Sueño de una noche de verano al comienzo de mí, de mi carrera yo de las primeras cosas que hice en el teatro de verano en el parque del jardín botánico que era muy bonito pero no tuve oportunidad, y el año pasado si estuve a punto de hacer con un director con quien estoy haciendo una obra hace cinco  años dirigida por el que luego si quieres te la cuento, este director  hizo una puesta  Hamlet y me dio la reina que me encantaba pero te digo la verdad lo hizo en un teatro de calle corriente, era un teatro en el que  no íbamos a ganar nada y yo no soy una profesional esto me quede, aca me quedo a hacer Gertrudis  pero necesito por lo menos tener la expectativa de que voy a ganar dinero porque muchas veces trabajo gratis digo hasta ponemos dinero si no nos va bien pero necesito tener la expectativa de que voy a ganar dinero porque yo trato de vivir de mi profesión, es mas necesito dinero en la profesión para poner plata en la mujer y el cine (risas)para otras cosas entiendes? entonces no lo hice y no me arrepentí porque estuvo muy bueno, estuvo bueno pero no hubiera ganado un peso y ahora no me puedo dar ese lujo en este momento, de ganar poco y de no ganar pero si de tener la expectativa

A: para no entrar en el común lugar de la dictadura y esos asuntos, pasa la dictadura y estamos a unos buenos años si pero creo que es o es más interesante ahora en el 2011 preguntar sirvieron tantos muertos?

M: no, se perdió, no hubo una guerra, yo no creo en la teoría que tratan de  hablar de que una guerra yo no estuve en guerra, hubo un grupo que consideran que tenía un proyecto social que era bueno y decidieron, en eso no estoy de acuerdo, este utilizar las armas para lograr ese objetivo y perdieron porque se alejaron la clandestinidad los llevo a desconectarse de lo que quería el pueblo argentino que es un pueblo de clase media y que no estaba preparado para una revolución,  pero eran jóvenes muy valiosos que creyeron mucho, se equivocaron, creyeron que encarnaban la voluntad de muchos la gente de los que encarnaban fueron honestos y tuvieron una respuesta desmedida porque si cometieron crímenes debían haber sido juzgados y no tuvieron esa oportunidad, el estado que debía responder con la justicia respondió con terrorismo el estado pues yo creo que fue un error con una juventud muy valiosa que se perdió pero muy respetable.

A: hablamos tal vez de gente como Oswaldo Dragùn y Teatro Abierto?

M: si, ahora cumplimos años ahora cumplimos años, he lo que pasa es que el Teatro Abierto surgió, yo estuve en el teatro abierto  en la fundación y todo, el teatro abierto surge como respuesta a una dictadura que invisibiliza la cultura, parte de la idea y primero se juntan los autores porque  en el teatro oficial decían que no había autores y entonces ellos empiezan a convocar autores, actores y habíamos cien o  mas o menos que estábamos prohibidos y bueno lo que se produjo fue un hecho político que importante de lo que nosotros soñamos, la prueba fue que nos quemaron el teatro y yo  todavía lloro de esa noche, una de las mas tristes de mi vida  pero en esa época fue maravilloso, me siento tan feliz de haber sido protagonista de un hecho que inesperadamente de esa importancia política estábamos todos prohibidos, intuyo que iba a ocurrir algo que estábamos esperando, que íbamos a decir que no decíamos pero que adivinaban que decíamos silencio todo lo que la gente adivinaba fue una fiesta increíble, imparable, fue el primer movimiento alguna vez de la cultura tuvo un efecto multiplicador enseguida se armó música abierta, danza abierta y ya eso fue una bola imparable justo cuando venia  la democracia, siguió dos o tres años pero ya perdió un poco de sentido porque mientras estaban lo importante no era como se hacía sino que era lo que se intentaba decir aunque no se pudiera decir y la gente adivinaba cuando viene la democracia todo lo que podíamos intentar lo decían todos los medo de comunicación no era lo que decía sino como lo decía y luego también  paso que entonces cada teníamos un enemigo común cuando viene la democracia.

 

A: como afecta el cine en términos digamos en esa transición directores que venían, hacia Campanela y ahí entramos en tu carrera argentina, como es la experiencia con Juan Josè  Jusid, que ya venia desde el teatro abierto.

M: es un tipo, nunca fue un tipo que pueda llamarlo militante político, un esto, es un hombre inteligente un hombre que tiene sus ideas siempre estuvo con la libertad y con la democracia y es uno de los directores que surge en esa época este he bueno, de hecho él es una película bien importante, y Jusid viene a ver cuándo estrenamos Made in Lanus que nunca imaginamos el éxito que íbamos a tener y lo estrenamos en el verano, y esa misma semana nos propone hacer la película, nosotros ensayamos que, nos pareció fantástico le dijimos bueno pero dentro de un año porque negocio del teatro y estaba viniendo mucho a ver si podemos ganar un poquito de plata porque de años de estar prohibidos y paso el año Jusid estaba muy ansioso  por  hacer la película mejor y nosotros queríamos postergar dijimos bueno la película va a matar teatro, y se produjo un fenómeno increíble, la película obra de teatro lo hacíamos los mismos actores, y venia la gente y discutían en el hall que les había gustado mas la otra obra de teatro.   

 

 

En cualquier lugar aéreo entre La Habana y Bogotá


Fotografía  Aaron Escobar  

 
Por
Marley Cruz
Colaboradora habitual de La Moviola
 

Soy muy supersticiosa, suelo créele mucho a mis sueños, a lo que entre líneas me dicen.  Antes de saber que por fin viajaría a Cuba tuve un sueño particular, revelador: tenía un vestido azul -bailarina de la carpa azul- y arribaba a La Habana. Llegaba a una humilde casa, de tablas azules, de pinturas carcomidas por el tiempo y la sal del mar. Salí a dar una vuelta por la Habana vieja, que quedaba a diez minutos en carro del lugar de mi hospedaje: las casas en ese lugar eran grandes, antiguas, llenas de misterios que me invitaban a entrar, sólo las miré de pasada, pero con el tiempo suficiente para dejar en mí un sabor de desbordante alegría y un dejo de tristeza.  De repente en mi sueño me encontré frente al mar: era una inmensa laguna salada, con arena color marfil, que desembocaba en el ancho, azul, e infinito océano: estaba en Playa Girón. 

Mucho he amado esa tierra, símbolo para mí, de los que pudieron hacer un algo diferente, tomar un camino que los hace tan únicos, tan ellos, tan fuertes y tan auténticos. Mucho les leído en sus letras y en sus músicas; cada palabra, cada sonoridad, causaba en mí una fascinación tan grande como escuchar la palabra “Patria, como un libro, una palabra, una guerrilla, como la palabra amor”. Por eso cuando mi deseo de inicio de año se dio, no hubo felicidad mayor: por fin visitaría la tierra de Fidel, de Alejo, de La Loynaz, de Carilda, de Silvio y de Martí; al fin podría ver con mis propios ojos lo contado por mi amiga cubana, por fin podría llevar de ella sus recuerdos, y escucharía con mis oídos el estrellar de las olas con la pared que nos separa del mar.

En las conversaciones con quienes ya habían conocido esta tierra había escuchado mucho de las alegrías y de las penas de los cubanos, siempre con ese timbre político que se empeña en querer definir a un pueblo, y en polarizar las percepciones que sobre la gente y las formas de vida que se tienen.  Cansada de escuchar posiciones de bueno y malo, de bonito y feo, lo que en verdad me movía el alma para conocer era esa forma como se piensan su arte, sus letras, sus músicas, quería con toda el alma ver cómo la curva de sus sonrisas se parece a la curva del horizonte en el mar. No me interesó jamás concentrarme exclusivamente echarle la culpa al bloqueo de la dura situación cubana, o de culpar a Fidel por no adaptarse a los cambios del mundo, nunca me interesó quedarme en los meros chismes de la revolución vs el capitalismo… no quise quedarme ahí, me negué a darle crédito a la mórbida curiosidad de cuántas carencias tienen comparados con nosotros, de su supuesto nivel de atraso. Harta de todo eso, pero con la conciencia clara de saber que la política de un país afecta profundamente a su pueblo- y más a éste al estar enfermo de geografía- quise ver que había más allá de todo aquello, y en esa corta estancia puede quedar hermosamente hechizada con su calor y su fuerte brisa.

Recuerdo las cosquillas y la ansiedad antes del arribo a la ciudad de la Habana, el cielo hermoso, lleno de nubes como ovejitas sin paticas, y al final el inmenso mar… mar que se convirtió en la isla, que me daba la bienvenida. Pienso en lo que aconteció en estos días que parecieran un siglo por todo lo vivido en aquel lugar: recuerdo gentes que me regalaron su tiempo, personas con una humanidad tan inmensa como sus almas, con un destellante brillo en los ojos y esa sonrisa siempre presente en los labios.

Y en mucho tienen y no razón los que me habían contado de las alegrías y de los tantos pesares de los cubanos, pero lo que más me disgustó de las personas que me contaban sobre sus viajes a Cuba era la exclusiva que le dan a las carencias económicas y de calidad de vida,  en las dificultades para conseguir lo del diario vivir. Pero también me habían contado de la proverbial alegría de estas personas, de su don de gente y de la musicalidad en su hablar, de lo folclórico de sus costumbres y en su cercanía en el trato con el otro. Desde un inicio me había prometido no hablar de política con los cubanos: un país es más grande que sus dirigentes o que los vientos por los que la geopolítica los marque. Mi interés en Cuba siempre ha ido más allá de esa mórbida curiosidad para con los que tienen una sociedad tan distinta al resto del mundo pese al trasegar del tiempo.

En el marco del evento al que acudí estaba la visita a escuelas en la ciudad: la escuelita de José Martí recibió a un grupo de más de 20 extranjeros para mostrarnos con todo orgullo su biblioteca. Me conmovió profundamente el ver dos filas de niños y niñas con sus pañoletas azules haciéndonos calle de honor: ¿acaso puede existir honor más grande para un docente que ser recibido en una institución educativa, por sus niños con miradas de complacencia? La canción que sonaba al fondo era la Guantanamera. No puedo dejar de recordar el brillo en estos niños tan sencillos, tan contentos por nuestra visita. Me transporté a alguna de las escuelas en las que cursé mi primaria… ¡Esa sensación de estar en otro tiempo, en un tiempo angelicalmente remoto! Todo era tan distinto a cómo me he acostumbrado: salones de máximo 15 niños, tableros de tiza, pizarras, cuadernos forrados con papel regalo… Qué remotas vivencias trajo a mí este lugar.

Al llegar a la biblioteca tuve que escapar, no por el lugar, no por los cubanos, sino, aunque me avergüence decirlo, por mis compañeros de evento. Los comentarios, las  críticas que en nada aportan a la construcción de sensibilidades y de conocimiento, cuyo único fin era el de denigrar la educación cubana: “¡mira esta edición de 1972, hasta hongos debe tener!” me daban ganas de decirles: y nosotros tenemos libros digitales que nadie lee, ¿eso nos hace mejores, más desarrollados?, tenemos cursos de 45 estudiantes donde al docente le queda casi imposible impartir una educación humanizada, en pro de la construcción del individuo y no de analfabetas funcionales. Así que para contener mi rabia, e impotencia al ver a todos con sus iPhone, con sus cámaras, que nunca buscan la magia de la imagen, sino el YO ESTUVE AHÍ, salí por un lado, cuidadosamente sin que el auditorio lo notara.

Tan pronto estuve fuera, en compañía de un docente de la institución y de otra colombiana a quien le incomodó la actividad, fuimos a dar un paseo por la escuela. Entramos a un salón de clase y con el aval de la docente encargada, puse en acción alguna de mis hechizos musicales para encantar a los chicos… a todos los niños que conozco les impacta mucho que uno les cante, es como el sonido de Hamelin, y ellos son como los niños encantados del cuento, pero al puente al que me gusta llevarlos es al de sus sueños y su imaginación. Entre cantos seguidos por los niños, tuve la oportunidad de hablar con otras maestras, ellas  estaban un poco distantes, pues minutos antes alguno de los visitantes había criticado de mala manera el sistema educativo cubano. Yo por mi parte, intentando disculpar tal atrevimiento, les hablé del fascinante que es poder disponer de un salón de clase con 10 o 15 niños, pues de esta manera se puede hacer un seguimiento más detallado del desarrollo de cada estudiante. Y rompiendo el hielo, me contaron cosas sobre su profesión como docentes, orgullosas de su sistema educativo y de la manera como sus chicos aprenden, me sentí feliz.

Quedé fascinada con las ediciones de sus libros infantiles, ilustraciones tan perfectamente elaboradas, tan artesanales, con colorido y contenido. Tuve la oportunidad de conocer las letras de un escritor de literatura infantil, y entre cafés y dedicatorias, traje conmigo un tesoro lleno de circos, de poemas, de verdes, de gallos y de bosques. Libros dispuestos para ser compartidos con mis chicos en algún colegio bogotano. 

En una de mis voladas del evento para poder hablar con algún cubano y saberles un poco más, me encontré mirando las olas del mar, compartiendo atún y galletas con un grupo de jóvenes isleños.  Tuve la impresión de perderme en la inmensidad del agua cuando de repente me solté de la mano de mi joven conductor por entre las olas, quién quiso darme un escarmiento para que dejara de tenerle miedo al mar. Las olas estaban muy picadas, jamás había conocido un mar tan bravo como éste, de color azul y con arcoíris como prenda; por un instante sentí el agua salada en mi boca, que sin dejarme respirar me reclamaba el miedo que guardo desde niña a las aguas profundas.

Recuerdo con gusto la mirada de las mujeres mayores al ver mi joven rostro, la adultez, la complacencia y la magia de ver a una chica tan joven –en términos académicos por lo menos- en un congreso al que asisten muchos por reiterada consagración desde hace 14 años.  Me anima en el camino que escogí en actos de suprema sinceridad para con lo que hago, como los aplausos tras mi exposición: era un tema terrible, la tragedia y la muerte siempre nos causan escozor, y sin embargo, siento que logré capturar un interés estético con mi trabajo.

El motivo de mi viaje estaba marcado por el amor a una tierra desconocida, amor que por momentos se vio opacado al sentirme influida por algunas conversaciones con gentes de otros países y del mío mismo, por momentos se me pegó el pesimismo, se me pegó el descontento de encontrar a una nación en palos. Sin embargo, la desazón no duraba mucho, no alcanzó nunca para inundar mi alma llena de tantas expectativas y de tantas ganas de conocer.

El taxista don Joaquín, exmilitar, campesino, y ahora conductor de una auto con los años de Matuzalém, me regaló en su compañía historias sin tiempo, que  me invitaban a veces a una tristeza  profunda al ver que a la revolución ya le hace falta más que una mano de pintura; sus palabras de amor para con la política de su país, la seriedad de su palabra sin pretensión notaba tanto amor por el partido, como por un sueño perdido, en contraste con su afán inmenso de salir para poder cambiar la situación: “Marley: somos un país muy muy pobre, la hemos pasado muy mal, pero siempre he amado mi país y su revolución, pero quiero tener una vejez tranquila al lado de mi familia en Miami” En otros momentos me compartía sus historias de amores y poemas, algunos de ellos para cierta señorita que no quiso dejarse amar: ¡el amor sentimental es tan natural y sencillo para los cubanos, se enamoran se casan y si se les pasa pues se dejan sin tanto problema! En ellos no hay toda esa vaina que nos han metido en la cabeza de que hay que casarse con el que a uno lo quiere, o con el que le conviene, o con el que los gustos son lo suficientemente afines como para hacer proyecto…  y por las carreteras llenas de historias, el auto de don Joaquín me llevó al inmenso y tranquilo mar de sus recuerdos.

Dentro de las cosas que me hicieron llorar de tristeza está sembrado en el recuerdo de una noche en el malecón. Conocí a un grupo chicas, una de ellas dispuesta a conquistar la parte lésbica que todas llevamos dentro; no por falta de belleza por parte de mi cautivadora, sino por una completa convicción de mi parte de no querer comprobar si soy o no bisexual, desistió de su intención de conquistarme y empezamos a hablar de la vida, de las olas al chocar contra el muro, del olor del cigarrillo, de la niña de 4 años de una de ellas, de la Habana, de la lluvia que se aproximaba. Mientras la conversación sucedía llegó mi pregunta:

-¿Ustedes estudiaron?- a lo que una de ellas respondió:

-Nosotras no, no quisimos, pero ella si- señalando a la de mayor edad del grupo

-Era maestra-

-Sí- respondió ella, como quien no quiere la cosa.

-Era maestra, estudié dos especializaciones e inglés, pero me cansé de aguantar hambre… y ahora hago esto…

Amargo trago al escuchar esto: ahora hago esto… una maestra deja de ser maestra, un militar deja de ser militar, no por convicción sino por necesidad, por hastío, por cansancio. Quieren salir, ¡y yo con estas ganas locas de entrar!

Los admiro porque son diferentes, porque son tan únicos y sus problemas tan hondos que podemos predecir que van a decir para ganar una divisa más… ¡y son tan humanos! Con la misma humanidad que encontraría en cualquier ser sobre la faz de la tierra… pero tan amables y sus miradas tan sinceras…

Siento que en la maleta verde que viaja en éste avión traigo algo del alma de Cuba, traigo a Martí en 27 tomos: mi más grande orgullo, la perla máxima de mi biblioteca y de mi amor. Siento que después de que haya recorrido esas palabras podré menos que nunca olvidar este primer encuentro con tan amado país… tengo la certeza de quererle más que antes y de admirarle y de sufrir con él las penas y pesares como si del mío propio fueran… si me lo permiten. Nunca me sentí tan en casa. Tal vez sea la proximidad que con sus letras me han llegado al corazón, o la calidez de su gente, o lo sonoro de su hablar, o tal vez sea que en el fondo sigo total, e irrevocablemente enamorada de la utopía.

Ahora mientras la noche me lleva de nuevo a la fría ciudad que digo odiar, en un avión que me trae de la ciudad que digo amar, no puedo dejar de pensar en todos, jóvenes, viejos, extranjeros, cubanos, a todos les conocí un poco, todos me compartieron un pedacito de su mundo, y no puedo hacer otra cosa que estar agradecida con todos.

No puedo evitar las lágrimas cuándo recuerdo que lo logré, cuando en mis ojos quedaron inscritas cosas que mi alma no podrá olvidar. Lloro al regresar de mi país porque por fin logré ver con mis ojos lo que las letras me habían narrado. Con todo lo contradictorio que hay en mis pensamientos, no puedo dejar de confesar que al ver las lucecitas de mi fría ciudad me sentí tranquila, estaba de nuevo en mi lugar de confort, entre el mar de emociones encontradas, de querer regresar, pero también el temor de sufrir, porque nos han hecho cómodos, y nos aterra salir de la zona de bienestar.

A todos los que me acogieron en sus delicadas muestras de afecto, en su palabra sin reproche no me quedan más que darles mis gracias. La Habana me sirvió bien, siento también el ahogo y la náusea: debe ser el trasnocho, los rones de anoche o el movimiento incesante de este avión que me causa malestar o tal vez es la sensación del sentir que no se puede ser maniqueísta con ese lugar, es una tierra que  mucho más que eso: los cubanos son en definitiva desbordantes.

Don Carlos de quién no me despedí, a quién tal vez jamás logre decirle lo agradecida que le estoy por sus 80 pesos cubanos, y quien me demostró que en un país en donde los recursos son tan escasos me dieron  de lo poco que tenían sin pedirme retribuciones; en un país del que se dice que al turista se le ve con el signo pesos, algunos seres maravillosos me trataron como persona, me vieron con los ojos de quién ve a una chiquilla, porque sí, en éste viaje me sentía con 16 años, no tuve más que eso… de hecho todo el mundo me decía que no parecía de más edad que 20, tal vez porque mi alma se rejuveneció de experiencias.

A los que los juzgan con alevosía solo me queda decirles: ¿Atrasados quiénes? ¿Acaso alguien en mi Bogotá se ha tomado el tiempo para escuchar de mi boca la historia de los judíos desde Abraham hasta Hitler con pleno interés? ¿Acaso alguien en alguno de los parques de mi ciudad es lo suficientemente seguro cómo para estar casi a la media noche hablando con un desconocido arreglador de refrigeradores, y que además de todo se tome el trabajo de darme de su dinero para pagar mi taxi?  Me niego a creer lo que muchos piensan, que el cubano es amable sólo porque te mira con el signo pesos, me niego rotundamente a creer que sus actos de amabilidad son sólo porque quieren que te cases con ellos para sacarlos del país. Yo creo que lo hacen porque nos llevan años luz en una cosa tan sencilla que se llama: humanidad.

Llegué hastiada hasta el cansancio de los turistas quejambrosos por no tener shampoo en el hotel, o porque nos dieron pasta en un coctel de bienvenida. ¿Acaso son tan miopes para no ver la maravilla de gente con la que se toparon de frente? Si querían lujos debieron emigrar a París y hospedarse en un hotel en los Campos Elíseos. ¿Les cuesta tanto ver la belleza en las manos de un anciano armando un tabaco? ¿Acaso no sienten la tranquilidad que brinda una ciudad sin las monstruosas vallas publicitarias? ¿Acaso no pueden simplemente admirar una ciudad tan limpia como la Habana, viniendo de un desastre de basuras como el de la capital Colombiana? ¿Es que no pueden mirar la hermosura en la sonrisa de los niños al enseñarte cómo funciona la pizarra? ¿Es que siguen creyendo que niños con Tablet computer se llama progreso?

No todos por supuesto, hubo gentes de otros países maravillosas, costarricenses, brasileros, peruanos, que también lograron ir más allá de la pauperización de la diferencia. En estas personas pude encontrar la compichería para admirar antes de criticar. Con ellos nos admiramos de que con lo poco se puede hacer mucho, y espero haber construido lazos que nos permitan comunicarnos desde las diferentes esferas en las que vivimos.

Pese a lo pesado de maleta hoy después de toda una vida me siento más liviana.  Y me siento como en mi sueño revelador, envuelta en el azul con sal y en su olor a tabaco, me siento como la bailarina azul del Próximo circo.  Me concibo como mi amiga cubana muy acertadamente describió cuando me negué a contarle de lo que mis ojos vieron en su Cuba linda: “Se lo que hay detrás de tu silencio, a ti te duele Cuba,  porque Cuba tiene la magia de encantar dolorosamente,  Cuba tiene el ritmo de Benny con la nostalgia de la Loynaz y la locura de Carilda,  tu sientes un infantil dolor por Cuba que mi anciano dolor bien conoce…” Sí, mi amiga acertó perfectamente a lo que por mi corazón pasa; sí, Cuba me encanta dolorosamente, porque por más que quisiera estar al margen de cualquier postura política, no puede dejar de apabullarme el saber una tierra tan rica en cultura y educación pase tan duros momentos desde hace tanto tiempo. Me duele Cuba, porque siento el ocaso de una época en sus aires, porque el mundo se ha encargado de asfixiarla tanto que pareciera que la tela no resiste más.

Cuba necesita un cambio y todos lo sabemos, solamente espero que con esa misma fuerza con que los cubanos han demostrado al mundo su valía, puedan seguir siendo tan ellos donde quiera que los vientos geopolíticos los lleven. Sentí en el aire el ocaso de una época, pero sé muy bien que tras la oscuridad siempre sale el sol… y a todas éstas ¿quién soy yo para predecir que se muere o qué sigue? Dicen que la revolución se viene muriendo desde que empezó, llevan más de 50 años y sigue contando… tal vez los cubanos sorprendan de nuevo con su impresionante ingenio para darle soluciones viables a tan maravilloso país.

Salí de Cuba con dolor en el pecho y tristeza, creí que eran los rones de la noche anterior, al regresar a Bogotá creí que era la altura. Ahora que han pasado algunos días desde mi regreso, casi tantos como los de mi estancia en la Habana, el dolor sigue presente cuando los recuerdo, cuando les leo. Pese a lo cómoda que vivo en mi tierra, yo quisiera regresar y quédame tanto tiempo como fuera posible. No con poco miedo quiero inventarme un sueño que me permita regresar. No sé qué tan comprensible sea la fascinación que siento, pero pienso constantemente en la posibilidad de quedarme a vivir en aquellos ojos verdes que me miraron con tristeza y con dulzura, de quedarme a vivir en ese rostro esculpido en mármol, con piel de terciopelo.        

 

    

¿Por qué la educación no enseña a pensar?


Fotografía de Anton G. Bragaglia

Por
Giovanna Faccini
Especial para La Moviola
 

“No es indicio de salud estar bien ajustado en una sociedad enferma” Jiddu Krishnamurti

 
 
 
Desde el siglo XVIII y el gran hito de la revolución industrial comenzamos un viaje que solo tendrá retorno el día que seamos mayoría los desadaptados a un sistema que perpetua la desigualdad y obediencia a las grandes multinacionales. La génesis de la autodestrucción inició el día que las máquinas comenzaron a optimizar la producción; pero no solo la destrucción de nuestro planeta a causa de la explotación desmedida sino también la destrucción de las relaciones laborales pues aunque en la línea del tiempo ningún periodo se salva de la esclavitud y expoliación, es infame la forma como se seguían aprovechando los dueños de las fábricas pese a que ya existían derechos que nos daban un estatus de igualdad y que por ende  no tendrían por qué haber historias tan tristes como la documentada por Dickens en su texto Oliver Twist.

En el entramado industrial caracterizado por la jerarquización y burocratización, se necesitan fuerzas de trabajo heterónomo  más que se dejen manipular y ejercer en ellas un poder autocrático que no es difícil de asimilar pues desde las comunidades atávicas se ejerce el dogma que no da lugar al respeto, entendido éste como tomar en serio el pensamiento del otro ;  la democracia es maduración, superación y afirmación contra nuestra tendencia a regresar a la arcaico;  es más fácil que los demás piensen y actúen por nosotros pues así se evita – de manera inconsciente creo yo- la angustia que significa pensar por sí mismo, decidir por sí mismo  y reconocer el conflicto (Zuleta,1995). Es así como la maquinaria siniestra de la industria necesita reprimir el pensamiento pues no necesita gente autónoma apasionada por la búsqueda del sentido de la vida, necesita autómatas con trabajo calificado, con una habilidad que produzca resultados con el fin de  intervenir en las diferentes formas de trabajo productivo, en los diversos sectores económicos y satisfacer las demandas del mercado, en otras palabras preparar empleados del capital. De esta manera la eficacia de la educación reside en preparar obreros para el aparato burocrático sin importar las expectativas de quien realiza determinadas funciones y lo que es más importante, que renuncien a la iniciativa, creatividad y voluntad para así engranar de manera cómoda y resignada la cadena de despersonalización generalizada sin olvidar el miedo que debe reinar pues éste hace gente obediente y es ideal para el sistema y sus intereses. En su texto La (des)educación, Noam Chomsky –refiriéndose a Dewey-  dice que los trabajadores deberían ser “los dueños de su propio destino industrial” y no herramientas alquiladas por los empresarios, consideraba que era antinatural y amoral formar a los niños para que trabajen “sin apelar a la libertad ni a la inteligencia, sino en nombre del salario”. Ese salario en nuestras escuelas es la calificación, la educación es concebida para rendir cuentas sobre resultados sobre el saber y no para tener acceso ni apropiación de los procesos que conducen a ese saber, un saber que se edifica a través de la experiencia y la estructuración del pensamiento;  se impone un saber como dogma, no hay espacio para la duda, la contradicción, las preguntas,  la persona que no acepta la verdad a ciegas, se vuelve un problema en las labores escolares, es un revoltoso, un desadaptado; si se le da oportunidad de pensar al estudiante, se dificulta crear buenos funcionarios pues al preguntarse por el valor de su existencia, de la realización de su ser seguramente no tendrán como objetivo en la vida meterse en la caja de Balzac sino explorar el mundo, conocerse y conocer su relación con la otredad, oportunidad anulada si la vida se traduce en trabajar, trabajar y trabajar para otros. Es claro el planteamiento de Zuleta en la entrevista que le hace Hernán Suarez cuando dice que al sistema no le interesa que el individuo se realice sino que interiorice la humildad y la ignorancia frente a sí mismo, que solo le interese el éxito, la diferenciación y la promoción. La importancia de la educación pública radica entonces en hacernos creer que vivimos en una sociedad democrática donde hay movilidad social e igualdad de oportunidades pero la verdad es que prepara burócratas, reprime el pensamiento divergente y sin ella sería difícil para las clases dominantes ocultar la verdad hostil que encierran.

Si bien es cierto que la tendencia de la educación es la de adoptar necesidades del sistema, también lo es la posibilidad de ver la educación como un campo de combate (Zuleta, 1995).  Los maestros tienen un espacio importante  en la escuela pero deben ser conscientes de él; el progreso tecnológico no se traduce en excelencia, tenemos  mega colegios equipados con tecnología de punta y eso lo vemos como un signo  inequívoco de progreso cuando en realidad la educación fomentada en la técnica es la más opresora de todas (Zuleta, 2005), no queremos darnos cuenta que no es igual el progreso técnico al humano. El desarrollo es desarrollo humano global, es imperante la necesidad de reconstruir la idea de desarrollo y formación y enfocarlas en el hombre. La vía para ampliar la democracia dentro del sistema educativo es la educación filosófica, aquella que nos invita a pensar y no a memorizar, pensar por sí mismos, ponernos en el punto de vista del otro y llevar las verdades conquistadas hasta las últimas consecuencias como lo afirmaba Kant. Tenemos que renunciar a la mentalidad pasiva que recibe las verdades sin someterlas a una  propia elaboración, indagar por otras racionalidades y cotejarlas con las nuestras, de esta forma podemos ser libres de concluir que nos hemos equivocado; si se espera que el estudiante conteste tal cual se le dice, se  inhibe, se convierte en un ser que no puede pensar, solo tiene derecho a recordar lo que sabe y lo que sabe sin procesar el tiempo se encargará de borrar. La educación debe formar ciudadanos que incidan de forma comunitaria en el destino de la sociedad, la formación es la única manera de luchar por una sociedad mejor, es el arma que puede cambiar las exigencias del sistema, si desarrollamos nuestras potencialidades y las posibilidades que tenemos, el sistema  en el que vivimos se tornará absurdo y por ende invivible, el cambio lo hacemos la gran mayoría, el sistema se derriba desde la base de la pirámide social al igual que la construcción de una nueva humanidad.

En conclusión y en concordancia con Habermas  la tendencia moderna de la sociedad es hacia la racionalidad instrumental, esto es con arreglo a fines y los fines con arreglo al éxito que se traduce en la formación del ser desde el tener lo que aviva a las instituciones de la banca y las corporaciones adineradas a seguir con su maquinaria de horror, alquilando personas como fuerza de trabajo y mercantilizando la existencia. La única vía para cambiar éste panorama perverso es alentar desde las aulas el conocimiento del ser, sus aspiraciones, motivaciones, entrar en contradicción con las exigencias del sistema y vivir la democracia como un derecho del individuo, a diferir contra la mayoría, a ser distinto y a desarrollarse en la diferencia.

 

 

 

 

 

Referencias bibliográficas

 

Chomsky, N. ( 2007). La (des) educación. Editorial Crítica: Barcelona

Zuleta, E. (1995). Educación y democracia. Omegalfa: Biblioteca Virtual