Mary and Max (2009) Reseña


Por

Pablo Hernández Díaz

Especial para La Moviola

Estudiante Medios Audiovisuales

Enfasis de Cine



La industria del cine en el planeta está claramente dominada por los productos que, todos los días, Hollywood mete en nuestros hogares y nuestras salas de cine. Este no cambia cuando hablamos de cine animado. Casi todos los niños del planeta han conocido las aventuras de Woody y sus amigos, los líos de una fábrica que usa gritos como energía y las aventuras de un ogro y su amigo burro en la tierra de Muy, Muy Lejano. Pero muy pocos en Occidente han visto las poesías creadas por Hayao Miyazaki, los surrealistas escenarios de Švankmajer o las innovaciones creativas de Yuri Norstein.

Si miramos más allá de nuestras salas de cine, incluso mucho más allá de nuestras fronteras encontraremos obras cercanas a nosotros, paradójicamente. Es así que llegamos al largometraje animado Mary and Max, dirigido por el australiano Adam Elliot. Este director había hecho ya cuatro cortos animados: Uncle (1996), Cousin (1998), Brother (1999) y Harvie Krumpet (2003), teniendo como relación la simplicidad que se traduce en un minimalismo claro y una animación bastante pausada.

Realizada con la técnica usual de Elliot que es el stop motion, Mary and Max cuenta con una gran atención al detalle. Como sus cortometrajes pasados, está realizado en monocromático, tal vez para respetar su propia regla o tal vez para resaltar los temas de los cuales habla la película.

Su primer largometraje es Mary and Max, una pequeña gran película que trata los temas de la soledad y la amistad bajo unos esquemas diferentes a los que siempre vemos. Mary es una niña australiana que vive en los suburbios de Melbourne. Vive una vida miserable con su madre alcohólica y su padre que se encierra para concentrarse en su pasatiempo de disecar aves. Además de esta precaria situación en el hogar, Mary tiene que soportar burlas en el colegio ya que nació con una mancha café en su frente y nadie la quiere porque piensan que es algo raro o la molestan diciéndole que es estiércol de algún animal.

Lejos de allí, en Nueva York, vive un anciano judío llamado Max. Es un hombre con sobre peso y grandes dificultades para relacionarse con los demás. Con frecuencia va a un psicólogo, a quien le informa todo lo que ocurre en su día. Max vive con varias mascotas en un pequeño apartamento.

Mary, aburrida y con muchas dudas sobre la vida, decide tomar un directorio de Estados Unidos en la oficina de correos, mientras su madre roba algunas estampillas. Antes de salir corriendo del lugar, Mary arranca un pedazo del directorio de donde elige la dirección de Max, a quien le empieza a escribir. Por largo tiempo, esta pareja sin igual intercambia

pensamientos, opiniones y dudas a través de cartas que en ocasiones se demoran en llegar más de lo que les gustaría. Mientras su amistad avanza, Max empieza a tener ataques más graves de ansiedad, causados por algunas preguntas de Mary que son muy privadas o afectan a Max de manera profunda como el hecho de preguntarle por el amor cuando él mismo nunca ha experimentado que es el amor en realidad.

Es interesante los dos personajes empiezan a crecer gracias a su amistad. Aunque nunca nos damos cuenta, la amistad es una relación de amor común en la que una persona toma algo de la otra y viceversa. Así como Mary empieza a ser un poco más segura a raíz de sus conversaciones y reflexiones con Max, este empieza a razonar sobre su modo de vida y sus costumbres. Ella ayuda que la obesidad de Max empeore mandándole diferentes tipos de dulces pero esto, en vez de hacerle daño a Max, lo ayuda a que mejore sus habilidades con la gente.

Pero llega el día en el que su correspondencia termina por culpa de una pregunta de Mary sobre el amor. Mientras Max es tratado por ansiedad por médicos, Mary se preocupa y guarda esperanzas de volverle a hablar pero como la vida sigue, crece y se casa con un vecino que siempre le gustó. Eventualmente, Max vuelve a tener correspondencia con Mary, explicándole que sufre del síndrome de Asperger, que causa sus dificultades para relacionarse con la gente. Mary, alegre por el regreso de Max a su vida, decide investigar en la universidad este tipo de desordenes mentales, después de heredar de su padre una gran cantidad de dinero. Max, mientras tanto, gana la lotería y consigue arias de las cosas que quería en la vida excepto un amigo de verdad. Mary hace su tesis basándose en Max, la cual decide publicar. Una copia es enviada a Max para que sea el primero en tenerla pero este tiene otro colapso, creyendo que Mary solo quería aprovecharse de él. Max, una vez más, termina la amistad con Mary, quien decide cancelar la publicación de su libro. En una gran depresión, a Mary la deja su esposo por un granjero neozelandés. Ella decide suicidarse pero la salva su vecino que sufre de agorafobia. Mary se da cuenta de que Max ha enviado un paquete de juguetes para disculparse con ella.

Aunque Mary viaja a New York para conocer a Max en persona, llega momentos después de la muerte de este. Pero ella no se entristece ya que se fija como Max había laminado todas sus cartas y las había pegado en el techo de su casa.

¿Acaso no nos vemos a nosotros mismo en ese pequeño mundo que Mary y Max crearon a través de su amistad? Todos necesitamos de alguien que nos explique cómo funciona el mundo y es esto lo que Mary busca de Max. Su madre es una alcohólica empedernida que no hace nada aparte de robar y su padre nunca le ha dedicado tiempo. Era apenas natural que Mary buscara a alguien más, siendo una niña. Y aunque Max nunca la buscó, Mary es justo lo que necesitaba para salir un poco de la burbuja que creó en su vida. Todos necesitamos que nos pongan atención, ser importantes para alguien y este es el punto central de la relación que Max tiene con Mary y viceversa. Son dos seres solitarios, como los

hay millones en este mundo, que viven sus vidas sin que se les note pero esta niña y este señor consiguieron que los escucharan y fue la casualidad de la vida las que los unió.

Mary y Max no siguen la misma religión, no provienen de la misma cultura, difieren en sus edades pero tienen un aspecto clave en común que es lo apartados que están de la vida. Max es un hombre que tuvo la oportunidad pero decidió seguir solo pero Mary es la niña que todos podemos ser: sola, temerosa de su entorno, que se siente denigrada por sus padres y que cree que nadie más sino la televisión puede entender lo que le gusta. Los llamados Noblets, dibujos animados adorados por Mary y Max, son el ejemplo de lo que a ellos y a nosotros nos gustaría ser y tener. En otras palabras, los Noblets simbolizan ese enorme grupo de amigos que ambos personajes les gustaría tener, con varias personalidades y apariencias, buenos amigos que a pesar de sus diferencias se unen y se ayudan. Como Mary y Max no tienen esto en su vida, es apenas lógico que lo busquen en desconocidos.

Ya desarrollada su relación, ellos empiezan a mostrar más y más de sus personalidades. Así como Mary se inquieta por el concepto del amor, Max cae en cuenta de sus ataques de ansiedad. Ambos, como se revela más tarde, sufren de depresión y es en ese punto en el que los que conocemos el concepto empezamos a comprender a los dos personajes y los que no saben mucho de la depresión empiezan a entender cómo funciona. Fallar en su carrera, como esposa, como hija y, peor aún, como amiga, son cosas que van minando el espíritu de Mary, siempre tan frágil. Es así que llega al punto de considerar al suicidio. Max seguramente también lo consideró, pero como nunca estuvo realmente expuesto a la gente, no se acercó al suicidio. La depresión de Max reside en no poder acercarse al mundo de manera regular. Como sufre del síndrome de Asperger, no puede acercarse a la gente sin sentir una presión ridícula que termina por sumirlo en una tristeza absoluta: ¿qué mejor prueba que su sueño más grande sea tener un amigo de verdad?

Aparte de sus temas sensibles a la piel y el cerebro de cualquier espectador pendiente, Mary and Max tiene una realización prodigiosa ya que aunque simplifica el mundo que vivimos, no deja de mostrar ciertos detalles de la vida que son importantes para los personajes, por lo tanto para nosotros. El amor de Max por el chocolate o el de Mary por la leche condensada hacen parte de esas pequeñas cosas que conforman nuestra vida y que son importantes para nosotros. Puede que a nadie le interese que color nos guste o que silla preferimos pero son estos gustos “sin importancia” que hacen la diferencia. Adam Elliot loga hacer un film animado en el que los detalles tienen la misma importancia que la que tienen en la realidad.

Cada uno de los personajes está perfectamente escrito y tiene una razón para existir. El vecino agorafobico de Mary es el ejemplo perfecto de superación pero necesitamos que el vecino esté encerrado en su casa casi hasta el final para que le transmita este poder a Mary y ella se decida a conocer por fin a su mejor amigo. Lo mismo pasa con la vecina de Max: es la única persona que es buena con él por naturaleza y por esto recibe su recompensa en forma de montones de dinero por la lotería.

TIEMPO, IMAGEN Y SIMBOLOS EN CENIZAS Y NIEVE




Por

Marley Cruz Fajardo

Juliana Galindo

Especial para La Moviola

“El mal de las cosas informes es un mal demasiado grande para ser dicho;

Añoro crearlas de nuevo y sentarme lejos en una verde loma,

Con la tierra y el cielo y el agua, vueltos a hacer, como un cofrecillo de oro

Para mis sueños de tu imagen que hace brotar una rosa en el fondo de mi corazón”

William B.Yeats

En la película cenizas y nieve, del director Gregory Colbert, abundan elementos radicalmente distanciados de la estética cinematográfica contemporánea. Como propuesta audiovisual es franqueada por una “espiritualidad animal” que ambiciona abarcarlo todo, sin reparos argumentativos o contradicciones simbólicas. En ella está la música y el movimiento, el tiempo y el símbolo, conjugados para construir una interesante obra maestra.

Fotógrafo y cineasta, el canadiense Gregory Colbert se caracteriza por su interés en lo social; dedicó diez años de su vida a viajar por países como India, Birmania, Srilank, Egipto, Dominica, Etiopia y Kenia. Se involucró con sus culturas, retrató animales y personas, desarrolló un agudo sentido de la estética nativa, que se percibe en cada fotograma de su trabajo. Su película es una síntesis de lo que comprendió y aprendió en aquellos viajes. Armado de un exquisito lenguaje poético, recreó en “cenizas y nieve” un espacio sin distanciamientos metafísicos entre el hombre y el animal. Además, enriquecido por la cosmogonía oriental, construyó una estética atemporal, armado tan solo de su cámara, de su poesía y de su poderoso instinto surrealista.

Con los viajes fotográficos de Colbert rememoramos “los inmortales” de Borges, por su búsqueda de una realidad superior a nuestra comprensión atenazada por la mortalidad. En él es poderoso el descubrimiento de nuevas experiencias sensitivas a partir de una estética—desde nuestra perspectiva— poderosamente atemporal. A pesar de la disparidad, en los dos personajes existen importantes semejanzas; la estética de la ciudad y su emblemática irracionalidad, el desierto en donde las horas parecen colapsar envejecidas y sepultadas por la arena—símbolo ya universalizado del trascurrir de los segundos— y la notable despreocupación por la existencia misma. Gregory a su modo también encuentra la ciudad de los inmortales (oriente mismo) en donde hay ríos que otorgan la muerte o la vida eterna, en donde el tiempo se extiende o se contrae con el sentir y el movimiento de la sonoridad, todo enmarcado dentro de una mecánica que escapa a nuestros tradicionales modelos de comprensión. Abunda en la película el tiempo identificado con la arena, con el polvo, con la piel y el agua, símbolos desde Heráclito del trascurrir y la levedad.

Fiel a su idea de hacer algo descontaminado y transparente a la hora de la elaboración, no digitaliza ni hace ningún tipo de montaje con las escenas aquí vistas. Utiliza dos cámaras fijas y una de película; juega con planos generales para darnos una importante sensación de infinidad, y el plano medio, primeros planos y primerísimos planos que dan intimidad y enfoque. Utiliza todas las formas de angulación, siendo más recurrentes las frontales, picados y contrapicados.

Sus movimientos de cámara son en traveling, paneos y cerrados. El manejo de tonos sepia es constante, y enriquece la sensación de recuerdo, atemporalidad y añoranza. Utiliza la luz natural siendo practicante de su concepción fidedigna de la imagen. Da realce a las texturas asemejando la corporeidad humana y animal. Además, conserva el vestuario tradicional de cada una de las culturas de los países inmersos en el film.

El ritmo es lento, constante, introspectivo, y nos canaliza por caminos íntimos y reflexivos. Está pensado para que el espectador se involucre, piense y analice el significado de cada símbolo o detalle. Usando música de ambientación, con armonías muy suaves, genera sensaciones de tranquilidad y paz; aunque es necesario destacar el cambio abrupto en el minuto 52:00 por su volatilidad, su sentido diferente, rico en la energía, la vitalidad y el juego de imágenes.

La narrativa literaria, si bien enfocada en una transversalidad sentimental, suscita una reflexión acerca de cómo vivimos y donde estamos respecto al tiempo. Nos coloca en un plano de reconocimiento, en donde estamos ataviados de nuestra longevidad y nuestra fragilidad, ocupando el modesto lugar que poseemos como criaturas “racionales” y mortales dentro del universo.

Para descifrar su película es importante hacer una pregunta. ¿Todos los seres humanos compartimos la misma percepción del tiempo? algunos catalogaríamos la respuesta como afirmativa prematuramente. Pero quien haya profundizado en las relaciones y distancias que existen—incluso localmente—entre la ciudad y el campo sabrá que nuestra visión “globalizada” del tiempo tiene mucho de prejuicio. El tiempo, nuestra visión lineal y apresurada de la modernidad, es una falacia mecánica enriquecida por la tecnología. La modernidad occidental posee una versión apresurada del presente, tan asfixiada cronométricamente que todo lo que consideramos estético o importante ha sido llevado a lo insustancial e insípido en ella.

¿Existe una estética por fuera de nuestra visión de la temporalidad? “La prisa y el deseo han llevado al colapso de los sentidos” hay una queja seudoromántica en la tradición europea, en representantes modernos como Houellebecq, respecto a lo que comprendemos hoy como bello o importante. En la prisa se ha diluido la belleza. En cambio oriente budista e hinduista, alejados de nuestra demencia, poseen una comprensión diferente que creemos es la pieza clave a la hora de juzgar y comprender el trabajo de Colbert.

¿Que aprendió exactamente durante sus viajes? A los hindúes les ha encantado disolver la individualidad en plazos inmensurables, casi atemporales, cuestión que en la práctica ayuda a su desapego teórico del deseo. Lo mismo sucede con las diferentes variantes de hinduismo, en donde los ciclos, las reencarnaciones de buda enmarcan visiones del tiempo que no tienen nada en común con nosotros. Pero, ¿Qué tan diferente es el tiempo entre nosotros y Oriente? La argentina Alicia Jurado nos responde haciendo una magnifica conversión del tiempo budista en cifras que para nosotros parecerán irracionales y desmesuradas “Días, noches y años integran la vida de Brahma, pero cada día es un kalpa que equivale a 4.320.000.000 de años humanos. Cada kalpa comprende mil grandes períodos cósmicos, cada uno de los cuales se divide en cuatro yugas, llamadas Krita yuga o Edad de Oro, Trêta yuga o Edad de Plata, Dvâpara yuga o Edad de Bronce y Kali yuga o Edad de Hierro”. La primera dura 4, 000 años divinos, es decir 1.440.000 años humanos (ya que un año divino es igual a 360 años humanos); la segunda dura 3.000 años divinos, es decir 1.080.000 años humanos; la tercera dura 2.000 años divinos, es decir 720.000 años humanos, y la cuarta, 1.000 años divinos, es decir 360.000 años humanos. Esta compleja y virtualmente ilimitada cronología fue inventada entre la época del Rig Veda y la del Mahabharata. Un pasaje de esta epopeya pone una larga exposición del sistema en boca del mono Hanuman, famoso como guerrero, mago y gramático”

Comprendido esto, ¿donde colocar la prisa, la modernidad lineal, y nuestra estética narrativa en la inmensidad cíclica del oriente? Nuestra infantil historia de dos mil años palidece ante la desmesurada sensación de insignificancia. ¿Como rearmar la diluida y breve individualidad en la inmensidad del infinito cíclico oriental? ¿Como plantear una representación audiovisual de una comprensión del tiempo tan ajena a nosotros? ¿Como mostrarnos esa visión del tiempo sin aturdirnos con números y palabras extrañas? A nuestro parecer, la experiencia atemporal de “cenizas y nieve” es la respuesta.

Nuestra mirada occidentalizada puede confundirnos; nuestra visión del detalle y de la universalidad es demasiado pequeña y reducida junto a esta construcción cosmogónica oriental. Colbert otorga la espiritualidad al paisaje que permite una atemporalidad no numérica, no teórica, sólo sensitiva, dentro de nuestra lógica, surrealista, pero comprendida como una interacción del individuo con su entorno. Tal como Agustín Berque lo evidencia en sus investigaciones sobre la mirada del paisaje en oriente.

Por eso, concluimos que la intención de Colbert es presentarnos a nosotros, los apresurados e infantiles occidentales, la basta, cíclica e infinita atemporalidad de oriente.

Quisimos ahondar un poco en la narrativa que tiene la imagen en la película, y para ello la dividimos secuencialmente. Decidimos abordar sólo las que a nuestro parecer tienen un gran valor simbólico que reúne los elementos desde diferentes planos.

La primera secuencia remite al inicio de la película. Su característica esencial es profunda sensación de adensamiento del tiempo, de amplitud e infinidad en el espacio. El ir con una angulación frontal y movimiento de cámara en traveling en un plano general, reúne en una misma imagen varias sensaciones llenas de símbolos, que transportan y enfocan el sentido de la atemporalidad.

El primer elemento que se evidencia son los personajes; dos monjes, uno de los cuales es un niño recostado en un anciano sobre una canoa que los conduce a través de unos elefantes semi sumergidos en el rio. El niño, la imagen de la infancia, simboliza en diversas tradiciones universales la vida que germina. El anciano simboliza a su vez la vida misma con el peso del tiempo y la experiencia. El primero, recostado sobre el segundo, simboliza la sucesión del conocimiento. Ambos, monjes budistas dedicados al cultivo del espíritu a través del estudio de la naturaleza del infinito, practican una doctrina que descree del materialismo y otorgan el valor huérfano de su cotidianidad a la relación innata con su lógica de la anulación.

Haremos una enumeración superficial de los símbolo acorde a estas dos tradiciones; La canoa: símbolo del tiempo—o en la tradición indoeuropea, símbolo del paso entre la mortalidad y la inmortalidad— la vida que nos lleva de un lugar a otro hasta que se detiene. El agua simbolizando la vida, donde todo emana, purificación y regeneración. Los elefantes para la tradición Hindú son símbolo de liderazgo; sus ojos pequeños poco les permiten ver, pero sus orejas inmensas les permiten escuchar, cualidades asociadas con la sabiduría del hombre que no se perturba y permanece paz interior. El hecho de que los elefantes estén semi sumergidos en el agua nos hace pensar en el retorno, en la regeneración o el ritual de cambio y metafísico de la limpieza. Uno de los elefantes tiene colmillos, el otro no; dos colmillos significan lo bueno y lo malo, la realidad y la fantasía. La ciencia y el arte, leeríamos también.

Esta secuencia aparece también al final del film, pero en cada una nos dice cosas distintas. Los símbolos van y vienen, de manera cíclica; los monjes, los elefantes, el río, la canoa, en esta la concepción de la imagen nos marca el final del viaje.

El guion que aparece como una voz en off describe poéticamente como cada segundo, cada minuto, cada pensamiento y acción nos definen, nos hacen ser lo que somos; el eterno retorno de Nietzsche reinterpretado, que a su vez tuvo origen en la filosofía budista. Es universal la caracterización de la voz en off como símbolo de la conciencia en el cine. En ella, quizás es válido asumir que está en contacto con nosotros, y es capaz de persuadirnos. La voz en off está muy ligada al guión narrativo; él habla de las cartas, de lo que sabe y lo hace ser; trae del olvido su relación con el entorno en que vivió, tal vez con la naturaleza misma, o esa energía primordial que nace de la tierra; pretende rescatar y volver a entablar una relación que parece difusa en medio del argumento.

La música suave, la sonidos de la naturaleza combinados con sonidos creados digitalmente, que abren nuestra mente, vibraciones que perturban y relajan, que nos llevan a viajar durante la película. La vida detenida para vivirla en cada plano, en cada segundo que pasa, en cada grano de arena que se diluye en la inmensidad del desierto.

La segunda secuencia conserva la duración de la música. Utiliza planos generales pero la angulación cambia; a veces es frontal, otras en picado o contrapicado, el movimiento de cámara permanece estático.

Para la cámara los personajes ya no son los mismos. Aparece un hombre y una mujer que se encuentran, establecen una relación, ambos están vestidos de la misma forma asemejándose al animal. Solo se distingue de otro por su sexo pero conserva el mismo color y piel. A través de una danza zoomorfa se comunican entre sí para dar alusión al animal que representan. Pensamos que el hecho de que sea una figura femenina y otra masculina sumergidos en el agua, hace alusión al origen de la creación del universo, ese bello Big Bang que sin embargo, no es muy válido a la hora de juzgar tradiciones orientales.

El hombre sale del agua; nace. En este momento cambian los personajes y su edad, ahora son niños que se encuentran en la superficie del rio, junto a los elefantes, juegan, interactúan, se comunican. El ojo del elefante que permanece abierto mientras duermen, cuidando siempre, simbólicamente transmitiendo seguridad y paz.

En la tercera secuencia nos ubican en un templo Budista, con planos generales y medios, angulaciones frontales y laterales, movimientos de cámara estáticos que nos dan la impresión de quietud y de majestuosidad. Aparecen elementos como los Tótems, que según la tradición precolombina de Norteamérica se revelan como una visión, en este caso, un animal escogido como protector. Los budistas consideran a los elefantes albinos como reencarnaciones de Buda; por esta razón son tratados con honores. A través de estos los adolescentes de la cultura entran en posesión de su alma animal.

Aparece el águila, animal identificado en diferentes tradiciones como la protección, la sabiduría y la riqueza. Se dice que si un hindú ora y un águila se posa cerca de él es porque sus plegarias han sido escuchadas. Así que su paso por encima del templo cuando los monjes jóvenes se encuentran sentados en las escaleras con los ojos cerrados—como si meditaran— simboliza el envío del mensaje sagrado que regresa con visiones para el hombre; los hindús lo llaman budhi: intelecto. También para los egipcios el águila es el triunfo del espíritu sobre la materialidad inerte. Y la caracola el anuncio de glorificación de lo sagrado.

El libro simboliza la sabiduría, el universo, este siempre permanece abierto lo que quiere decir que se compara con el corazón siempre ofreciendo sus pensamientos y sentimientos mientras que si estuviese cerrado querría decir que los oculta.

Para la cuarta secuencia se utilizan todos los planos, medios, generales, primeros y primerísimos planos. Angulaciones frontales y movimientos de cámara estáticos. Elementos como las plumas ubicadas a lo largo de la canoa, en la tradición utilizadas para transportar un mensaje, el mensaje de la vida. Una mujer negra, envuelta en ropajes blancos que establece una comunicación con nosotros, los espectadores, al mirarnos, al involucrarnos con ella, tal vez este marcando un símbolo de sensualidad y maternidad, una formula de guía en medio de la brumosa atemporalidad, inicio y conexión con el universo. Aparece con una esfera, símbolo de la perfección, su forma como la del mundo, como la pureza.

Esto nos lleva a la secuencia donde la música es más fuerte y dinámica, la danza es una relación de comunicación instintiva de la mujer con los animales. Los planos pasan a mayor velocidad, las imágenes se sobreponen; la relación entre madre, niño y hiena, entre la tranquilidad en que se encuentran la anciana se contrapone con la danza de la mujer. Distancias hormonales y biológicas entre la comprensión de la vida a sus diferentes edades. El baile, el juego y la pasividad, la tranquilidad del resto de personajes humanos. ¿Que es la danza sin pasos? El movimiento mismo de la vida, con su estética y su belleza. Los animales juegan con estos ritmos y marcan los pasos, que el hombre ha olvidado, pero que debe recordar.

Es recurrente el momento del secreto, hay secreto entre las mujeres indias y entre la anciana africana y el niño. El secreto de la naturaleza y el silencio. Resulta urgente la concentración para poder escucharlo y entenderlo.

Al terminar la película vemos la repetición de ciertas escenografías, volvemos a ver al hombre bailando con un mamífero acuático, esta vez es una ballena. El hombre en el trascurso de la película baila con un manatí, con un elefante, para terminar el ciclo con una mujer. La danza que es un elemento fundamental entre los personajes y el desarrollo de la historia, “es la danza que no tiene pasos” la comunicación con la mecánica del mudo, la mecánica animal, la estética universal olvidada por los hombres.

Indiscutible, fuerte y evidente es la influencia del surrealismo. El impacto de la imagen ayuda a que el espectador salga del lenguaje lineal, y permite que la imagen cobre su protagonismo narrativo.

En términos generales la película es bella, la fotografía es impresionante, la narrativa de la imagen nos da posibilidades imaginativas, y aunque el ritmo lento puede tornarse pesado para el espectador novato en esta clase de cine, no deja de ser una experiencia introspectiva que nos lleva a emociones bastantes placenteras.

Ciclo Imago y Keres

MY WINNIPEG (2007 Canadá)
Lunes 28 de marzo
12m
Auditorio Jaime Michelsen
ENTRADA LIBRE



Sinopsis
La página web de My Winnipeg describe esta onírica película de Guy Maddin sobre su ciudad natal como una "docu-fantasia". Esta etiqueta se ajusta al dedillo a la recreación, mediante imágenes de archivo y una narración fantasiosa, de la vida y la historia de uno de los lugares más fríos de Canadá, en el que unos caballos ahogados en la nieve se han convertido en el punto recurrente de paseantes. Con un imaginario fascinante y un sentido del humor irónico (especialmente en este film), Guy Maddin se ha ganado un sitio privilegiado entre los cineastas de culto. My Winnipeg supone la enésima confirmación de un genio.

Ficha Técnica
Dirección: Guy Maddin
Guión: Guy Maddin
Título Original: My Winnipeg
Año: 2007
Género: Drama
Origen: Canadá
Duración: 80 minutos.
Distribuidora: 791 Cine


El Director (Guy Maddin)
Nacido en la ciudad de Winnipeg (ciudad en la que trascurre The saddest music in the world y a la que también ha dedicado un extraño documental surrealista, My Winnipeg), su educación cinematográfica se inició y consolidó al margen de cualquier escuela, rodando breves piezas con amigos los fines de semana.
Su primera película, The dead father, es un cortometraje de 26 minutos realizado en 1986 con una cámara Bolex de 16mm. Pese a ser un trabajo primerizo muestra ya algunas de las constantes de su cine: ironía y humor tamizando una historia trágica, mezcolanza de géneros y experimentación formal.
Dos años después llegaría su primer largometraje, Tales from the Gimli Hospital, rodada con un presupuesto de tan sólo 20000 dólares y que alcanzó cierta notoriedad al ser rechazada por el Festival de Toronto. Narra el desarrollo de una epidemia en el pueblo de Gimli a principios del siglo XX y en ella se pueden encontrar referencias y homenajes que van desde las vanguardias francesas al expresionismo alemán pasando por directores tótem de la época muda como Fritz Lang o David Wark Griffith.
Posteriormente, Maddin ha rodado más de 30 películas entre cortometrajes y largometrajes, pasando poco a poco del más oscuro underground al estreno y celebración de sus películas en algunos de los más importantes festivales de cine del mundo.

Filmografía
Invisíveis, Os (2008)
Death of the Reel (2008)
My Winnipeg (2007)
Odin’s Shield Maiden (2007)
Nude Caboose (2006)
Brand Upon the Brain! (2006)
My Dad Is 100 Years Old (2005)
Sombra dolorosa (2004)
A Trip to the Orphanage (2004)
The Saddest Music in the World (2003)
Cowards Bend the Knee (2003)
Fancy, Fancy Being Rich (2002)
Dracula: Pages from a Virgin’s Diary (2002)
Fleshpots of Antiquity (2000)
The Heart of the World (2000)
Hospital Fragments (1999)
The Cock Crew (1999)
The Hoyden (1998)
Maldoror: Tygers (1998)
Twilight of the Ice Nymphs (1997)
Imperial Orgies (1996)
The Hands of Ida (1995)
Odilon Redon or The Eye Like a Strange Balloon Mounts Towards Infinity (1995)
Sissy Boy Slap Party (1995)
Sea Beggars (1994)
The Pomps of Satan (1993)
Careful (1992)
Indigo High-Hatters (1991)
Archangel (1990)
Tyro (1990)
BBB (1989)
Mauve Decade (1989)
Tales from the Gimli Hospital (1988)
The Dead Father (1985)
Ilustraciòn de Mark Ryden
NUMERO 62
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Marzo 14 a Abril 4
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2 0 1 1

Brian Michel Bendis a Blanco y Negro: Noir puro en el noveno arte


Por
Camilo Andrés Martínez Garzón
Especial para La Moviola
Estudiante de Comunicación Social




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*El presente escrito es realizado con base a los tomos recopilatorios publicados por la editorial Planeta DeAgostini
Durante la década pasada, Michael Brian Bendis fue el creativo clave en Marvel comics. Cuando muchos señalan a Joe Quesada, ex editor en jefe, como el artífice de 10 años de historia, otros mirarán hacia el hombre que estructuró la continuidad: Bendis. No se puede negar que su omnipresencia en los títulos de The Avengers y su trabajo en los eventos (miniseries altamente promocionadas que contienen, generalmente, la mayoría de personajes de la editorial), lo transformaron en el líder creativo y nuevo dios para la tierra 616 (universo en que tiene lugar la línea temporal principal). El escritor logró gran fama al encargarse, junto a Mark Millar, de lanzar la línea Ultimate de Marvel comics, principalmente por su trabajo a cargo de Ultimate Spider-Man. Nuevos títulos fueron sumándose a su bibliografía, alejándolo un poco de su trabajo original: las historias de crimen. En campo donde se encuentra su mejor faceta, y nada más apropiado que devolvernos a descubrir sus obras olvidadas, aquellas que los súper héroes se encargaron de ocultar.
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Greg Rucka, reconocido escritor de historias de crimen, tanto en comics, donde por su Whiteout recibió un premio Eisner (El Oscar del noveno arte) en el 98, como en literatura, con su serie de novelas sobre guardaespaldas llamadas Atticus Kodiak, recuerda una curiosa anécdota sobre Bendis: En algún San Diego Comic Con, Rucka, junto a Ed Brubaker, Brian Azzarello y Bendis (exponentes del genero detectivesco de las viñetas) posaron como criminales para una sesión de fotos. Todos cumplieron su papel menos Michael, el calvo escritor no dejaba de sonreír. De esa forma describe Rucka el trabajo de Bendis, una sonrisa que manipula, que oculta tramas, baña sus historias en blanco y negro, un laberinto digno de jardines reales, que pese a su estructura y hermosura, siguen poseyendo el objetivo primario: Atrapar.
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Bendis logra notoriedad con su serie de historias sobre crimen conocidas, en la actualidad, como Jinx World. Publicadas originalmente por Caliber Press, sus derechos fueron comprados por Image Comics. Los relatos que constituyen Jinx World son cuatro: Torso, Fire, AKA Goldfish y Jinx. Cada uno es un escalón más para conformar el definitivo e inconfundible estilo de Bendis. Lo primero a ser señalado, como primera impresión, es el estilo grafico de los comics que conforman Jinx World, completamente a blanco y negro, sin darse el lujo de una escala de grises, el escritor crea un entorno de opuestos. La oscuridad y sombra siempre serán reinantes, tragándose los paneles y globos, la violencia y los diálogos, las expresiones y las inexpresiones. Un elemento que se destaca mejor en otros comic noir como Sin City de Frank Miller, en el cual el uso del negativo se impone como un nuevo estilo y no solo un agregado a algo pre establecido. Hay que aceptar que Bendis innova al fusionar todos los elementos como un único carril narrativo visual, todo un rollo de cine expuesto pieza por pieza, en una dinámica única, intensa, rápida y a la vez lenta. Ya lo señalaría Matt Wagnes, al decir que las historias de Bendis no están influenciadas por el estilo cinematográfico, son ellas quienes usan esa forma narrativa, la hacen su siervo y lo llevan por caminos que solo la tinta puede plasmar.
El orden de las viñetas varía de formas poco vistas, que en ocasiones se salen de las manos, muy notorios en Torso, simplemente una exageración que, en momentos, afecta la narrativa. Una innovación que no se pone de acuerdo: algunos momentos hecha con regla en mano, en otros, una distorsión innecesaria e incongruente. Este tipo de maquetación se vio, en su tiempo, como el futuro de los comics; del cual Nightly News de Jonathan Hickman es digno representante, un diseño que, a pesar de ser “una predicción del estilo grafico de las viñetas”, hoy en día ha sido olvidado y no da muestras de resurgir.
Y como olvidar el rescate más destacable visualmente: Las onomatopeyas, aquel ámbito tan característico de los comics, pero a la vez, en la actualidad, invisible. Se transforman en parte del arte, en guía, en pieza esencial, fuerza dramática. No hay Jinx World sin grandes letras y expresiones de ruido llenando las páginas. Si existe un elemento firma de esta etapa, será el uso de fondos y ambientes reales, como de modelos reales para los personajes. Claramente, el escritor, al encargarse a su vez del dibujo, encuentra un modo fácil de cumplir con ambas labores, pero juega en su contra: los personajes son difícilmente diferenciables. Aun así, cumplen con dar gran exactitud a las expresiones, dando fuerza a lo crudo y real de la narración, ámbito en el cual, los fondos no dudan en sumarse.
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Lo inmutable en Bendis serán sus diálogos. Extensos y fluidos, sin arreglos literarios para ilusionar a los lectores, al contrario, son cercanos al mundo de las calles, al variado cotidiano, con un fin específico para cada expresión y referencia. Un aspecto que se conserva y mantiene calidad en sus trabajos actuales. Las verdaderas dinámicas entre personajes se encontrarán en las palabras que pronuncian (mudos en el papel), pues destacarán más que sus acciones frente al entorno o situación. Siempre se recordará con mayor importancia un apunte, historia o charla, que el desenlace de la historia. Y no es por menospreciar los finales, que destacan por fusionar todo el estilo del Jinx World: el negro reinante, el orden de las viñetas, las onomatopeyas, el tono y los diálogos justos para cerrar cada relato.
Cada comic merece ser tomado por separado, pues no son partes que dependan el uno del otro, pero juntos forman un estilo que construyó a Bendis hace más de una década:
Torso fue publicada entre finales del 98 e inicios de 1999, con un total de seis números. Para iniciar, hay que aclarar que, Torso, historia que Mark Andreyko ayuda a escribir, es distinta a sus compañeras. Es una lección de historia criminalística; basada en hechos reales y producto de una larga investigación en Cleveland, ciudad que es usada por Bendis varias veces como hogar de sus relatos. La historia sigue la larga e infructuosa investigación que buscó atrapar al “asesino del Torso” que aterrorizó a la población de la época. Es en este comic, donde encontramos el mejor uso del característico orden de viñetas (hay que revisar la magistral escena de interrogatorios: un rostro, un globo, una seña) y por supuesto, de los extensos diálogos que se apoderan de pagina tras pagina, un solo plano inmovible que espera paciente a las letras que no terminan de fluir.
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El inicio y final de cada capítulo es una distorsión que se aclara y empeora (respectivamente), transformando la percepción del lector, gritando que esta es su realidad ahora, que cada página es más mundo que el lugar donde se encuentra. El negro es dominante sobre el blanco, en muchos momentos inunda páginas enteras, ciegas y sordas, y en algún punto, deja ver sólo un hecho o un dialogo enterrado; un recurso narrativo que hace contener el aliento ante el siguiente giro argumental. Pero, así como exalta aspectos, también suaviza otros: el gore. Los cadáveres pierden su fuerza visual.
El suspenso y el misterio se comen el desarrollo del personaje principal: Elliot Ness, quien pierde profundidad, y fácilmente puede ser remplazado por mas estereotipos de “El tipo bueno” en el género. Aun así, Torso es compleja y supera los problemas de desarrollo de su protagonista, destacando por sus fuentes, clave para el tono realista: la biblioteca pública, el diario The Cleveland Plain Dealer y la hemeroteca da la universidad de Cleveland (quienes aportan diagramas de tatuado en el primer cuerpo encontrado, esquemas de la policía, fotos y paisajes de la época). Por tanto, unir la investigación y el tono de Bendis da como resultado lo que el mismo Todd McFarlane, creador de Spawn y presidente de Image Comics, considera “literalmente, uno de los mejores comics que he leído en décadas”.
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Fire, una historia de espías. Y traición. Los sucesos se ubican en el mandado de Ronald Reagan, cuya frase “No te fíes de la CIA”, citada originalmente en Veil de Bob Woos, introduce el primer número y ubica el antagonista. Las viñetas nos introducen al mundo de los “agentes desechables”. La historia de espías recibe influencias de la literatura: “Crossfire” de Jim Morrs, “El espía que surgió del frio”, “la casa Rusia”, “Calderero, sastre, soldado, espía”, “The nightmanager” de John le Carré y “Camelot” de T.H. White.
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Es una historia corta en comparación a las otras publicaciones del Jinx World, pero introduce nuevos elementos, como extensos monólogos, que tienden a perderse entre una y otra caja de texto, tan abundantes, que no dejan espacio a las páginas llenas de negro vistas en Torso. Toda una pena, pues los giros y sorpresas de una historia de espionaje merecen (con mucha razón) el mismo tratamiento, con recursos de organización mucho más atrevidos de los que usó Bendis en esta obra.
Bendis usa Fire para aventurarse en un terreno característico del género pulp: la Femme Fatale. Ella se llama DD, y su desempeño en la cama es el único evento que puede silenciar los globos y cajas de dialogo. Sus acciones en el mundo de las sabanas reinadas por la lujuria realiza un milagro: trae de nuevo las páginas llenas de negro, de oscuridad, desorden.
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AKA Goldfish aterriza a Bendis en el terreno del crimen organizado y lo callejero, dándole cabida al tema del pasado como objeto argumental. “Los viejos tiempos siempre vuelven para morderte el culo”. El argumento del comic gira en torno a una vieja pareja separada por la traición, al mejor estilo pulp: David Gold (AKA Goldfish) vs Lauren Bacall; esta ultima cumple el papel de Femme Fatale, sin antes sumarle su faceta como líder de la mafia, un personaje realmente odiable, y no porque esté mal desarrollada, todo lo contrario, Bendis pone ante ti un antagonista que desprecias con cada acción y palabra, pero terminas por no olvidarla. El protagonista y los personajes son típicos estereotipos de la novela negra, pero sus detalles y diálogos, fácilmente pueden convertirlos en los padres del género.
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AKA Goldfish cumple un papel importante al establecer un elemento primordial para cualquier universo de novela negra: Aquel bar de perdición en que todos convergen, en este caso, el Club Cinderella. ¡Tardó Bendis en introducir tan necesario ambiente! ¡El Undertow de Brubaker en Criminal, el Kadie’s de Miller en Sin City! sin esto me atrevería a lanzar el Jinx World al olvido, pues no sería una serie noir decente sin este dantesco lugar.
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Es el trabajo más notable del Jinx World, su estructura, diálogos, historia y personajes son el desarrollo más completo y cercano al noir, una muestra para toda la historia sobre lo que es narrar un relato de crimen. Un clímax que se resume en un arma en manos de una bomba de tiempo, en un disparo, en una bala y seis páginas llenas de mil sensaciones y blasfemias ante tan intenso ritmo.
Un personaje tan complejo como Goldfish no podría quedarse en una sola miniserie, por ello, Bendis publica el trabajo que daría nombre a toda su serie: Jinx. A modo de precuela, establecería todos los elementos definitivos, sumando el humor y la heroína femenina en forma de caza recompensas, el uso del flashback es lo más atractivo de la historia, el dolor del pasado y su papel para crear una mujer dura en la calle, pero débil en la habitación. Una historia, que funcionando como un tributo a “el bueno, el malo y el feo” de Sergio Leone, tiene su fuerte en la protagonista, dejando que el resto de aspectos, aunque destacables y de gran calidad, pasen a un segundo plano, añorando ver una vez más a Jinx.
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¿Dónde sobrevive hoy en día esta faceta de Bendis? En Powers, su serie detectivesca en un mundo de súper héroes. En Alias, primer título en abrir la línea MAX, donde encontramos la sucesora a Jinx. En su etapa en Daredevil: Crimen, calles y vigilantes. En su actualmente inconclusa Scarlet, de nuevo haciendo un gran trabajo con los personajes femeninos. En los largos monólogos de Spider-Man. El escritor puede ser ahora mismo uno de los nombres más sonantes en la industria Mainstream del comic, pero está lejos de quedarse enfrascado en ella, pues sigue tomando espacios para expresar todo su potencial. Entrar al Jinx World es, en definitiva, abrirse a un capitulo olvidado y poco conocido de la novela grafica, la novela negra y, por encima de todo, de las buenas historias.

ALIAS “TRIPALMERA” O “PEZGORDO”, OTRA MANERA DE QUE LO LLAMEN A UNO EN LA CALLE.


Por
Andrés Romero Baltodano




Quien creería que cuando conoce a alguien y presenta con su “nombre de pila” (expresión que se refiere a la pila bautismal) y sus apellidos, pasado el tiempo, cuando la relación se hace más profunda y el cariño surge entre las dos personas, se empeñan en buscarse generalmente un nombre hipocorístico (del griego hypokoristikos=acariciador) que de acuerdo a la lengua recorta, suma o hace un giro metamórfico del nombre original. Ocurre en los rodajes de películas, que al estar ya una semana juntos en una sola locación, es muy difícil escuchar que entre los miembros del equipo se nombren por aquellos nombres de origen alemán como Alberto (cuyo sufijo “berto” significa brillante y se relaciona con al guerra) o María de origen Arameo (los antepasados de los ahora cuestionados Libios, Jordanos o Iraquíes) ya que los diminutivos o superlativos convierten el cariño momentáneo en nombre.
Así los Antropónimos (nombres) se han generado a partir de miles de razones y tienen que ver con los lazos que se dan por territorio o apelativos o denominadores de algo o alguien.
Pero si los nombres y los apellidos que vienen de diversos orígenes (toponímicos, patronímicos, de oficios, apodos con influencia en la inquisición y otros castellanizados según varios textos de historia de los apellidos), se instalan en la sociedad como una forma de identificar a los ciudadanos de cada territorio, esto queda un poco para la oficialidad de la” tramitología” (enfermedad contemporánea para la cual cada vez esta más lejos una cura efectiva) los verdaderos nombres que las personas usan en su intimidad y en las relaciones amistosas son otros (de hecho muchas veces los avisos mortuorios aclaran que el muerto no era Claudio Hernando Jiménez sino que lo ponen en su exacta dimensión: el señor Claudio “Temblores” Jiménez ha muerto y así muchos de sus conocidos identifican aquel cadáver).
Pareciera que los nombres, que entre otras no son escogidos por cada “paciente” (o sufriente en algunos casos, que tiene que cargar toda la vida con esa “cruz” de un nombre foráneo a sus intereses o sus gustos), sino por sus padres, quienes a partir de millones de caprichos, gustos, homenajes, esnobismos, altisonancias, familiaridades o sinrazones, le “siembran” uno, dos, tres o cuatro nombres, se hicieron solo para las oficinas, colegios, notarías, actas de defunción o registros civiles y todo organismo que propenda por el orden y la exactitud de la toponimia.
Pero en la vida diaria, el nombrar a alguien por su nombre a secas, pasa a ser casi un “isnsulto” leve, en la medida que cuando las madres están demasiado enojadas con sus cachorros, los nombran con todos los nombres, sin ningún apelativo ni medianamente cariñoso.
Es aquí donde aparecen las “máscaras del nombre” lo que la policía llama “alias” (estarán enterados de su origen del latín “Alia nomine cognitu” conocido por otro nombre como?) y en las calles se llama apodo (en Colombia en las costas son unos verdaderos magos para esta ciencia de la toponimia popular) y en el mundo virtual “nickname”, en el arte entra en la categoría de pseudónimo (se diferencia del apodo en que se supone es secreto) y sobre este concepto será el pseudónimo de Superman Clark Kent? o el de Spiderman Peter Parker? .
Qué de secreto tienen las identidades “secretas” que se puedan denominar pseudónimos? El arte, así como la política de la “otra orilla”, es pletórico en pseudónimos, que al indagar tienen miles de raíces.
Un tipo de pseudónimo es el denominado “Nomi de guerre” creado por la Legión Extranjera Francesa (pioneros de la “bella” costumbre de crear mercenarios de todo tipo, en guerras regulares o irregulares, desde el siglo XIX) y que posteriormente fueron adoptados por nombres alternos que usan militantes de organizaciones como ETA, IRA, EZLN y otros, donde sus militantes adoptan estos pseudónimos de guerra (recuerdan nuestra criolla “Chiqui” del M-19?).
Los pseudónimos no sólo son usados por brillantes escritores ni actores hollywoodenses, sino también por deportistas que se autodenominan “kid” (recuerdan al famoso cubano Kid Chocolate? o a nuestro malogrado Kid Pambelé?) o “pelusa” o “la bruja” o “la pulga” o etc.
Los pseudónimos no solo se dieron por cariño o por tratar de esconder la verdadera identidad, sino que en el caso de las mujeres (género dominado y excluido de las historias del arte en general) han tenido que usarlo para poder ser visibles como en los casos de George Sand y James Tiptree Jr. (Alice B. Sheldon).
Y de allí se derivan miles de personas que en el arte son conocidas por un nombre y su nombre notarial nunca fue conocido sino por un despistado ciudadano de Oregón que les compró el carro.
La Moviola les presenta algunos de ellos:
Balthus (pintor de lo erótico con pseudónimo) era en realidad Balthazar Klossowski.
Máximo Gorki (dramaturgo férreo y terrígeno) era en realidad Alexei Maximovich Peshkov.
Barba Jacob (poeta colombiano de las luces y los balcones rotos) era en realidad Miguel Angel Osorio.
Madonna (el icono de la música gay) es en realidad Louise Verónica Ciccone.
Jean Sibelius (un finlandés que hace temblar los oídos con su música) es en realidad Johan Julius Christian.
Virginia Woolf (escritora inglesa que nos hace sentir “las olas”) era en realidad Virginia Stephen.
Le Corbusier (el arquitecto de la poética del espacio) era en realidad Charles Edouard Jeanneret.

Y aunque en nuestro país estemos más acostumbrados a los alias (gordo lindo, monoleche, HH, Popeye, etc) es interesante ver como muchos nacen llamándose de una manera y resultan conocidos por toponimias populares, secretas o simplemente que suplantan hasta su sexo (en la cédula se llaman Jaime, etc) pero en la noche oscura toman el nombre de Xiomara).
Los pseudónimos: el “lado oscuro de la luna” de tantos, que no cabrían en los dedos de la mano.