FONDOBLANCO: UNA NOVELA DONDE LA HIERBA CRECE Y SE QUEMA AL MISMO TIEMPO.

Portada de la primera ediciòn de la novela.Ilustración de Santiago Cubides.




Por
Andrès Romero Baltodano
Director
Cine Club & Revista Alternativa Multicultural
La Moviola


Hace cuatro años por La Moviola apareció Alejandro Arciniegas Alzate y nos dejo varios textos publicados por nuestra revista. Un buen día nos dio la buena nueva que su “opera prima” o sea la novela Fondoblanco había ganado una beca en la primera convocatoria de Estímulo del Ministerio de Cultura a Editoriales Independientes y que sería editada en convenio con el Cerlalc e Icono editorial. Alejandro nos dejo en la puerta de La Moviola un ejemplar que por miles de razones no había leído hasta que este año entre Perec y La Ferla me quede mirando en la biblioteca este Fondoblanco y me dije: “abramos la puerta de este fondoblanco” y desde la primera frase:
“ Lo supe?
Nada de eso. Unos minutos antes me limite a remover el veneno con mi cuchillo”
quede “abaleado” por la prosa. Siempre he creído que lo primero que leemos o vemos en una obra de arte que tenga una extensión de tiempo continua es fundamental para lo que viene, recuerdo el “opening” de Dancer in The Dark de Lars Von Trier que inicia sobre un cuadro negro y una texto en off, la primera frase de Terraza en Roma de Pascal Quignar
,todo comienzo luminoso prevee un desarrollo o mas luminoso o a veces menos pero la confianza en la “primera erupción” es vital.
Por eso mi descubrimiento del 2011 es esta pequeña novela que les quiero compartir:




Las ciudades pasan por los ojos de los peatones segundo a segundo se ven letreros de peluquerías, gente durmiendo con frio, pedazos de mago adheridos como amantes sin sol a vitrinas de lentes para sol. En la antigüedad los seres humanos que querían salir de las fronteras soporíferas de sus pueblos natales a veces se enrolaban en los ejércitos con la intención secreta de conocer los bordes o las cúpulas de casas que estaban lejos de sus pueblos nativos. Cristóbal Colón fue mucho más extremista cuando se hizo a la mar sin más certezas que los débiles instrumentos de navegación existentes en la época.
El conocer al otro ( así fuera un enemigo) fue probablemente las primeras intuiciones de que el mundo era como escribió en 1941 Ciro Alegría “ancho y ajeno”. El Turismo como concepto no se hizo patente y masificado hasta el siglo XIX cuando una serie de sucesos desde la política, la guerra, los inventos, las nuevas maneras de relacionarse permitieron que los seres humanos pensaran en que viajar podría tener unas connotaciones diferentes a la necesidad o la búsqueda de alimento o mejores condiciones de vida.
Que tendría que ver el Turismo con los viajes que hacen los artistas alrededor de temas, personas o regiones? Es turístico el viaje de Chandler alrededor de lo detectivesco?
es turístico el viaje que hace Kundera a la lentitud?.
Turismo y viaje, asombro por el territorio desconocido, son los hilos que se entremezclan en aquellas novelas donde el narrador se sumerge en un micro mundo que vive en la realidad pero que pervive en la ficción.
Las ciudades no podrían tener una vitrina más absurda e irreal que la que pretenden dar los denominados “sitios turísticos” si las ciudades fueran el espejo de lo turístico tendríamos que reinventarlas a cada una de ellas entre otras por esto es que el imaginario en general se hace una idea altamente errónea de los lugares ( de hecho también ocurre con las personas quienes son juzgadas por algo tan efímero y distractor como el vestuario) quien no está seguro que al llegar al aeropuerto de Brasil hermosas y voluptuosas “garotas” lo recibirán al ritmo de una samba “electrónica”? o quien no cree que si pisa el aeropuerto de Kinchasa al voltear la cabeza vera un suricato con una banderita con su nombre?.
El Turismo industrializado insiste en tomar una directriz “reduccionista” de los territorios e incluso de las emociones ( el turismo emocional se rifa de la manera mas chabacana en los melodramas televisivos haciendo creer que el amor o la soledad solo pueden venir empaquetados de una manera).
El arte cuando esta “timoneado” por verdaderos autores no suele ser turístico – se me viene a la cabeza el título de un volumen del escritor argentino Jorge Carro “utópico volver al pasado-aun como turista- - el arte indaga y explora como una retroexcavadora sobre lo humano con persistencia de pájaro carpintero y llega a meollos insondables y profundos.
Las ciudades de nuevo desde el turismo, presentan imágenes erróneas de su esencia (no es en lo diarios donde dice en los clasificados: “se necesita joven con buena presentación” ?) vitrinas absurdas de falsas idiosincrasias, burdas imitaciones de países desarrollados ( a costa de los llamados subdesarrollados) lo turístico impulsa a los inversores a crear clones de arquitecturas (de última generación) de calles( de moda) de vestuarios( de moda) de costumbres( de moda) destruyendo aquello llamado idiosincrasia y respeto por las sociedades particulares ,diversas y autónomas.
Es el arte el encargado de permitir que las realidades de cada uno se visibilicen y son los artistas los encargados de tocar una gran campana para avisarle al mundo que somos diversos así algunos medios de comunicación masivos insistan en que solo hay una manera de actuar Y que quien no actúe así es un fenómeno.
Las ciudades han sido protagonistas de la literatura , la pintura. el cine, la fotografía ,el teatro etc. Las ciudades son mostradas por cada artista desde la preocupación por repetir los canales de Venecia de Canalletto hasta la preocupación hiperfotografica desde la pintura de Richard Estes o el retrato incesante de la nada de Scorsese en una Nueva York moribunda y lánguida que solo la puede salvar los ojos de Jodie Foster en “Taxi Driver”(1976).

Las ciudades pintadas, fotografiadas, filmadas o grabadas toman otro rumbo en la medida de quien mira pero se convierten en el caso de la imagen estática en una sola visión. En el cine, la tele o el video, las calles respiran ,supuran, se iluminan, se apagan si no es menester asomarse a la maravillosa Bogotá en blanco y negro de Ciro Guerra o a la exuberante y sicótica Bogotá de Rubén Mendoza o la tensa y profunda Buenos Aires de Won Kar Wai.
Las ciudades trasladadas al cine no pasan de ser un “puñado” de calles o de almacenes o incluso de habitaciones o cocinas, que la misma limitación de tiempo y de espacio a veces reduce infinitamente. Pero, cuando la fuerza de la palabra es tan avasalladora como las olas de Katsushika Hokusai y esta se instala en una novela o un poema las ciudades comienzan a tener otro olor ,parajes que son vividos por los personajes que nunca aparecerán en una guía turística de aquella ciudad, ampliando no solo de manera nominal el conocimiento formal como la presencia de la imaginación.
En Fondoblanco (2008) la novela de Alejandro Arciniegas Alzate, Bogotá se muestra de la mejor manera posible sobre todo cuando la unión argumental fusiona dos temas fundamentales: la ciudad y la droga.
Arciniegas plantea un texto multicoral en la medida que los narradores a veces son en primera persona, a veces en tercera , sus acotaciones son pequeños pensamientos que se mascullan, lo lugares donde sucede son múltiples y se transforman de manera instantánea cambiando tiempo lugar y sensación.
Esta novela viene a ser parte de aquellas clasificadas como novelas urbanas donde los personajes aunque son “outsiders” ( según la sociedad trabajadora de 9 a 5) son los tejedores de una serie de visiones culturales y de opiniones individuales que se transforman en una muestra casi etnográfica secreta que nos diagnostica que no todos los ciudadanos se comportan como en los leves comerciales de desodorantes sino que tienen vida propia y elijen vidas que se orientan por miles de caminos.
En los setentas aparece Qué viva la Música (1977) de Andrés Caicedo y esta novela aborda la calle, los personajes, la ciudad dividida por odios que solo se huelen y no se ven ( las ciudades aparentemente son pacificas y con sol, de los excesos o sucesos de baranda de policía solo nos enteramos por la prensa amarillista).En los noventa Opio en las Nubes (1992) de Rafael Chaparro Madiedo vuelve a las calles de la mano de Pink Tomate “I Want a trip trip trip como para poder resistir la mañana…” donde una ciudad metrópoli es testigo de los amores ,desamores y desgarros de unos seres atrapados por la ciudad y un gris invasivo e infeliz. En los ochenta la ciudad de Bogotà se torna oscura y retorcida pero eróticamente feliz en el texto del poeta samario Josè Luis Diaz.-Granados quien en Las Puertas del Infierno (1999) devela a partir del sexo una ciudad amurallada de deseos y de tristezas infinitas envueltas en la ternura del amor efímero.
Gonzalo Mallarino también entraría a “pasear” la ciudad en sus novelas de la llamada Trilogía Bogotà donde la ciudad ya no es el centro vital sino un pretexto espacial y con personajes de una literatura mas emparentada con la del desarrollo de personajes corales.
En Fondoblanco , Arciniegas entra como una ametralladora de palabras y pensamientos que “arrinconan” al lector contra unas cuerdas llenas de puñales en un ring de dos por dos, con las pesadillas volando sobre el cielo.
La droga pasa a ser el leitmotiv de la historia y lo mas interesante es que es una droga sin pedigrí que se yergue como una culebra aterradora sobre las sombras de la ciudad y entra en los personajes como un tanque de guerra letal y monstruoso.
Las drogas y la literatura han tenido relaciones formales, informales, incestuosas, parricidas ,heroicas o lamentables en el siglo XIX se dice que algunas de ellas fueron escritas bajo sus efectos como Aurora Leigh de Elizabeth Barret Browning , The strange case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson, Fear and Loathing in las Vegas de Hunter S. Thompson, One Flew over the cuckoos nest de Ken Kesey ,The Heart is a Lonely Hunter de Carson MCcullers .
Otras, toman el tema como eje narrativo de las mismas y entre estas Fondoblanco de Arciniegas toma el camino de una ruta de delirio y tránsitos terrestres donde la droga, es un hilo conductor que aparece y desaparece en un escenario donde el género humano vive a su “servicio” y a sus “ordenes” de manera similar a El Corazòn del Tártaro de Rosa Montero que también aborda el tema como un recuerdo punzante y que logra la disección de la relación caótica y por momentos poética entre la droga y sus “sacerdotes” desde los ojos de Zarza.
En Fondoblanco, esta acompañado de una serie de reflexiones que a veces se dan simplemente en una frase en un giro idiomático en una trasverberación de los dedos de Chaz.
Heridas , hospitales del alma, ojos cerrados y quemados sin que los angeles se den cuenta, narración vertiginosa y llena de reflexiones a veces en forma de guion cinematográfico a veces en soliloquios o narradores espontáneos, personajes que parecen como luces de un montaje de Bob Wilson (intermitentes e incadescentes) .
Esta novela de Alejandro Arciniegas por derecho propio debe escalar a ser la novela urbana de los “clochards” diurnos y los strip teases de las bocas muertas, su ruta acaba de comenzar en busca de lectores que quieran leer literatura al ritmo de Talvin Sighn o de Arquitecture of Helsinki con la voz rota de Cesaria Evoria atrás pidiendo dos triciclos con ojos azules..
Leer esta novela es entrar en un crucero accidentado entre la hierba , donde la voz del narrador todo el tiempo taladra y te deja fijo en una silla de peluquería donde pasaran cien años antes que un peluquero compasivo pase por allí. La espera. La ansiedad. La sed. Tres características esenciales para abrir la puerta de este maravilloso Fondoblanco.

2 comentarios:

Arciniegas dijo...

salud, Andres!
que sorpresa mas bacana esta resena,
y que tu ojo biencriado haya vagabundeado entre esas paginas.
felicitaciones por tener parada todavia la revista, que sea un refugio para tanta alma despierta.
un abrazo,

A

Anónimo dijo...

hola Alejo!!!!!
pues señor felicitaciones y un verdadero gusto hibernar sobre tus paginas y escribir lo que escribi!!!!
un gran abrazo
ARB