JOEL PETER WITKIN DESPIERTA LAS MENINAS EN SU ESTUDIO.



Fotografìa de Joel Peter Witkin



Por
Giovanna Faccini
Docente Medios Audiovisuales





Cuando Karl Rosenkranz escribió sobre las categorías estéticas en las postrimerías de la edad moderna, no se imaginó que su dialéctica iba a influenciar de manera tan cáustica el trabajo de Joel Peter Witkin, un neoyorquino nacido en los albores de la segunda guerra mundial y formado como escultor, quien sabe muy bien que lo grotesco es esa presencia activa de algo extraño, fantástico, antinatural y distanciado del orden normal, aquella categoría donde se destruye el mandato de las relaciones habituales, construyendo imágenes irreales con materiales reales; su obra se asemeja a la sátira, tiene componentes de horror, extrañeza o antinaturalidad, se acerca más a lo feo que a lo cómico, muestra lo absurdo y lo irracional en terrenos de lo real mostrándose coherente.
Los primeros acercamientos de Witkin con la estética de lo feo fueron las fotos que su padre le mostraba de los diarios de batallas, aviones y tropas de la segunda guerra mundial cuando el pequeño Joel Peter tenía entre 3 o 4 años, éste episodio, la presencia en un accidente automovilístico donde vio como rodaba la cabeza de una niña y participar como fotógrafo en la guerra del Vietnam, despertaron su interés por lo mórbido y lo macabro.
Para Witkin la vida está llena de esplendor y miseria, es trabajo de los hombres exorcizar su condición humana por medio del trabajo, de donde deben sacar lo mejor y hacerle contribuciones a la vida. Su obra está influenciada por el barroco tenebrista de Caravaggio y el manierismo de Archimboldo, además en sus obras se puede encontrar contribuciones indirectas de El Bosco, Francisco de Goya, Giotto di Bondonne y la naturaleza muerta del arte flamenco, tomando de ésta la atmósfera mortecina.
El arte de esta época se caracteriza por ser agresivo y por la desaparición de la estética habitual. Si observamos bien la obra de Witkin podemos apreciar que los temas siguen siendo los mismos, no así los lenguajes utilizados. Transgredir las normas establecidas ha sido oficio de los artistas durante la historia, pero fue en la edad moderna donde los límites se hicieron maleables o simplemente desaparecieron; es un hecho que el cambio de un paradigma estético, cambia el lenguaje. Ésta característica de la obra de Witkin se ve claramente reflejada en las paráfrasis que realiza de las obras maestras del arte. Su formación como escultor le da pericia en la composición de su obra y manejo del espacio, así como la marcada influencia de los movimientos de vanguardia como quebrar lo tradicional y cambiar la representación del arte lo acercan a lo ominoso, por medio de lo cual Witkin muestra la condición soterrada de los humanos, esa parte vergonzante que corresponde a lo instintivo y pulsional.
Algunas de las obras de Witkin son un sincretismo estético entre el plastinador alemán Gunther von Hagens y el estudio de la composición de diferentes escuelas y movimientos pictóricos. Su proceso creativo es extenso pues no tiene un equipo de producción y él mismo se encarga de todo, desde buscar los cadáveres en las morgues así como también de la distribución y composición de los elementos de la obra pues aunque pareciera ser un montaje fotográfico, no lo es.
En la obra Las Meninas, obra del pintor español Velásquez y uno de los hitos más importantes de la historia del arte, Witkin hace una representación de figuras híbridas e inusuales. La interacción de lo visual , el espacio real y proyecciones simbólicas conciernen al rol de las figuras en la pintura tan bien como en la corte real, indican en primer lugar el sistema de jerarquía de ese tiempo y el esfuerzo de Velásquez de obtener una alta posición en ella. Witkin en su paráfrasis mantiene el papel principal de la infanta Margarita dándole una nueva apariencia, una mujer que ha perdido su tren inferior y cuyo cuerpo esta reducido a la parte superior de su tronco, así mismo aparece sostenida por un miriñaque que nos recuerda el vestido de la pintura original. Su compañía consiste en un perro echado a sus pies, una figura masculina y un hibrido que recuerda las figuras de la pintura Guernica de Pablo Picasso, también Velásquez ha sido reemplazado por el propio fotógrafo al igual que el cortesano de la puerta por Jesucristo.
En la fotografía de Witkin la complicada alegoría al pintor español es transformada en un himno al otro, al cuerpo considerado por muchos como deforme o anormal, para él es el mejor pretexto para realizar su versión personal de la obra del pintor cortesano y de invitar al espectador contemporáneo a tomar parte de la dimensión social de la deformidad del cuerpo, de la desviación de lo normal y de aceptar el derecho de cada persona de disponer de su cuerpo como quiera.
Lo macabro en la vida de Witkin es su válvula de creatividad pero como él mismo lo expresa “ Me siento más emparentado con los teólogos. La filosofía está basada en un compromiso secular con la vida, mientras que la teología trata con los vínculos espirituales. Mucha de la filosofía, incluido el marxismo, tiene una tendencia hacia el nihilismo. Todo tiene que empezar y terminar ahora, en esta vida. Este es un aspecto negativo y terrible. En mi caso, me encuentro entre la persona que es completamente inconsciente y la que tiene una gran conciencia. Mi obra en su propia forma expresa dónde se encuentra mi espíritu. Y yo no diría que recurro a lo peor de mi sensibilidad, sino al aspecto más oscuro, para ver de qué se trata esa forma de maldad”. (1)
Todos los seres humanos tenemos un lugar oscuro, lugar que no deberíamos temer ni negar pues solo el conocimiento integral de sí mismo es lo que nos libera de las trampas de la mente. La capacidad del ser humano de hacer arte no es lo mismo que estar alienado, el arte es una forma de actividad mental; la creación artística en psicoanálisis es proyección o sublimación, es un proceso psíquico inconsciente que reemplaza la pulsión por un objeto como eje simbólico. Así como toda obra es cultural y no se puede separar del zeitgeist, la obra de Witkin es la liberación de su yo, es la canalización de su fuerza oscura para recrearla en el objeto, el arte es la revelación de su inconsciente.


Citas bibliográficas
1. Tomado de http://www.arts-history.mx/banco/index.php?id_nota=27082004161332 el 6 de noviembre de 2011

2 comentarios:

Anónimo dijo...

adoro esa representación de las meninas de velazquez, es genial ! buen escrito

blody dijo...

Gracias por esta mirada! mes sirvió para un texto en el que justo trate esta obra!

abrazos